26 octubre 2010
Bendita formación
Desde este folio se reclama de vez en cuando, se intenta llamar la atención, se insiste en ocasiones en que la formación continua de los trabajadores es imprescindible. Lo es, y nadie osa ponerlo en duda, cuando se trata del médico que te ha de implantar ese mágico muelle que permite que por tus arterias fluya la sangre sin obstáculos de tocino inyectado a fuerza de cocidos.
Tampoco se le ocurre a nadie que su mecánico le meta mano a su coche sin tener instrumental ni formación adecuada, aquí poco importa cómo la adquiera, pero que la tenga, la use y que nos salga barato.
Ni que decir tiene que ese reparador de electrodomésticos que nos visita cuando ya fallan todas las rogativas a los santos patronos, y que pasea linterna y destornillador por las tripas de nuestra lavadora sin tener la más remota idea de sus penas y corriendo el contador, casi taxímetro, que se verá reflejado en los euros del recibo, nos pone la úlcera a flor de piel y lamentamos hasta la saciedad que la bendita marca no le hubiese dado un cursillo, le hubiese regalado un DVD con las instrucciones de reparación, en fin, que el bueno del hombre se hubiese reciclado un poquito para poder pagar a gusto la factura.
Echamos de menos la buena formación continua y agradecemos encarecidamente que se demuestre en nuestro beneficio, casi siempre es así; pero de vez en cuando la vida nos da sorpresas y la semana pasada vivimos una que es para encontrar el pasmo definitivo y levitar, levitar sin cesar.
Es el caso de un curso de formación del profesorado, algo que ustedes seguramente consideran normal y corriente, necesario, justo e imprescindible; porque los que educan a las criaturas también han de reciclarse aunque no arreglen lavadoras. Seguramente supondrán que la Administración educativa les proporciona actividades siempre útiles, siempre abundantes y siempre con facilidades de asistencia.
Pues bien, están equivocados de cabo a rabo, ya que, salvo cuatro aparentes envíos de profesores a que barnicen su inglés, siempre a medias con el Ministerio, aquí cada uno ha de buscarse la vida como pueda. Hubo una época en la que una estructura de centros de profesores fue renqueando con pocos medios para ofrecer cursos y colaborar en la autoorganización de los propios colegios e institutos. Todo va camino de ser historia.
Sin embargo, el caso del curso que nos ocupa hoy está organizado por un sindicato amarillo de Ourense, buen amigo de conselleiros, presidentes y demás jerarquías, se desarrolla siguiendo el siguiente esquema: a las 10 una misa en la catedral con la participación de reputado organista, de las 11 a las 12 la entrega de documentación del curso, la bienvenida a los nuevos docentes e inauguraciones varias, a continuación estaba prevista la lección magistral del presidente del Gobierno de la autonomía, seguida de la laudatio del conselleiro.
Después de tanto ajetreo científico es lógico un merecido descanso y solaz de los cursillistas a cargo de un cuarteto de viento y canto, para terminar siendo clausurado el docto acontecimiento por el virrey perpetuo de esa única provincia gallega sin mar y de media hora de sesión fotográfica a los pies del ilustrado padre Fejóo, menos mal que el pobre no puede enterarse de los usos de su efigie
No me olvido, no, que ya deben ser las dos y media de la tarde y ya hay que comer, es el momento del banquete de gala (sic) en un prestigioso restaurante local. ¿Será capaz la Administración de expedir certificado de asistencia a este curso y darle validez legal?
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#1 - Ciudadano. el día 26-10-2010 a las 11:36:30
Buen botón de muestra. De los que gobiernan los dineros públicos, y de los que callan y comen de ellos. En España hay corrupción en la política, pero también hay corrupción (moral) en los ciudadanos, que venden su alma por un banquete de gala.
19 octubre 2010
¿Cómo se puede decir eso sin tener miedo?
Está claro que no es lo mismo nacer y ser educado en una tribu amazónica que en pleno primer mundo. La tribu advierte y prepara a sus retoños para que sepan defenderse, para que sean precavidos y venteen el peligro antes de que sea demasiado tarde. No recuerdo ahora el nombre de la etnia, seguro que en el sur de América, en la que, desde que tienen memoria, se adoptó como método de educación sexual y de conservación de la especie que los adolescentes, antes de que las hormonas hiciesen sus efectos, fueran emparejados con un hombre o una mujer adultos, convivieran con ellos durante años como pareja, fueran en cierto modo educados en todo aquello que sus padres biológicos no hubiesen podido o sabido hacer y, ya cuando fuesen adultos maduros, cuando ya no pudiesen poner en peligro la seguridad de la tribu, cuando ya fuesen suficientemente capaces de desarrollar su proyecto de vida en aquella sociedad escogiesen pareja, tuviesen hijos?sabiendo lo que es el miedo a los peligros que acecharían. Eso mantenía su civilización a salvo, muy endogámica y sin lo que normalmente llamamos progreso, pero a salvo por el miedo.
Hace pocos días mantuve unas charlas con directivos de un instituto, seguramente modélico por la dedicación de sus profesionales, situado en la Galicia rural, la del interior, en la mal comunicada, podíamos decir que esa especie de Amazonia de la montaña gallega; me contaban que una de sus labores fundamentales era no alterar el entorno cultural de sus alumnos, pero que al mismo tiempo tenían que normalizar su vida para poder enfrentarse a lo que podría ser su vida futura, es decir, se encontraban con pocos miedos a lo que conocían como su entorno inmediato y una gran irresponsabilidad ante lo que podrían encontrarse en el exterior, reflexionaban sobre lo fácil de la convivencia con los adolescentes educados en el respeto, pero no tanto en ser respetados, consideraban imprescindible su socialización exterior, sus viajes físicos y reales, sin internet como intermediario, su normalización en castellano; en resumen, tratando de respetar su hábitat y de ampliar horizontes en los que el miedo fuese un referente que impidiese cometer imprudencias.
Sirvan estas dos referencias educativas previas para llegar al objeto real de la pregunta que títula este comentario, la respuesta a esta pregunta es el pasmo ante las declaraciones, por ejemplo del señor Díaz Ferrán, todavía presidente de la CEOE en las que reclama relaciones laborales similares a las de la China aún estalinista, de mayor trabajo y menor salario ¿Está culpando a sus miles de ex empleados, hoy parados por su culpa, de que él ya no tenga empresas? ¿No tiene miedo de que en cualquier momento alguna de esas personas olvide su buena educación judeo-cristiana y le parta la cabeza, porque ya no encuentra otro mecanismo de defensa? ¿De verdad no tiene miedo de salir a la calle y que cualquier damnificado de la reforma laboral por él inspirada le reconozca y pierda las formas y los estribos?
De verdad, tampoco es comprensible que un señor portavoz de la derecha como González Pons defina su actitud ante la vida y los problemas actuales perpetrando declaraciones como la de hace pocos días en las que dejaba meridianamente claro que lo suyo hubiese sido ser cristiano en 1212, en la batalla de las Navas de Tolosa para haber matado muchos moros combatiendo codo a codo con el maestre de la orden de Santiago, Pedro Arias. Definitivamente no tiene miedo ni vergüenza.
12 octubre 2010
Después de la huelga ¿qué?
Dejando absolutamente claro que la convocatoria de esta última huelga general fue irremediable podemos, ya a toro pasado, reflexionar un poco sobre las causas que la provocaron y las consecuencias que ha de tener. Eso sí, quedan absolutamente excluidas de este comentario aquellas afirmaciones del tipo "la huelga no existió y si la hubo fue por los piquetes" o aquellas del tipo "hay que preparar la siguiente huelga general.
Habiendo marcado los límites de la discusión yo creo que el origen está en la miopía, es decir, ante un contexto de depresión económica algunos actores con capacidad de influencia fueron capaces de ver bien de cerca lo que les convenía y no usaron lentes correctoras para ver de lejos; esta no es una crisis normal, cíclica o coyuntural, nos encontramos ante un sistema que hace aguas y los cerebros que tienen que poner sus neuronas a funcionar pecaron de cortoplacismo. Era imprescindible una reforma de la negociación colectiva, seguramente también era necesaria una reforma de la legislación laboral y repensar con calma el sistema de pensiones.
Tres problemas y tres interlocutores que con mayor o menor urgencia han de acudir al oculista.
Una patronal descabezada y tratando de salvar los muebles in articulo mortis, tratando salvar los intereses de una cúpula desgastada y sin autoridad interna, que, buscando el premio de la lotería sin comprar boletos, quiso ganar un bote multimillonario que incluyese el despido subvencionado, ya no sólo gratuito, y que la seguridad social la pagase el maestro armero. ¿A alguien le cabe duda de que consiguió lo que pretendía? Evidentemente se lleva la mayor tajada del pastel y gratis, pero no consiguió la paz social, imprescindible para que sus accionistas reciban dividendos, siguen siendo titulares de empresas poco competitivas y en las que no invierten ni un real en investigación, sólo esperan que papá-estado siga haciéndose cargo de todo.
Un gobierno descoordinado, alocado, esperando a un Godot desesperadamente que nunca acaba de aparecer; con bandazos de libro, como un pollo sin cabeza que no busca más que cumplir con los mandatos de los jerarcas financieros que acogotan la economía del país y con encontrar un socio que apalabre la votación de los presupuestos generales del Estado para el 2011. Así legisla como legisla, incumpliendo todas las promesas electorales.
Frente a ellos un sindicato fiel al gobierno, llevándole la contraria sin querer y el otro con el corazón partido, tratando de reencontrar el liderazgo social que se vio trastocado en su último congreso.
Con estos mimbres es indispensable que haya interlocución, interlocutores fiables, que se nombre ministro de trabajo, que la CEOE se defina y diga quien dirige su política y que los dos sindicatos aparquen sus disputas electorales y se planteen en realidad llegar a la reforma de la negociación colectiva y a la reformulación del Pacto de Toledo de forma realista en ambos casos, mirando a lo lejos, como siempre han sabido hacer, dejando que ladren los que ponen en cuestión sus existencia, su legitimidad.
Previo a todo es imprescindible que el gobierno, escogiendo la fórmula que estime oportuna haga un guiño que se pueda interpretar como que aquí sí ha pasado algo, que los reglamentos de la reforma laboral han de corregir los excesos perpetrados en la ley que tan presuroso llevó a aprobar al Parlamento y que tan pocos consensos suscita.
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#1 - Ciudadano. el día 12-10-2010 a las 11:19:130(0 Votos)
A favor
En contra
Lo malo de España... son los españoles.
¿Cuántas empresas hay que no vivan de las subvenciones públicas, de tener algún amigo que adjudique contratos públicos a dedo o de sobornar a autoridades para que hagan la vista gorda con los incumplimientos de la legislación laboral?
Y, lo que es peor y hace que lo anterior suceda impunemente ¿cúantos españoles de a pie callan todo lo que ven porque esperan que algún día les toque la pedrea en alguna corruptela de las que ven a diario?
Luego nos vienen con el cuento de la competitividad, los salarios y la investigación.
Este es un país de sinvergüenzas y vagos desde la noche de los tiempos. Y cada vez que un grupo de ilustrados han intentado sacarlo del pozo, la chusma los lincha y pide a gritos que vuelvan las cadenas.
08 octubre 2010
¿Ser analfabeto hoy?
Pudieron escuchar al policía ecuatoriano que a duras penas perpetraba la lectura de un comunicado, que él sin duda no había escrito, en el que proclamaba el golpe de Estado el pasado jueves? Seguro que era un personaje cualificado, pero ¿entendía lo que leía? ¿Era analfabeto?
Podríamos responder a esta pregunta con algún argumento fácil, del tipo de que analfabeto es todo aquel que no sabe leer ni escribir, ni está familiarizado con la informática o el lenguaje audiovisual. Pero no creo que fuese lógico acudir a esos extremos.
Hoy un analfabeto, además, es un idiota, es decir, un individuo que no hace uso de sus derechos ciudadanos, del derecho al voto, a la huelga, a la participación, a la propia imagen, a la intimidad, a la educación?
Incluso podría ser que el actual analfabeto fuese lo que siempre se llamó imbécil, el dependiente del apoyo permanente, el que siempre precisa de un báculo, de un bastón, no necesariamente físico; sino a menudo y muy frecuentemente, el que está necesitado de un apoyo psicológico imprescindible. Estos días, como casi todos los días, hemos conocido estadísticas, por ejemplo las que nos dicen el porcentaje de personas que en Galicia no han ejercido el derecho a la educación o a la huelga, por poner sólo dos ejemplos.
Un 40% de los gallegos no tiene los estudios básicos, no ha alcanzado el graduado, lo esencial para que hoy en día sea válido un contrato de trabajo ¿Son idiotas que no ejercen sus derechos? ¿Son imbéciles que sólo esperan el apoyo del Estado para que les facilite un puesto de trabajo y la titulación correspondiente?
Seguramente no sean más que estúpidos, los que etimológicamente se quedan pasmados, los que no saben cómo reaccionar ante los problemas que se les presentan. Por ejemplo, piensen en el pasmado de 23 años al que le cundió el tiempo hasta ahora como aprendiz de ayudante de soldador, pero que malamente sabe leer y comprender lo que lee, como el viejo oficial de primera de toda la vida, como el técnico comercial o administrativo de toda la vida, que siempre le juraron al jefe fidelidad eterna y él siempre les correspondió de boquilla mientras ellos trabajaban las horas extra gratis, mientras ellos pillaban vacaciones cuando viniese bien aunque no viesen a sus hijos, que siempre cobraron poco, tarde y mal y que ahora se ven pagados con carta de despido y finiquito a la yugular y sin anestesia.
Ahora todos, veinteañeros y cincuentones que siempre se apoyaron en los más poderosos y siempre obviaron ejercer sus derechos, ahora le ven las orejas al lobo y saben que la formación puede ser una salida.
Lo sorprendente es que buscando ese báculo, ese apoyo salvavidas, siguen sin saber que ese es su derecho y que no lo han ejercido, que no están demandando ninguna limosna, que es obligación de los poderes públicos el facilitar esa formación aunque sean adultos, que en sus años de vida laboral, pocos o muchos, de sus nóminas se han detraído cantidades destinadas a ese fin, a su formación, aunque ellos no lo supiesen y aunque -lo que es más grave- sus patronos, que sí lo sabían, no las hubiesen utilizado como debieran facilitando la formación permanente y ahorrando penas y despidos en las vacas flacas.
30 septiembre 2010
Componendas entre nacionalistas
Los nacionalistas vascos que facilitarán la aprobación de los presupuestos generales del Estado para 2011 obtuvieron seis diputados a 50.000 votos cada uno, es decir representan a poco más de 300.000 españoles, más o menos el número de votos que cuesta el escaño de Rosa Díez o el de Llamazares.
Para terminar la legislatura aún no sabemos bien qué ha regalado el presidente del gobierno al PNV; pero, de lo ya hecho público, podemos deducir, sospechar, echarnos a temblar o directamente indignarnos, encolerizarnos y augurarle todos los males de la gitana que vende ramitas de romero.
Los derechos de los ciudadanos hace tiempo que no son los mismos dependiendo de su domicilio fiscal, hasta ahora los pactos de legislatura se venían solventando untando a los nacionalistas de turno con más cantidades, más euros para mejorar el servicio ciudadano en las competencias transferidas, como mucho se agilizaba el calendario de los traspasos, se pactaban infraestructuras de última generación, trenes voladores o prebendas personales. En esta ocasión creo que el salto cualitativo es de mucha trascendencia porque toca a la Seguridad Social, no será la exageración de su fragmentación en 17 cajitas únicas, pero por lo que vamos leyendo una empresa que se instale en el País Vasco no tendrá las mismas bonificaciones de la SS que una que se instale en Cuenca. ¿Esto afecta a la caja única? Es evidente que si se deja de ingresar en esa caja, afecta. Vendernos ahora la milonga de que la caja única es una especie de cuenta a plazo fijo que va acumulando intereses para pagar pensiones futuras es un insulto; de esa caja, más parecida a una cuenta corriente, entran y salen mensualmente cantidades que provienen de las cotizaciones de trabajadores y empresarios y salen cantidades destinadas a los fines que sean necesarios según lo disponga el gobierno de la nación; a partir de ahora será de otra forma, habrá cantidades que ya no se ingresen y habrá gastos que no decida el gobierno.
Parece un buen negocio para los nacionalistas vascos, pero puede ser que no lo sea tanto, son una población envejecida, su relación de activos cotizantes con pasivos receptores de prestaciones empieza a ser preocupante, a lo peor dentro de poco se percatan de que es precisa la solidaridad del resto de España. Por estas tierras pasa algo parecido, si a alguna de las provincias le echáramos las cuentas, entre los funcionarios que irán a menos y los pensionistas que irán a más, tienen menos futuro que servidor como humorista.
Pero no sé de qué nos asustamos, esta es la postura que mantuvieron con el Estatuto catalán, antes y después de la sentencia y lo que haga falta para que los nacionalistas no se enfaden. Es la misma postura de apoyo a las elucubraciones materializadas y perpetradas por el nacionalista Sarkozy y sus expulsiones de rumanos y la coincidencia con el nacionalista Rajoy y sus compadres catalanes buscando sin éxito campamentos gitanos por Badalona.
La semana pasada vimos los primeros pasos de los Presupuestos, las pensiones mínimas y del salario mínimo son, eso, mínimas, es preciso que el Gobierno rectifique la medida de congelación de las pensiones para 2011, que cumpla con los compromisos contraídos de elevar las pensiones mínimas y el Salario Mínimo Interprofesional, que financie estos necesarios incrementos sin recurrir a los excedentes de Seguridad Social, que deben contribuir a garantizar el futuro de las pensiones y no ser consumidos con decisiones cuya financiación debe proceder de los impuestos tal y como se ha acordado en el pacto de Toledo.
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#1 - Ciudadano. el día 28-09-2010 a las 11:07:550(0 Votos)
A favor
En contra
La política española (en mucha parte por las luces de la ciudadanía) se parece a un patio de colegio de educación infantil: el que más caramelos y menos deberes promete, es el favorito.
Que el trilero conocido como ZP no tenía más programa político que cualquier caudillo populista sudamericano era bien evidente poco después de que tomase el poder (si no antes), pero a los españoles nos va que nos halaguen la oreja aunque nos sodomicen a cambio.
Por no hablar de los periodistas, cantantes, cineastas y demás 'amigos de la ceja" que por un plato de lentejas venden a su madre (y en
21 septiembre 2010
¿Qué sindicalismo añoran?
El protagonista, Max Estrella, pasa la última noche con vida con un anónimo obrero catalán.
EL PRESO: Parece usted hombre de luces. Su hablar es como de otros tiempos.
MAX: Yo soy un poeta ciego.
EL PRESO: ¡No es pequeña desgracia!... En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.(?)
EL LLAVERO: Tú, catalán, ¡disponte!
EL PRESO: Estoy dispuesto.
EL LLAVERO: Pues andando. Gachó, vas a salir en viaje de recreo.
El esposado, con resignada entereza, se acerca al ciego y le toca el hombro con la barba. Se despide hablando a media voz.
EL PRESO: Llegó la mía... Creo que no volveremos a vernos...
MAX: ¡Es horrible!
EL PRESO: Van a matarme... ¿Qué dirá mañana esa Prensa canalla?
MAX: Lo que le manden.
EL PRESO: ¿Está usted llorando?
MAX: De impotencia y de rabia. Abracémonos, hermano.
Valle-Inclán Luces de Bohemia
Anda la derecha endemoniada, está perdiendo los papeles y el Gobierno no tiene otra cosa mejor que hacer que esforzarse con ahínco en el trabajo sucio, parece el sino de la socialdemocracia en este país.
Cuando más felices nos las veíamos y nos las prometíamos, la caverna se ampara en la depresión económica para desempolvar sus ansias más oscuras e inconfesables. Parece que ya nos olvidamos de que este viejo continente es, eso, viejo y que su vieja economía no aguanta más sin renovación generacional, que vendrá del exterior o no la habrá.
Junto a esos brotes nacionalistas e individualistas no dejan de renacer viejas ideas obviando que el capitalismo tal y como lo conocemos ha fracasado, que se le pueden buscar pequeños parches, pero que nadie puede desmentir que el mercado desregulado y campando a sus anchas está en la base de todos los problemas actuales y que ante este río revuelto hay miríadas de pescadores que desean que las relaciones laborales vuelvan a ser aquellas beatíficas del nacionalsindicalismo, las de la gran familia laboral en la que el padre empresario cuidaba de que a su productor no le faltase casa barata y pistola o muñeca a sus retoños en el día de Reyes. ¿Quién mejor que él para saber lo que debería disfrutar el productor? El final de los 60 y primeros 70 abrió los ojos a los empresarios más lúcidos y se dieron cuenta de que sus beneficios estarían mejor garantizados si se basaban en el diálogo y en el pacto con representantes electos y no con el pelotas del capataz disfrazado de enlace sindical.
Ahí empezamos a homologarnos, mucho antes de que se soñase con que las elecciones y la democracia fuesen a llegar inmediatamente. Seguramente está escrito, pero no suficientemente valorado el papel de los sindicatos en la transición, en los Pactos de la Moncloa, en la moderación reivindicativa y en los esfuerzos negociadores mientras ellos conspiraban para ganar el envite del 23-F, el sindicalismo que a ellos les gusta es el que practicaban con las pistolas los asesinos de los abogados de Atocha: ¿hay abogados que defienden a los obreros? Pues se les mata ¿y qué pasa?
Pero el asunto se complica, a la caverna ya no le sirve nada de eso, busca las relaciones laborales individuales, como mejor sustituto del esclavismo y como una suerte de feudalismo redivivo.
Seguro que no tienen libro de cabecera, pero muchos creo que ansían lo que sus bufones de tertulia les sugieren, ser como aquellos empresarios del textil catalán del primer cuarto del XX, de los del diálogo de los puños y pistolas.
Volver a Valle, volver a Luces de Bohemia, a Max Estrella en el calabozo con el obrero catalán al que le aplican la ley de fugas ¿Habrá que pensárselo?
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14 septiembre 2010
Una de mártires calentitos
Mas no, de esotra parte, en la ribera,/ dejará la memoria, en donde ardía:/ nadar sabe mi llama el agua fría,/ y perder el respeto a ley severa
Quevedo
Oh llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro, pues ya no eres esquiva, acaba ya si quieres; rompe la tela de este dulce encuentro!
San Juan de la Cruz
No sé cómo lo verán la mayoría de ustedes, pero servidor no se acostumbrará a los artilugios eléctricos en la cocina, esas planchas, esas vitrocerámicas, no hay fuego, no hay llama, de leña, de gas; puede ser que parezcan avances, pero algunos seguimos prefiriendo para esos usos los hogares, la luz de las llamas, el calor de las brasas de las sardinas malagueñas, de las chuletas al sarmiento o de las cebolletas, las alcachofas o la piña un poco tiznadas.
Pero el fuego no fue un simple invento que permitió la evolución de la alimentación humana; como apuntaba más arriba, en el mejor soneto de tema amoroso de Quevedo, la llama vuelve a ser el símbolo de la pasión, la misma que embargaba a San Juan de la Cruz en esa primera lira de Llama de amor viva.
A fin de cuentas, para qué nos vamos a engañar, también el fuego siempre fue símbolo de purificación, de muerte, que se lo digan a Servet, a Savonarola o a las de Salem que seguramente no padecían más que Corea de Huntington, es decir, da vida y mata. El brujo de la tribu siempre trató de calmar las iras del volcán arrojándole vírgenes al cráter y al final de todo o se acababan las vírgenes o se acababa la lava ardiente, pero el brujo siempre salía ganando.
A los iluminados siempre le vinieron bien los mártires y este curso parece que viene cargadito de candidatos a mártir de la causa lingüística buscando el concurso de la Xunta de Galicia que reinterpretó los contenidos de la Ley de Normalización Lingüística con el pretexto de modernizarla. Era una ley inútil, los que no sigan la política diaria del país no sabrán que partió de un consenso público, pero que siempre hubo otro consenso oculto, el de repartirse una buena tajada del presupuesto mediante el cual las editoriales, algunos medios, cierto circuito cultural monopolizado por el nacionalismo estaban casi satisfechos y con la conciencia tranquila quedándose dormidos sabiendo que trabajaban para que el gallego no muriese en las aulas. Cierto es, no murió en las aulas, pero está maltrecho en los recreos. Mientras tanto la generalidad del profesorado, aun conociendo al dedillo las entretelas legales, siempre actuó con el mejor de los sentidos comunes, haciendo compatibles sus preferencias con las necesidades de sus alumnos. Ahora volvemos a las andadas porque algunas asignaturas han de darse obligatoriamente en gallego y otras en castellano, comienzan a alzarse las primeras voces de los candidatos a mártir porque se les llama a la insumisión a no respetar la ley, sin disimulo y dar las asignaturas en gallego, digan lo que digan padres, alumnos y leyes.
En las próximas municipales, en las próximas escaramuzas internas de PSOE y BNG será necesario presentar una hoja de servicios impoluta y repleta de méritos lingüísticos -a ser posible con expediente y sanción administrativa- aunque fuere a costa de machacar los derechos de los demás, la misma estrategia que intentará presentar Feijóo como adalid de la libertad a la fuerza con una norma tal irracional como las anteriores.
Sigo esperando que las llamas sirvan sólo para las labores culinarias y para las imágenes amorosas y que no nos churrasquen la vida buscando mártires que ya vamos mayores para que nos aticen con religiones, naciones y banderas.
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07 septiembre 2010
Cambalaches
Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil, también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, barones y dublés
Cambalache
Así comienza el tango del maestro Disciépolo, con su descripción del mundo en plena ebullición de la gran depresión del 29, si no me informo mal se estrena en la banda sonora de El alma del bandoneón en 1934 y en un principio se llamó Década infame, por supuesto todas las dictaduras argentinas prohibieron el contenido de su letra hasta que llegó el salvapatrias, el populista por antonomasia, Perón. El autor reivindicaba la razón, el buen gobierno, el comportamiento cívico, el buen ejemplo, el respeto a la ley, a la educación, en resumen, la civilización frente a la barbarie; pero destila la amargura de la imposibilidad, de la impotencia para el cambio. A ratos parece que el bueno de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, agita las conciencias en la crisis del S XIV.
No sé si el lunfardo habrá producido nuevas letras tan trágicas como ésta en los primeros síntomas que el primer mundo vivió en la piel de los argentinos con su corralito, cuando todos nos conformamos con creer que era su crisis particular, que era su mal gobierno el causante y que aquello no podría llegar a la vieja Europa y mucho menos a USA; luego resultó que empezamos a ver con nuestros propios ojos los efectos de la gran depresión, aunque le sigan llamando crisis y sigamos negándonos a ver la realidad, porque en el fondo cómo vamos a criticar a Camps por llevárselo crudo, si lo que tenemos en realidad es envidia cochina, si seguimos cobrando en sobres, si vendemos billetes de lotería premiados aunque sea con la pedrea?Unas pequeñas diferencias sí las hay entre el ladrón de altos vuelos, el avaro de medio pelo, el insolidario sin remedio y el comportamiento del superviviente que paso a relatarles.
Escenario: Exteriores de la estación del AVE en una ciudad media, marquesina de una parada de autobús, 12 de la mañana y calor para aburrir.
Protagonistas: lugareño de aspecto normal, cincuenta años largos y pandilla de turistas españoles recién llegados que consultan líneas, itinerarios?
Acción: el lugareño otea, escoge ejemplar de visitante como objetivo, se le acerca, le ofrece amable información sobre la posibilidad más adecuada parra llegar cuanto antes al lugar deseado. Se le dan las gracias por su amabilidad. Retoma el contacto con su objetivo, le informa de que el precio del billete es de 1,20euros, a no ser que se tenga bonobús, se le agradece la información. Falta poco para que llegue el 32 y el servicial ciudadano se ofrece para pagar todos los billetes del grupo con su tarjeta y recibir a cambio el importe en metálico del precio del billete con un módico descuento.
Desenlace: Fuere por el calor, por el desconcierto o por simple simpatía, la interlocutora del grupo accede al trueque fraudulento, presenciado por el conductor, por el resto de pasajeros, todos ellos conscientes de que el coste del bono es 0,60euros, o es gratuito en de caso parados o pensionistas con ingresos mínimos de subsistencia y de que la empresa pública de transportes es deficitaria y sus pérdidas son compensadas con dinero público; todavía y a ver cuánto dura.
31 agosto 2010
Una novela recién rescatada
Para sacarnos las vergüenzas recientemente ha visto la luz la primera edición en España de la novela de Paulino Masip La aventura de Marta Abril (Madrid 2010, ed. Zimerman) censurada y prohibida en 1953, es de suponer que su supuesto contenido erótico habría escandalizado a alguna sotana de mente calenturienta.
Masip fue un periodista riojano con diferentes trabajos en la prensa regional, en Madrid y al final de su vida en España, en La Vanguardia de Barcelona, desde donde parte al exilio en el 39. Como tantos otros después de lograr esquivar la presión en Francia, logra llegar a México, donde continúa su labor como dramaturgo, periodista, poeta, narrador, y conseguir el éxito como guionista de cine (el llamado por Buñuel en ocasiones cine alimenticio).
Se ha estudiado mucho el papel y las dificultades de los escritores en el exilio, se dijo que los poetas lo tenían más fácil, que la lírica era extemporánea y universal; que el problema real era el de los novelistas que intentaban retomar su actividad tal y como la habían dejado al abandonar el país y, sobre todo, porque seguían pensando en su público, en el que les leía en los momentos de su derrota, es decir, no saben lo que pasa en España en realidad, no saben cómo se desarrolla la nueva generación lectora, no saben si las nuevas técnicas y modas han calado o no en su público potencial.
Cuando Masip publica El diario de Hamelt García o la novela a la que nos referimos hoy, la posguerra y sus males aún no han desaparecido, y me refiero sólo, claro está, a los males económicos; el resto de ellos, bien lo sabe Masip, aún tardarán décadas en desaparecer. Es decir estamos quizá ante la continuación de lo que en los 20 y 30 se dio en llamar novela galante, que sí tuvo gran difusión hasta el comienzo de la guerra entre las clases medias urbanas e iba de lo más suave e intranscendente, casi ñoño, pasando por el claro erotismo de autores como Zamacois hasta el sexo explícito en autores malditos como Hoyos y Vinent.
La aventura de Marta Abril es sin duda continuación de aquel género de la España de la preguerra, si la historia hubiese sido otra, su repercusión también lo habría sido. Pero hay una diferencia fundamental entre la hoy comentada y sus referentes: la mujer es protagonista absoluta. Evidentemente no es el primer caso, pero en la novela galante al narrador adopta sin reparos el punto de vista masculino, aquí nos encontramos con que desde el primer momento Marta es el centro, a través de su punto de vista nos enteramos de su pasado más o menos poco confesable, del que evidentemente no se avergüenza, es una mujer culta, formada, independiente y sobre todo, libre, sin más dependencias masculinas que las que ella decide.
Evidentemente la acción se basa en el enredo, los saltos sin red de los personajes que el narrador va dosificando de forma que se mantenga la tensión narrativa cara a un final quizá por más previsto no menos sorprendente sin mucha moralina. En el 53, cuando intenta ser publicada, no sólo sigue vigente la novela épica y victoriosa de los vencedores, sino que vieron la luz Pascual Duarte, Nada y sorprendentemente Lola espejo oscuro, que retoma el folletín de tema amoroso. Es cierto que Masip es un exiliado en México y Foxá, Cela, Laforet o Darío Fernández Flórez viven en España.
LA BOFETADA DE JUANITO
Supongo que sería un sábado por la tarde de los sesenta, Juanito ya hacía 3 ó 4 años que había hecho la primera comunión y propone ir a la iglesia del barrio a confesarse antes de la misa del domingo.
Entramos en aquella iglesia gigantesca, moderna, oscura, vacía, el eco de los pasos retumbaba y amedrentaba.
Juanito es el primero que se acerca al único confesionario que parece habitado, se arrodilla y permanece aislado, solo con el cura. Pasan un par de minutos, suponía que estaría autoinculpándose de las pequeñas faltillas que podría haber cometido un chaval como él, como cualquiera de nosotros.
Sin embargo el tiempo se dilataba y se detuvo de pronto cuando repentinamente Juanito se levanta despacio, el cura echa medio cuerpo fuera del ventanuco, era un gigante mayúsculo, en medio de aquel silencio, sin mediar grito ni palabra, le sacude un bofetón a mi amigo que salta trastabillando varios metros hasta perder el equilibrio.
Nos vamos. Por supuesto ni me acerco al escenario del crimen, caminamos un buen rato mientras él contenía las lágrimas y disimulaba el rojo de su cara. Mientras tanto pensaba en qué podría haberle confesado Juan a aquella autoridad sagrada para que le adelantase el paso por el purgatorio a los diez u once años; en mi cabeza sólo podían aventurarse pequeños embustes o sisar dos reales en los recados de la tienda del barrio. No llegué a saberlo porque cuando, por fin, Juanito habló lo hizo para justificar el castigo recibido, él era culpable y por lo tanto había de ser castigado y no se hable más del asunto.
Las clases de religión eran duras, los sermones y las catequesis eran películas de terror que en muchos casos provocaban variados efectos rebote. Evidentemente la adolescencia ya significaba el abandono de todos los rituales, salvo aquellos a los que las convenciones sociales te tenían abocado, pero mientras tanto, el miedo llevaba al engaño, a la mentira, no se le podía contar a aquel señor todo lo que te pasaba en el mundo real, que por otra parte era de lo más legal e inocente.
Pero ese engaño nunca te salía gratis, traía consigo el más cruel remordimiento, un sentimiento de culpa que te podía llevar al infierno interior y que te atormentaba sin piedad.
Con el tiempo crees que aquello está superado, pero es mentira, has abandonado las creencias, no sólo las prácticas, has racionalizado tu infancia, pero siempre hay un sustrato indisoluble.
Juanito, estudiante muy brillante, pocos años más tarde terminó abducido por una secta ultracatólica, se lo llevaron lejos.
La actual escasez de clientela parece que ha iluminado al cardenal Cañizares, quiere adelantar la edad de la catequesis y de la primera comunión, porque según él el uso de razón ya se posee a los seis o siete añitos, que cuando se lo proponen ahora, con 9 ó 10 ya deben estar muy maleados y es imposible encarrilarlos fuera del alcance del demonio, el mundo y la carne.
Naturalmente este es problema privado de los que siguen esa fe y el resto tendríamos que mantenernos al margen, como no discutimos el ramadán; pero da la casualidad que el señor Rouco y sus seguidores tienen a bien intervenir en nuestros asuntos terrenales con mucha frecuencia, que quede constancia de que la tortura de menores está fea.
17 agosto 2010
Pruebas de incompetencia
Lo cierto es que a veces nos cuesta digerir el hecho de que tengamos administraciones tan incompetentes, que nos hayamos dotado de administradores tan inservibles para gestionar los dineros públicos y quiero comentarles algún ejemplo.
Parece ser que la Unión Europea se da cuenta de que en todos sus países la alimentación de sus escolares no es todo lo sana que debería, que hay un escaso consumo de frutas y verduras y un exceso de grasas dañinas suministradas en muchos casos desde los propios centros escolares; para paliar en la medida de lo posible esta situación libra los fondos económicos necesarios para una campaña que prime esas modificaciones en los hábitos de conducta, hasta donde se pueda llegar.
Para ello las administraciones educativas, en nuestro caso las comunidades autónomas, no tienen más que solicitarlo y comprometerse a cumplirlo usando los fondos para lo que van destinados. Pues bien, nos encontramos con realidades que te dejan la cara pasmada, por ejemplo Cantabria, no lo hará porque se le ha pasado el plazo de solicitud ¿son competentes para tener competencias o tendrían que devolverlas al Estado? Madrid tampoco lo hará porque argumenta que eso sólo beneficia a los productores agrícolas mediante subvenciones indirectas y ellos no son región de producción agroalimentaria. Es la misma responsabilidad de gobernante que demostraba Aguirre negándose a controlar la venta de chuches en los colegios y a aplicar la ley del tabaco
Otro ejemplo. Esos días se cederá por parte de la Xunta a una empresa privada la gestión de la petición de ayudas para las personas con problemas de dependencia en Galicia. Aparentemente esto no tendría que ser preocupante si no fuese porque personas ajenas a la administración manipularán datos sensibles y muy confidenciales sobre problemas de los ciudadanos y no se podrán ofrecer las garantías necesarias de que estos datos serán tratados con la confidencialidad e imparcialidad que se le puede y se le exige al funcionario público.
Las disculpas de la administración fueron varias, no es cuestión de agilidad, es mentira, ella es responsable de agilizar todo lo que pueda rendir la plantilla encargada, si no fuere bastante, refuércesela, tal y como es imprescindible en momentos de vacaciones y así se hace en todos los servicios, para eso ella misma se dota de listas públicas y baremadas con personas dispuestas a ese trabajo eventual. La verdad es la de siempre, que se haga una chapuza barata en las subcontratas, que es lo que da beneficio rápido y fácil.
Esta misma administración autonómica es la responsable de que veamos focos y focos de incendios y que haya que ir buscando información paralela de fuentes a veces poco fiables no se sabe con qué intención, por un lado se dice que la opacidad no crea alarma social, como si estuviésemos en la edad media y el correo fuese de boca en boca y a caballo, también que los pirómanos no se verían retratados en los medios después de sus hazañas mortales. Hemos conocido administraciones que sin duda han facilitado los datos más o menos maquillados, pero reales y esa es la única práctica que los ciudadanos merecen. La realidad es que sólo cuando una de estas administraciones de juguete se siente de verdad desbordada, desgraciadamente con dos personas muertas, empiezan a sospechar que a lo mejor no son lo suficientemente competentes, precisan ayuda y dicen la verdad de una vez.
10 agosto 2010
Lidiar es inevitable
Anda el patio alborotado, sin verano, sin sequía informativa, pareciese que una inoculación de estrés pretraumático -aún seguimos en crisis y aún no hemos entrado de lleno en la gran depresión- tuviese a la peña en pie de guerra de forma que no hubiese que acudir a banalidades para rellenar el folio como otros veranos.
Por el terruño, como no hay taurinos a los que masacrar por seguir conservando un rasgo cultural en decadencia natural acelerada por las factorías de dibujos animados, se optó por mantener la vida política de la Xunta al calor de los efluvios jacobeos y su continuo fluir de personajes con prisa para que el cielo los proteja. Mal momento, el cielo sin duda está, como es debido, ocupado en Haití y Pakistán y le importan un bledo los trajes de Camps.
Sin embargo Feijóo, que sí pone las velas a los dioses cuando hace falta, es un poco más descreído que sus comilitones y se encomienda más fervorosamente a los poderes terrenales buscando escenarios en Santiago y en Madrid que vayan más allá de las fotos inevitables de las merendiñas y toda suerte de degustaciones de moluscos y crustáceos, de alacranes y bichos variados, que deambulan por los alrededores de nuestras iglesias.
Pero decíamos que para Feijóo el concepto, el mismo que el de Manquiña, busca trascendencia mundana y la encontró en el bipartito; sí, sorprendentemente el gobierno de Touriño le dejó en herencia un buen lote de preacuerdos firmados con empresarios y sindicatos que no habían llegado a plasmarse en foto de portada. Pues bien, con estos mimbres más cuatro duros bien colocados, más unas buenas intenciones bien aliñadas de promesas fácilmente exigibles y con cumplimiento poco problemático, encontramos justificación para esa foto de los cinco juntando las manos en remake de la conseguida por su antecesor. Sus frutos empiezan a propagarse estos días, la reforma de la renta de inserción social para personas en exclusión y su relación con la atención a la dependencia, puede ser el buque insignia. Mientras tanto los nacionalistas echan pestes, pero algunos han de callar, porque fueron cómplices antes, sin embargo, los rencorosos y marginados políticos son los más ágiles matarifes de toros y toreros.
Ni estas fotos son balón de oxígeno ni evitarán broncas duras ya en septiembre, Feijóo lo sabe, los otros firmantes también, aquí no hay indulto para ningún toro de casta noble y buen embiste.
Puede que haya sido una buena faena, pero nadie saldrá por la puerta grande, después de lidiar con azabaches o bragados sin afeitar.
Se apuntan gran cantidad de monosabios para guiar las reatas en su faena secundaria, pero en realidad no son más que un paseíllo de ratas de burladero que no se acercarían ni al más manso de los cabestros.
Sin duda la negociación en la política, en todos los ámbitos de la vida real, no deja de parecerse al bien natural o a la manoletina con la muleta, a fin de cuentas, a parar, templar y mandar por parte de más inteligente, que sabe que se arriesga a ser bien empitonado si su rival es más listo o mira a lo zaino. El triunfador no siempre está en el mismo bando, pero el que consigue los trofeos, fuese cual fuese el escenario, merece respeto, como dijo -hay dudas sobre si fue El Gallo o Gerrita- cuando le presentaron a Ortega como filósofo: Hay gente pa tó.
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03 agosto 2010
Los viajes de Don Gerardo
Hay noticias que te teletransportan y transmutan en el tiempo, que te evocan los momentos en los que The Beatles componían aquel Magical Mstery Tour, el magico y misterioso viaje provocado por, dicen las malas lenguas, algún ácido visionario, o cuando se concebía Lucy in the Sky with Diamonds, mágicas siglas que también evocan la irrealidad lisérgica.
Pues bien, parece que los dirigentes de ciertas empresas y, sobre todo que ciertos dirigentes patronales, actúan bajo los efectos de alcaloides presentes en el cornezuelo del centeno como algunas canciones de los sesenta.
Por ejemplo, observen la quiebra de una de las mayores operadoras de viajes, propiedad de este benefactor de la humanidad del cual hablamos en el título de hoy y todavía capitoste de la patronal, aquel que juraba en televisión ante el público y en horario de máxima audiencia, que había hipotecado su casa para que sus empleados pudiesen cobrar la nómina. En efecto, este prócer no sólo ha dejado en la calle a más de mil familias gracias a su impecable gestión y sus habilidades negociales, sino que ha puesto la guinda del pastel -y nunca mejor dicho lo del pastel- de suerte que él y su socio aparecen ahora como empleados de sus empresas quebradas, horas antes de darle la boleta al personal, autoadjudicándose un sueldo de 170.000 eurazos, para poder trincar también en el proceso concursal que reparta los restos entre los acreedores.
No se me alboroten que todavía da para más; este ínclito sujeto es el autor de propuestas tan clarificadoras como alucinantes como las que han presentado para que el derecho de huelga no se pueda ejercer mientras se negocia un convenio colectivo, no me digan que no es digna de pasar a los anales de las sentencias ocurrentes, ni Confucio ni Groucho Marx, ni Aristóteles ni Woody Allen, ninguno tiene nada que hacer ante lo propuesto por la patronal, según él la negociación colectiva ha de ser un proceso según el cual la patronal es libre de embestir con recortes, despidos, y cierres de empresas, mientras tanto el banco social ha de recibir estas propuestas de rodillas, a puerta gayola, sin más defensa que algún capotazo y disculpen los progres por el símil, polémico últimamente.
Parece chiste, pero no lo es, las supuestas bromas están llegando muy, muy lejos, tanto que entre los antes citados y sus correas de transmisión en el Parlamento han conseguido retocar, por decirlo de una forma suave, la ley de reforma laboral hasta límites surrealistas y, seguramente, lo han hecho sin la ayuda de sustancias como las sugeridas más arriba. Ustedes sabían que había un despido procedente, señalado así en sentencia por el juez, que podía obedecer a causas disciplinarias u objetivas, es decir, el despedidor había de demostrar fehacientemente que la situación económica de la empresa era insostenible, con toda suerte de balances y contabilidades. Aquí también funcionaba la ley del embudo, pequeños empresarios, sin la ayuda de grandes ingenieros y maquilladores contables, difícilmente podrían engañar; pero las grandes corporaciones, ya saben ustedes que nunca tienen un duro, que todo son pérdidas hasta que llega el momento de repartir dividendos.
Pues bien, a partir de ahora bastará que el patrón o sus representantes lleguen diciendo con cara compungida que las cosas no les van bien, para poner de patitas en la calle a quien le venga en gana.
Ya ven el modelo que se nos viene encima, el del señor sin escrúpulos que usará todos los beneficios para hacer contratos bonificados y subvencionados y, pasado algún tiempo, dirá que ya no puede más y de los 20 días de indemnización, 12 se los regalan también. Negocio redondo, todo sale de las arcas públicas.
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BONO Y SU CONCIENCIA
Uno puede basar el sentido de su vida en su conciencia, es decir se puede inventar un ojo invisible, que le vigila constantemente, supuestamente le dice lo que está bien o lo que esta mal; es el mecanismo por el que las creencias, filosofías o religiones mantienen a sus adeptos, es algo así como no robo, no mato, por lo tanto soy bueno, por lo tanto puedo dormir tranquilo, mi conciencia me deja dormir. Es una forma de engañarse, muy extendida, pero que sólo sirve para engañarse.
Hay quien vive esa existencia en la intimidad, sin molestar al prójimo, y a fin de cuentas con su pan se lo coma; pero están muy cerca los que airean a los cuatro vientos su supuesta conciencia, lo que les dicta ese ojo misterioso, los que tienen que estar justificando día a día minuto a minuto qué son y por qué son así, las razones que les llevan a actuar de una determinada forma, los que están en confesión perpetua, sin pudor y sin garantías de estar diciendo la verdad cada vez que invocan la certeza y bondad de sus palabras y obras. Dice el viejo latín excusatio non petita, accusatio manifesta.
No sé si a estas alturas le ven alguna relación a lo que va de folio con el título, pero no me digan que el ejemplar provocador e inspirador de estos párrafos no tiene todos los números para que le toque la rifa de fariseo del centenario y créanme que no tendría que ser así, que yo durante mucho tiempo tuve un buen concepto de él, aunque sólo fuese por haber sido acusación particular, hace 30 años, contra los asesinos de los abogados de Atocha en el 77.
Pero no sé, en treinta años todos damos vueltas y en esa trayectoria el señor Bono se empeñó en confundir su actividad pública con su vida privada y, sobre todo, cuando ambas se fundieron en el couché de revista, digital o de celulosa con colorines. Nadie me quitará de la cabeza, salvo argumentario muy poderoso, que este hecho, esta mezcolanza, ese continuo acudir a la tranquilidad de su conciencia, le ha perjudicado en algunas de sus aspiraciones. Puede ser que hayan sido sus circunstancias, lo que desde entonces le rodea, las que le hayan llevado por la senda, casi por el precipicio, de la mediocridad y del pijerío más recalcitrante.
Con sólo un poquito de dialéctica en su vida se habría dado cuenta de que son sus hechos los que conforman su existencia, su conciencia y no al revés, que somos capaces de salir de un envoltorio de frikis con ansias de riqueza y aristocracia monetaria para ser en realidad lo que queremos ser, no lo que nos diga el ojo del gran hermano.
Que no me venga con milongas de persecuciones y paranoias; el señor Bono se dejó querer y se dejó favorecer, él y sus circunstancias; parece ser que sobre todo sus circunstancias. Ahora vendrán los lamentos por las injerencias en la vida privada, ¿qué broma es esa? Pepe Pérez no tiene el mismo problema a no ser que se salte el código penal, entonces sí, saldrá en las páginas de sucesos, no en las del corazón, ni en las de los trapicheos.
Es una pena que duerma tan tranquilo porque se crea en paz con su conciencia; él lo sabe, no es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, su ser social es el que determina su conciencia.
20 julio 2010
De diferentes y variadas dietas
Cuando te enfrentas a esta palabra lo primero que tratas de saber es qué quiere decir y en el vicio de algunos está incluido el saber su origen, su etimología.
Cualquier hablante español sabe que cuando usa esta palabra ha de tener como referente su alimentación, mas no es el único significado del vocablo que nos obsesiona a diario. Es cierto que podemos hablar de dos términos homónimos, dos palabras que en español suenan y se escriben de la misma forma, pero que seguramente provienen de étimos distintos.
Cuando se habla de dieta, en principio y para todos, el significado es ajo y agua , compañero, que te prohíben comer todo lo que te gusta, cuando te gusta y como te gusta, que estás gordo, que supuras colesterol y triglicéridos, que el ácido úrico va dejando rastros y charcos en el coche y que, por lo tanto, tienes todo prohibido y, además para siempre, y, además, que te vas a morir antes de lo previsto y malamente, muy enfermo.
Sin embargo, yendo a los orígenes de la palabra nos encontramos con que ya Homero (VIII a.C.) usaba la palabra deta, junto al verbo dainumai, ir de banquete, por ejemplo, decía: "terminada la faena y dispuesto el banquete, comieron y nadie careció de su respectiva porción".
Más tarde el médico Hipócrates (V-IV a.C.) sentenciaba en Aforismos sobre la dieta: "Ni la saciedad ni el hambre, ni cosa alguna que exceda de lo que la naturaleza quiera, es bueno".
De suerte que la etimología nos desvela que en su origen el término actual dieta proviene del griego diaita "modo de vida", que se derivaba, a su vez, del verbo diaitan "regir uno su propia vida", "gobernarse", que pasó al bajo latín como diaeta. Posteriormente, el vocablo se fue especializando hacia una forma particular de "regir la propia vida mediante un régimen alimenticio".
Aquí seguramente comience la división de opiniones, habrá quien piense que es absolutamente posible autogobernarse, que todo depende de los actos que uno mismo se propine y habrá quien, por el contrario, se debata entre lo que está en sus manos y lo que depende de sus circunstancias, por simplificar, más que nada.
Pero no se acaban aquí las dietas, parece que del latín dies, no sólo derivamos el término día, sino el de jornada, el de la jornada de reunión; la asistencia a cualquier institución se sigue denominando dieta, uniendo los dos significados, el de la propia asistencia y el de la propia manutención por la asistencia, la remuneración de los legisladores.
Quizá desde el S. XVI en el que la dieta de Worms condenó al destierro por hereje a Lutero a ser recluido en el castillo de Wartburg, las dietas del sacro Imperio romano-germánico pasaron a la historia. Desde entonces muchos Parlamentos nos tienen a dieta, es decir, lo que en lenguaje coloquial se entiende como régimen restrictivo de alimentos que nos mantiene insatisfechos.
La solución que proponen muchos, la de saltarse la propia existencia de los Parlamentos, con seguridad no es ni útil ni necesaria, pero también es cierto que podrían darnos alguna alegría alimenticia de vez en cuando en forma de decreto, de ley, reglamento, de lo que pueda ser, que ya vamos un poco empachados de decretazos y eso es malo para las dietas; pese a todo siguen siendo necesarias e imprescindibles.
13 julio 2010
Otra vuelta al fracaso escolar
En los últimos meses, semanas, han visto la luz varios estudios que valoran causas y efectos del llamado abandono educativo temprano. Personalmente prefiero seguir la tradicional denominación de fracaso escolar, como el referido al fracaso de la escuela, no del escolar.
En ellos se constatan mejor realidades como que el fracaso y el abandono no aparecen de repente, la desvinculación escolar-escuela nace y crece antes de que aparezca, de que se manifieste como un problema.
Ya reconocemos, por fin, que uno de cada diez alumnos de Primaria no cursa el curso correspondiente a su edad, que ese parámetro en la Secundaria obligatoria puede llegar a cerca de 30%, dependiendo de la región y que poco más del 70% del alumnado que comienza el Bachillerato logra acabarlo, estas cifras se agravan si consideramos que poco más del 60% se gradúa en Bachillerato o en ciclo medio de FP.
Los factores de riesgo están también muy analizados, ellos fracasan más que ellas; el nivel económico y cultural de los padres constata que los hijos de clases bajas y sin estudios tienen casi la mitad de los boletos para fracasar, mientras que los hijos de la clase media y de padres con estudios sólo un 20% de papeletas para el abandono.
¿Qué decir de los inmigrantes? Fracasan más del 55%, pero es que además suelen coincidir en sus casos los peores indicadores socioeconómicos.
El proceso de abandono suele comenzar, decíamos, con la desvinculación, los problemas de absentismo suelen muy graves, más del 90% tiene 225 faltas de asistencia injustificadas. Alrededor de este porcentaje están los que han repetido algún curso y casi la mitad han dejado de presentarse a algunos exámenes de determinadas asignaturas. Los casos de indisciplina también son evidentes, se concentran en el primer ciclo de la Secundaria obligatoria, el 60%, mientras que en Bachillerato son muy escasos.
Los protagonistas valoran muy poco la eficacia de la escuela para su formación, la que encuentran en el puesto de trabajo es más gratificante para ellos. Las familias presionan, pero pesa más el atractivo de un mal empleo que facilita el acceso fácil al consumo y a cierta independencia.
Es más, el fracasado no tiene conciencia de tal, piensa que ya ha abandonado el útero protector de la escuela y ya ha llegado a la edad adulta. La conclusión no puede ser más evidente, esta sociedad ha de replantearse la escuela que precisa. Muchos dicen que es cuestión de prestigio de la institución, pero esto no se dicta desde el BOE y por lo tanto la flexibilización ha de pasar a ser la clave que ocupe los recursos públicos que sin duda han de incrementarse para que la institución resurja y se actualice.
El los países que triunfan en PISA, por ejemplo, la escuela comprensiva da herramientas a la generalidad del alumnado y se preocupa, sobre todo, de detectar a tiempo al que se puede quedar descolgado; ahí y entonces es cuando el grupo de profesionales se vuelca en su recuperación por medio de la atención personalizada.
Aquí nos seguimos recreando en los brillantes, nos vemos en el espejo, y nos consideramos impotentes e irresponsables con el rezagado e inadaptado. Los cambios de referentes sociales han de ser potenciados por las familias, la escuela podría hacer el resto, por lo menos intentarlo.
07 julio 2010
El ministro casi pródigo
Desde hace meses, quizá durante todo este curso, hemos traído a este folio las venturas y desventuras del posible e imprescindible Pacto por la Educación, un conjunto de medidas urgentísimas para la estabilidad del sistema educativo y la piedra angular para la salida de la crisis: la cualificación del alumnado que aún permanece en el sistema y el retorno al mismo de aquellos que lo abandonaron prematuramente y sin la formación básica atraídos por los salarios de los años de bonanza.
Nadie discrepaba en cuestiones de sustancia, quizá fuesen los beneficios exigidos por una parte de la patronal de la enseñanza concertada, quizá no les pareciesen lo suficientemente pingües, como para que populares y nacionalistas catalanes pusiesen algo de su plato de la balanza para alcanzar la paz social y legislativa.
Teniendo en cuenta que las competencias ministeriales en materia educativa se limitan a Ceuta, Melilla y la UNED, fuera de estos tres reductos el ministro de Educación manda menos que un árbitro en una corrida de toros. ¿Qué podría haber hecho con los dineros que tenía reservados para la aplicación del pacto? Pues lo más lógico podría haber sido llegar a un acuerdo social con asociaciones de padres y sindicatos, sólo una sugerencia, podría haber enviado el proyecto de ley al Parlamento y que allí dijesen alto y claro sus alternativas desde la oposición y quedasen en ridículo de forma más ostentosa. El asunto es que no debía haber y además no era conveniente una foto con el gobierno, y lo que no puede ser, además es imposible.
Pero nuestro rumboso ministro Gabilondo, casi pródigo digo más arriba, aparece renaciendo de su derrota, derrota colectiva podría decir, que no de su fracaso, aquí sólo han fracasado los que non han sabido estar a la altura de lo que la sociedad les exige, tira de talonario y todo aquello que había ofrecido pagar del presupuesto central como parte del acuerdo, oigan, lo sigue poniendo, que si hace falta dinero para la FP, para los programas de cualificación profesional, pues venga, está hecho. Que si hay que mejorar la formación del profesorado en lenguas extranjeras, el programa PALE, o el PROA de refuerzo de alumnado con dificultades, ahí va ese cheque.
Que si no tienen dinero para ordenadores, él paga la mitad. Y así hasta más de 590 millones en el presupuesto del año que viene. ¿Qué hacen las CCAA? Como aquella vieja película, Coge el dinero y corre, los consejeros, sobre todo los populares, maquillan algunos nombres, Abalar por Escuela 2.0, y a vender la moto. Desesperanzador.
Un último apunte colateral, sí hubo foto, duró poco y no he visto ni un papel que diga la verdad sobre lo acordado. Me refiero al acuerdo entre el ministro de Industria Sebastián y el portavoz popular de economía, el señor Montoro -seguramente una de las personas más felices del mundo, de sonrisa perpetua, fíjense-. Aparentemente se trataba de aplazar una subida del recibo de la luz prevista para este mes. ¿Qué salen ganando las eléctricas? ¿En qué coinciden Gobierno y oposición en realidad? ¿Es un sucedáneo del Pacto por la Energía que se reclamaba, también con insistencia? Sorpresas nos dará la vida.
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29 junio 2010
Autarquía nacionalista y protectorados
Hace meses comentábamos en este folio los afanes de los ricos de Santa Cruz (Bolivia) para separarse del pobre y necesitado resto del país. Que esos mismos movimientos con distintos ritmos y matices se viven en Cataluña es noticia caducada desde hace tiempo. Los nacionalistas e independentistas catalanes son capaces de convocar todos los referendos de la señorita pepis que hagan falta mientras sean de juja y no se plantee en serio una reforma de la Constitución que les haga enfrentarse a la realidad cruda y dura de la Europa en crisis, de su crisis. De los belgas, que también frecuentaron estas páginas hace poco, más o menos podría decirse; los ciudadanos de Bruselas, Flandes y Valonia prefieren seguir jugando al escondite antes de llegar a la segregación pura e insegura. En resumen, todos parece que seguimos considerando que el euro es zona segura, que con el dólar perdemos dinero, que con la libra a ver lo que nos puede pasar y por lo tanto, somos conservadores hasta el tuétano. Los nacionalistas son así, de los que van trincando y siempre tienen un paluego. Para ellos la autarquía es el ideal, los vascos eran autosuficientes, como las aldeas gallegas; en los tiempos de hambre, nunca pasaron necesidades de extrema urgencia, pobres aquellos que no tenían aldea. Con sus fueros medievales permitiendo a sus Diputaciones recaudar impuestos y con euskera batúa renacido de los dialectos de los caseríos, ya tienen bastante, son autárquicos. Pero con lo que no contábamos era con que el nacionalismo de Rajoy fuese tan allá, no contábamos con la teoría del protectorado, según este paladín de la globalización nuestra nación vive sometida y es preciso reconquistar el territorio perdido. Claro que ahora no nos invaden los franceses y no precisamos de un alcalde de Móstoles -hoy la Aguirre de nuestros quebrantos- que el dos de mayo levante al pueblo en armas; la carga de mamelucos -aquellos egipcios aliados del francés- hoy llega en bolsas de judías verdes sulfatadas en Marruecos. Nuestro líder en ciernes está preocupado y no es para menos, según él somos un protectorado, no especifica bien de quién -se supone que del FMI y demás ralea- pero lo que es peor, no nos dice si hemos de sublevarnos, de independizarnos o de hacer resistencia pacifista. Vamos a ver, que yo me aclare, que nos diga si el problema es que la zona euro es mala de solemnidad, que nos diga si hemos de subsistir con lo que producimos, que no hemos de comprar fuera, que el petróleo es caro y malo, que sólo hemos de consumir nuestros tomates, nuestros coches, los billetes de avión que nos vendan nuestras compañías aéreas de bandera? A lo mejor su ideal sigue siendo el norte de África, fue protectorado español, francés? ¿y si se le pasa por la cabeza a Duran i Lleida que quiere dejar de representar a Cataluña como un protectorado español? Menos mal que tenemos claro que a ninguna de las cabezas pensantes del Bloque se le pasa por el magín que Galicia sea un protectorado español y que desea buscar la autarquía político-económica, porque en el hipotético caso de que encontrase un gobernante en Madrid que nos la diese, que los dioses nos pillasen confesados. Menos mal que aquí hasta los nacionalistas saben que somos pensionistas y empleados públicos, que vivimos de Madrid y de Bruselas, con la ayuda de los chinos. Ninguno de los nacionalistas, Rajoy, Mas?, nos aclaran si el Fondo Social Europeo, los fondos de cohesión y demás dádivas fueron bien recibidos y bien gastados o los devolvieron por estar contaminados.Volver no es volver atrás. Lo que yo quiero de España/ no es su recuerdo lejano: / yo no siento su nostalgia. / que lo que pasó no vuelve, / y si vuelve es un fantasma. / Lo que yo quiero es volver / sin volverme atrás de nada /José Bergamín
23 junio 2010
Estrés, angustia, depresión...
Pongamos que me llamo E, estoy contratado en mi primer empleo temporal; temporal no porque yo quiera, que yo quería ya algo estable, no definitivo, pero sí sin incertidumbres, sigo estudiando, haciendo cursillos, ese empleo no es mi meta en la vida, pero me da vidilla. Voy conociendo el sector, las posibilidades que se me abren. El patrón es más capataz que empresario; pero qué le vamos a hacer. Tiene reloj para entrar, pero no para salir, le suena de algo la expresión convenio colectivo, pagar las horas extra? pero le suena muy de lejos. Eso sí, es paternal como la madrastra de Blancanieves, cuando llegas al cuchitril el primer día te sermonea con aquello de que vienes aquí a sufrir, que sois todos de mantequilla y no tenéis ni puñetera idea de qué es lo que se os viene encima a la hora de comenzar a currar. Justifica lo de la temporalidad con aquello de que si no sirves no voy a cargar contigo para toda la vida, que seguro que eres un flojo y que si te hago fijo despedirte me va a salir por un riñón. Por lo tanto, esta experiencia iniciática en el mundo laboral no puede ser más demoledora, empiezo sin derechos, con todas las obligaciones, sin ningún respeto personal y comiéndome la cabeza. Cuando paso muchos días sin dormir, con picores y sarpullidos varios, el médico me dice que es estrés, que será mal de amores o problemas en el curro. Yo sé qué me pasa.
Pongamos que me llamo A, ¡ya me han dado a firmar el contrato indefinido!, la verdad es que ya era hora, me conozco hasta las entretelas de los sótanos de la tienda en la que llevo tres años vendiendo ordenadores, consolas? estoy a la última, porque me gusta y además porque es mi responsabilidad profesional, sí, me considero profesional y que rindo en mi trabajo, que nadie me ha regalado nada y que seguramente podría llegar a ser la encargada de la tienda, si no me pisan la cabeza por ser mujer y quizá madre. Me han hecho fija porque mi despido les sale más barato. ¿Despido?, ¿quién piensa en el despido, ahora que me han hecho fija y puedo hacer planes más allá de tres meses? No tengo pensado hacer un desfalco ni pasarme a la competencia, estoy sana, no falto al trabajo, me agobia sólo pensar que en vez de decirme que confían en mí, ya están esperando a que meta la pata para despedirme. Me cae el pelo, tengo gastristis, se me quitan las ganas de salir con la peña, estoy angustiada.
Pongamos que me llamo D, soy un buen vendedor, cumplía quince años en la empresa, desde mis 23 añitos, recién salido de la FP y de un par de prácticas, mi inglés es los suficientemente lucido como para que el jefe no tenga que buscar a nadie para saber qué dicen los libros de instrucciones, me sé al dedillo qué y cómo compra esta empresa, a los clientes los trataba como princesas. Mi niño ya va acabando la primaria y ya se va dando cuenta de algo, le digo que las cosas en la empresa no eran para fiestas, no me atrevo a explicarle lo que es un ERE, que estaré sin trabajo una temporada, que por eso voy a buscarlo al cole más a menudo. No soy capaz de contestarle la verdad cuando me pregunta por qué ya no voy al fútbol, por qué los fines de semana son más aburridos, por qué el domingo no me quito el pijama ni lo llevo a comprar el periódico y las chuches al kiosco. No sabe por qué estoy deprimido.
Creo que la canalla insaciable de esa casta empresarial que seguramente nos merecemos no es capaz de saber que el cuarto protagonista, pongamos que se llama N, es la neurosis, cuando despierte a lo mejor no es responsable de sus actos y la monta pequeñita. Un decir.
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15 junio 2010
Estado de subsistencia
No están los tiempos para viajar mucho, si no puede hacerlo, infórmese de qué le sirve a usted una tarjeta de plástico en cualquier país del centro y norte de Europa; comprobará que lo puede hacer todo, hasta la más mínima compra, un simple café, un simple periódico, una carrera de cinco euros de taxi; todo, absolutamente todo, es transparente, todos esos pagos tienen su IVA, usted lo paga y el Estado recauda; es muy difícil que exista la economía sumergida. Le escuché al propietario de un modesto, pero próspero, negocio de hostelería del que viven dos familias, en el sur de España que quería venderlo o traspasarlo, pedía una cantidad bastante alta, pero eso sí, la verdad por delante, el negocio tenía menos papeles que el burro de un gitano, es decir en su vida había emitido una factura, hecho declaración de iva, pagado autónomos, nada de nada.
Están empeñados en convencernos de que vivimos en el estado del bienestar, lo mismo que en la Europa que lo fue construyendo desde los destrozos de la segunda guerra y de la mano de la socialdemocracia. Esos estados modernos con niveles impositivos altos crearon redes de protección social que fueron o garantizando altos niveles de empleo, de formación, de servicios públicos y fueron formando sociedades que eran conscientes de que su esfuerzo fiscal era bien gobernado por un estado fuerte y sostenido por una moneda sólida. Frente a este modelo, estaba el norteamericano, liberal, que también tuvo sus intentos en El Reino Unido de la Thatcher y en el Madrid de Aguirre.
La distancia entre un estado de bienestar y un estado de supervivencia con ciertas garantías es la misma que hay entre el recorte que está sufriendo un parado alemán en sus prestaciones, que verá que su subsidio para calefacción se verá recortado y el de un pensionista español que verá congelada su pensión de novecientos euros.
Es decir, este supuesto estado de bienestar nuestro sobrevive gracias a las redes familiares en las que las pensiones de los mayores dan cobertura a hijos o a nietos, en la que el salario fuerte sostiene a los hijos hasta cuando haga falta?Este supuesto estado de bienestar tiene una segunda pata apoyada en un veinte por ciento de economía sumergida, a la que el estado le importa un bledo y viceversa y la tercera es la de una gran red de voluntariado, visible o camuflado, de trabajo desinteresado, que se ocupa de la atención a la dependencia, porque el estado se inhibe, que se hace cargo de los comedores escolares, porque el estado no se hace cargo, que sostiene clubs juveniles, porque el estado no se hace cargo?
Y aún hay quien dice desde el liberalismo decimonónico más rancio que hay que adelgazar el Estado, este estado anoréxico en los servicios públicos que mantiene la enseñanza y la sanidad en la cuerda floja y con la inminente amenaza de los copagos y el desmantelamiento.
El decreto de reforma laboral que mañana seguramente imponga la derecha me temo que irá camino de acentuar más estas diferencias. Decía el recién estrenado Cameron que la salida de la crisis seguramente nos obligará a otra forma de vivir, claro que sí, él y los suyos no notarán la diferencia, los de abajo sí la verán a diario; pero como en todas las crisis estos magos de las finanzas salen reforzados electoralmente, porque prometen el cielo.
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11 junio 2010
La huelga de hoy y las cortinas de humo
Hoy los trabajadores de los servicios públicos están convocados a la huelga por el recorte salarial decretado por el Gobierno. Creo que ningún funcionario, interino, contratado, eventual o por horas, en cualquier empresa pública deje de ser consciente de que en este país hay más de cuatro millones y medio de parados, a ninguno de ellos le hace ninguna gracia secundarla, puesto que además del recorte salarial, tendrá el lógico descuento por hacerla.
Dentro de la función pública hay salarios altos en puestos de responsabilidad -peor pagados que en la vida privada-, hay salarios medios en las mismas condiciones y hay salarios que poco sobrepasan el mínimo interprofesional. Desde el jefe de servicio al subalterno recién aprobado en la oposición, desde el catedrático o cirujano en la cima de sus carreras profesionales a la ayudante de cocina en la residencia geriátrica, todos aportarán su grano de arena, por decreto, para la salida de la crisis. Pero hay que recriminarle al Gobierno -a los gobiernos, que la Xunta es el Estado en Galicia- que tomen las medidas cargando sólo una de las alforjas. La alforja de la reforma fiscal, la del sistema financiero, siguen intactas. El colmo será, seguramente, la reforma laboral, latente desde hace dos años, sigue ahí y tendremos que hablar de ella, sin duda, pronto.
La huelga de hoy seguramente tendrá un éxito muy relativo, pero ni la derecha que la jaleó sin vergüenza, ni el gobierno que la consideró un mal menor tienen ninguna medalla que ponerse. El daño ya está hecho, los no responsables de la crisis son tratados como vagos desvergonzados. No tiene un pase. Pero hay otra lectura que hacer de los resultados de la huelga de hoy. Un gran sector de los empleados públicos de servicios esenciales son muy conscientes de que no estamos en condiciones de que la educación, la sanidad, la justicia? den una imagen de deterioro ante los usuarios, que se les utilice como disculpa ante la sociedad, de que se diga sin piedad que su negociado no funciona y que, por lo tanto, hay que privatizarlo. Feijóo, Aguirre, Camps están agazapados en la vanguardia de esta alternativa de supuesto progreso. Mientras tanto se intenta que el país siga preocupado por el mundial de fútbol, por el entrenador de moda y, por supuesto, sin olvidar el drama principal derivado de que los cadetes de la academia de infantería de Toledo desenvainen o no sus espadas a los sones del himno nacional y al paso de una imagen católica. Con las uñas afiladas disputan Barreda y Cospedal, Bono y Rajoy sobre quién es más nacionalcatólico ante una ministra pasmada. Seamos serios, en un país aconfesional la participación en esas ceremonias está fuera de lugar si no se hace voluntariamente y, ojo, voluntariamente quiere decir que no lo hago y no pasa nada; no que no lo hago y paso a la lista negra. ¿Los militares pueden vulnerar la ley haciendo una huelga? No; pues, tampoco pueden participar en otra suerte de actos representando a su institución. En su tiempo libre, pues eso, libres.
01 junio 2010
Aloe y propóleo
Desde hace años se nos ha puesto de moda el aloe, parece ser que en un principio los agricultores de zonas cálidas lo encontraban en huertas y plantaciones y lo usaban para remediar las heridas in situ. A partir de ahí su uso y producción parece que se extendió, herbolarios y farmacias, dermatólogos y feriantes de mercadillo medieval veraniego lo recetan sin cesar, cabe preguntarse de qué grandes plantaciones se extrae y por qué todos parecen encontrarle cada vez más y más propiedades. Circula la especie de rumor de que entre determinados políticos imputados judicialmente abunda el aloe, porque cada vez se les encuentran también más y más propiedades, éstas naturalmente son de ladrillo o extracorpóreas en el limbo fiscal. Sea como fuere son infecciones y hay que buscar remedio.
Es lamentable que la dedicación a la política se vea tiznada de chascarrillos promocionados por quienes nunca acudirán a las urnas a la competición leal por el voto popular ya que su reino no es de este mundo como en Cajasur o, por lo menos, de este continente, les gustan más las Antillas holandesas, el Caribe en general, como paraíso climático y fiscal para las SICAV.
Quizá por todo esto cada vez sea más importante la protección, la seguridad de la política, su impermeabilización, el aumento de sus defensas contra los ataques externos, que no buscan más que la debilidad del sistema, su mejor control desde el exterior.
El gobierno de la polis, de la ciudad, es decir, la política, la conocemos desde los griegos y ellos mismos son los padres etimológicos del término actual propóleo, -pro "antes de" y polis "ciudad"-, llamaban así a las puertas de una ciudad, su defensa ante la agresión interna y externa y de ahí proviene el homónimo referido a la sustancia resinosa de las yemas de los árboles que las abejas extraen con el fin de taponar herméticamente su colmena e impedir que se forme dentro de ella cualquier tipo de alteración. Aristóteles considera esta sustancia como remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones; para Avicena, tiene la cualidad de "eliminar las puntas de flechas y las espinas, vivifica, limpia fácilmente y ablanda fuertemente", también los incas lo utilizaban contra la fiebre. A Europa llega con los franceses en los siglos XVIII y XIX para el tratamiento de llagas. Su máximo empleo, a principios del XX, se dio durante la guerra de los boers, en África del Sur, en el tratamiento de heridas infectadas y como sustancia cicatrizante. Sea como fuere a esta sociedad le hace falta encontrar un propóleo que sirva para tapar las fisuras y quebraduras de la colmena que dejan paso a agentes infecciosos culpables de enfermedades graves.
También es preciso para aislar la corrupción, así es como las abejas embalsaman a algún animal muerto en el interior de la colmena. Que a nadie le quepa duda de que los elementos corruptos en esta sociedad han de ser embalsamados, por decir algo. Por último, las abejas emplean el propóleo para recubrir los panales antes de la puesta de los huevos por parte de la reina, con vistas a una desinfección de la zona de la puesta. Sin duda no hay nada más importante que en el futuro tengan a su alcance algo más limpio y transparente que lo actual.
Un último detalle, parece ser que los lutiers franceses y los liutai italianos lo usaban para tratar la madera de sus instrumentos y lograr mejor calidad en el sonido. No estaría de más que en la vida de la polis cesasen ruidos estridentes, que sólo contaminan
25 mayo 2010
Dolores Medio viene a cuento
Dolores Medio (1911-1996) fue una novelista, ahora olvidada, que tendría que volver a leerse con curiosidad. De la clase media ovetense e infancia acomodada, pronto huérfana de padre, trabaja para poder estudiar Magisterio y el Sitio de Oviedo llega cuando se prepara para entrar en la facultad de Letras. Como tantas maestras fue destituida tras la guerra por sus ideas renovadoras de la enseñanza y, cuando consigue regresar a la escuela, es incapacitada para la función directiva y de confianza.
Desde sus doce años, cuando escribe Egoísmo, no cesa de producir teatro infantil, cuentos?hasta el 1945 en que consigue el premio Concha Espina con Nina.
A partir de entonces, ya en Madrid, estudia Periodismo, pero no logra poder dejar la enseñanza hasta que en 1953 le otorgan el Nadal con Nosotros los Rivero en la que rememora el Oviedo revolucionario de su infancia y juventud. (Pregúntense cómo pasaban aquellas cosas con la censura triunfante, es curioso y otro día lo comentamos. Hay quien dice que el régimen no tenía una maldita pluma a la que darle los premios y que, por lo tanto, la oveja descarriada que mejor disimulase se lo llevaba de calle. Otros dicen que los censores eran analfabetos funcionales).
Después llegan más novelas; pero como estos días se habla de lo que se habla, voy a referirme hoy a una de ellas solamente: Funcionario público de 1956, aunque sería un bellaco si no citase sólo de pasada Celda común, publicada en 1996, narración autobiográfica prohibida en 1963 por la censura franquista, que relata su paso por la cárcel tras participar, en 1962, en una manifestación solidaria con los mineros asturianos en huelga. Dolores Medio merece aún muchos estudios como el de Lucía Montero (Madrid, 2000) en el que se la reconoce entre un amplio abanico de novelistas del realismo social muy poco reeditadas y de gran tirada en su contexto económico y social, las conocidas -Martín Gaite, Elena Quiroga, Ana Mª Matute...- o las menos -Concha Alós o Carmen Kurzt- ; pero volvamos a los empleados públicos porque Funcionario público es la primera obra escrita por una mujer en la que hay un narrador objetivo en tercera persona que cuenta la vida de Pablo Marín, funcionario de Correos que malvive con su mujer, Teresa, en un piso compartido, comparten también la rutina, se agobian, han de dejarlo, buscan algo mejor, mas no pueden pagarlo, recaen en otra habitación, ella lo abandona, vuelve la rutina. El tema no tiene nada de original en la España de los cincuenta, un problema que afecta a gran parte de la población, la carestía de la vida y de la vivienda, una vida vulgar, como la de tantos hoy para los que, funcionarios o no, compartir techo es una realidad sin disculpas. Ambientar hoy esta novela sería una bomba, sin embargo sorpréndanse, su expediente de autorización de 1956 tarda ocho días en ser despachado por la censura como "novela ambientada en Madrid, época actual, donde se pretende reflejar la vida mediocre en la que un funcionario que tiene que luchar diariamente para atender a los gastos familiares y dentro se enlaza un breve suceso de interés femenino hacia una desconocida persona". No me digan que este censor no era un visionario.
18 mayo 2010
¿Quiénes son los verdaderos antisistema?
La peor forma de injusticia es la justicia simulada.
Platón
Observen cómo se van colocando los peones en el tablero y si lo recuerdan o lo han estudiado, piensen cómo estaban situados en los años de los Pactos de la Moncloa.
En aquel momento, hace treinta y tres años, el personal estaba resignado a una inflación galopante y desorbitada y a una inestabilidad gubernamental de traca, había una cierta curiosidad por saber qué sería aquello de la democracia por venir de una vez, aquella especie de panacea que curaría todos los males; pero sólo los observadores más avispados estaban pendientes de por dónde vendría el golpe de estado, si tendría que salir corriendo o si sería un golpe blando. La economía, aquello era la simple subsistencia en un país en vías de desarrollo al que le salían los ojos de las órbitas cuando conseguía ver más allá de los Pirineos, de verdad o porque se lo contaban. La necesidad obligaba y el acuerdo del amplio espectro político y social de los protagonistas del momento aún está sin valorar, todos sabían que la cosa estaba mal y sin grandes mortificaciones ni autoloas pergeñaron el texto que seguramente nos tiene hoy aquí coleando, algunos de sus actores siguen en activo y con luces suficientes como para ver dos palmos más allá de sus narices, poco caso se les hace cuando detallan la situación actual como de emergencia. Como siempre, entonces ya pululaban, además de los golpistas, grupetes que sacrificaban la vida a la utopía y que eran calificados como antisistema, renegaban de todo lo que oliese a pacto social, la revolución o nada. Ninguno de los extremos se llevó el gato al agua. Es cierto que en aquel momento sí había modelos por los que guiarse, consejeros que no te venderían, también es cierto que la crisis actual carece de referencias y recetas; pero lo que sí se repite son los antisistema. Naturalmente no estoy refiriéndome a las pandillas de violentos que vimos en Atenas hace días y que aparecerán en breve en nuestras calles; sino a los que, desde que tenemos TDT, inundan las pantallas de tertulias incendiarias, a los que desde las tres cuartas partes de la prensa incitan a la rebelión a los colectivos que van a sufrir recortes. No me digan que no es verdad, que los guardias siempre corrieron detrás de los cacos y no como ahora. Estos son los verdaderos antisistema, son los que quieren cargárselo y están haciéndolo a conciencia, puesto que, vamos a ver ¿cuál es el verdadero objetivo de estos grandes especuladores? ¿elecciones anticipadas? No, faltaría más, Zapatero está amortizado ya. El verdadero objetivo son los servicios públicos concebidos como tales desde que existe lo que venimos en llamar Estado de bienestar, esa universalidad asistencial de la que nos beneficiamos desde hace pocos años y que para ellos no es más que un buen yacimiento de negocio.
La prueba del algodón ya se la adelantaba la semana pasada ¿era tan malo el documento de Pacto de Estado por la Educación aceptado por todos menos por los de siempre? Siempre es posible otra vuelta de tuerca y para muestra, sólo hace falta ver el espectáculo internacional que estamos dando con Garzón, esta vez sí que ha triunfado el golpe.
11 mayo 2010
¿Saben cómo se llama el perro de hortelano?
Es gallego y fue ministro de Educación, uno de los personajes más irresponsables del escenario político actual. Un sujeto tan falso que es capaz de reunirse con el presidente del gobierno un día, presionado por todos los poderes económicos habidos y por haber, porque las bolsas se están pegando el batacazo del siglo, porque las ruinas del Partenón van a ser un chiste comparado con los que puede quedar aquí en pie.
Es ese ejemplar que después de meses y meses negociando y mareando la perdiz con la posibilidad del Pacto de Estado por la Educación, después de que las contrapartes -tapándose la nariz y mirando para otro lado- fuesen tragando que los curas pillasen más cacho de su negocio se descuelga ahora con que no le llega, que no significa un cambio real en el sistema. A Rouco no le llegaba. Yo no sé si alguno de ustedes le seguirá dando crédito al mejor amigo del hortelano, pero desde mi punto de vista no se lo merece. Los esfuerzos de los que hoy tienen la sartén por el mango y podrían hacer del sistema lo que les viniese en gana fueron amplios y generosos, las cesiones fueron, quizá, excesivas, y todo para llegar a la conclusión de que este sujeto sólo piensa en el lugar que quieren ocupar sus clericales protectores dentro de unos meses. Todos sus diagnósticos y deseos de consenso son absolutamente falsos, se está aprovechando de las desgracias sobrevenidas y provocadas por sus buenos amigos banqueros y dueños del ladrillo para recortar derechos y que el gobierno le haga trabajo sucio. Pero ha de tener dos cositas muy claras, una de ellas es responsabilidad absolutamente suya: cuando él era ministro del ramo fue el culpable de dinamitar las competencias del Ministerio de Educación y terminar de repartirlas por las CCAA ¿ya no se acuerda?, un poco tarde para pedir que vuelvan al ministerio.
La segunda, seguramente podrá llegar a la Moncloa y en la campaña electoral tratará de prometer el consenso educativo, por respuesta se va a encontrar con un corte de mangas contundente, le creerán los del incienso y el del tambor. Él lo sabe, sabe que minar el sistema público, sabe que destruir y degradar la red de centros educativos que el Estado garantiza a todos los ciudadanos, es contrario a su liberalismo de libro y los intereses económicos de los empresarios del sector; pero en esta sociedad de tartufos, sigue teniendo seguidores hipócritas beaturrones.
Mas hay una tercera en discordia, siempre la hay y, en este caso, son las CCAA que dependen en gran medida de los fondos que el Ministerio de Educación ofrecía en este pacto para el desarrollo de programas educativos de elevado coste y, sobre todo, muy resultones electoralmente (ordenadores, refuerzos educativos?). Espero que el ministro tenga el buen sentido de negar el pan y la sal a todos aquellos consejeros autonómicos, incluido en gallego, que no firmen lo que queda del pacto, dura lex, sed lex.
Sólo me queda espacio para una breve reflexión: la reforma de la FP hay que llevarla a buen término, los desaguisados del ladrillo que vaciaron los institutos no pueden permanecer sin un remedio que recupere a los expulsados por la fiebre del oro.
04 mayo 2010
Estado y mercado en las escuelas
Estos días la gestión educativa vuelve a estar en el candelero, son varios los factores que contribuyen a tal disposición, en primer lugar y como todos los años estos son los momentos en los que los padres de los niños y niñas de tres años buscan la mejor opción para escolarizar a sus criaturas siguiendo variados criterios, a saber, la confesión religiosa o laica del centro, los servicios de comedor o de atención temprana, la distancia al domicilio familiar, laboral o de los abuelos; cualquiera de ellos es válido, pero pocos son los que pueden escoger en realidad y con conocimiento consciente del producto a su alcance, puesto que en la mayor parte de los casos se busca un buen albergue donde se puedan aparcar los críos mientras la casa está vacía por motivos laborales. En este periódico veíamos el viernes el estado de la demanda de matriculación en los centros de la ciudad y saltaban a la vista un par de detalles, los centros públicos aportaban todos los datos de peticiones u ofertas de forma que sabemos los que tienen más de una cosa o de la otra y, por el contrario, los concertados -un buen puñado de ellos- ocultaban esta información. Con todos los respetos esto es intolerable, evidentemente no tienen obligación de decir la verdad a este periódico, ni siquiera de contestarle, pero siendo centros escolares sostenidos íntegramente con fondos públicos, tal actitud hace sospechar que esa falta de transparencia, ese oscurantismo, esa opacidad también se ponen de manifiesto ante la administración y los criterios de matriculación -los mismos legalmente para ambas redes- se los pasan por el arco de triunfo los reverendos y reverendas y algún laico camuflado que también quiere seleccionar a sus pupilos según el saldo de la cuenta corriente de sus papás.
También estos días sale en los papeles la escasez de voluntarios en los centros públicos para hacerse cargo de los equipos directivos. La verdad es que son pocos los incentivos, escasa la recompensa social, menguado el apoyo institucional y abundante el trabajo como para que un docente deje parcialmente su trabajo para dedicarse a la burocracia y a la dirección, es decir, hay un problema de gestión de personal y dineros públicos que tampoco se hace de forma idónea, ¿con total transparencia? Sin duda, pero sin la eficacia debida.
Seguramente el Estado, las administraciones, han de repensar la función de los profesionales que se dedican a la gestión educativa; nuevos perfiles dotados de autonomía suficiente para la gestión de los recursos y la configuración de equipos cohesionados, con criterios de eficacia, que sean objetivamente evaluados y recompensados.
En resumen, van tomando cuerpo aquellas ideas de los que piensan desde hace tiempo que el Estado ha de entrar a saco en la escuela concertada para garantizar que el dinero público se utiliza de forma correcta y no clientelar, que los preceptos legales son los que rigen por encima de idearios privados, que se garantiza la no discriminación en el momento de la matrícula y la igualdad de oportunidades.
Asimismo, el mercado, los criterios de una buena empresa consciente de su responsabilidad social corporativa, han de entrar en la escuela pública, la competencia entre quienes, en igualdad exquisita de oportunidades y recursos, tengan voluntad de alcanzar metas que compensen esfuerzos y puedan ofrecer a la sociedad sus resultados sin complejos.
27 abril 2010
De tajos, lenguas y meditaciones
Un estudio de una universidad americana, en Carolina del Norte, dice demostrar que los seres humanos, con tan sólo un ratito diario de meditación, somos capaces de mejorar nuestras capacidades cognitivas, sin largos y pesados entrenamientos, siguiendo la técnica del mindfulness, que consiste en tomar una actitud de atención y conciencia plena, de presencia atenta y reflexiva, 20 minutos diarios durante cuatro días. Tras este periodo de tiempo dicen que se constató un significativo aumento en sus habilidades cognitivas clave y para demostrarlo fueron sometidos a gran cantidad de tests, con los que se evaluaron su estado de ánimo, su fluidez verbal, su procesamiento visual y su memoria de trabajo. Al mismo tiempo argumentan que exploraciones de resonancia magnética del cerebro, permitieron demostrar que la meditación potencia las relaciones entre la estructura del sistema nervioso central, la corteza cingulada anterior del cerebro y el sistema nervioso parasimpático, lo que a su vez potencia la conexión mente-cerebro. Como pueden suponer esto es una bomba, no sé si se pueden imaginar a los negociadores de la fusión de las cajas de ahorro tomándose estos veinte minutos de reflexión de lunes a jueves, los resultados podrían dejar a Rodrigo Rato, a Blanco y a Feijóo embobados en el pasmo.
Las tiene que estar pasando muy canutas el rey de Bélgica, Alberto II. Tenían un gobierno de cinco partidos, tres valones y dos flamencos, se quedó en cuatro en menos de cinco meses y todo ello con el 96% de deuda y el 20% de paro, pero el verdadero tajo que se puede llevar por delante el país es el conflicto lingüístico entre francófonos y flamencos, sobre todo en el amplio distrito de Bruselas donde conviven ambas comunidades; digo lo de convivir por decir algo, ya que el mismísimo país se puede ir al garete porque los flamencos basan sus razones el principio de territorialidad, esta tierra es mía y aquí se habla lo que yo digo y los valones argumentan que son personas que pueden hablar francés y ejercer sus derechos en esa lengua, los educativos, los administrativos, a fin de cuentas sólo porque son 100.000 francófonos sólo en 35 comunas de Flandes. ¿No sé si les suena esto a conocido? ¿Se imaginan que Didier Reynder, el mediador real, dedicase sus energías a pillar por las orejas a los líderes de semejante conflicto y les obligase a meditar los veinte minutos diarios de marras? A lo mejor el tajo que impide la convivencia se podría suturar y la racionalidad supuraría de la misma cicatriz, pero la extrema derecha nacionalista crece y crece.
El mismísimo río Tajo sigue siendo fuente de conflictos y acaba de enconar las relaciones entre castellanos y levantinos, porque de un tiempo a esta parte el agua ya no es un bien público, sino un recurso electoral; en vez de ser el gobierno de la nación el que destine el caudal a donde objetivamente fuere necesario, ahora es un virrey el que se queda con la que pase por su finca y otro la reclama para sembrar cemento. Una buena ración doble de meditación parece que hace falta también en el asunto este de las aguas para beber y para los campos de golf.
Cuentan que el Santiago Carrillo de avanzada edad y lucidez, achaca su buena salud intelectual a que dedica por lo menos dos horas diarias a leer, de verdad, y otras dos a escribir, de verdad. Puede ser que ese método le sea útil sólo a él, pero no vendría mal que los personajes a los que nos hemos referido hoy lo probasen, daño no les haría.
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13 abril 2010
Leña hasta que aprendan
Creo recordar que fue el hispanista Gibson quien en los primeros 80 publicó El vicio inglés, un refrescante volumen en el que se regodea recordándole a sus compatriotas que se comportaban como auténticos sádico-masoquistas en las escuelas y en las familias golpeando con soltura a las criaturas y aplicando así la única disciplina que les cabía en la cabeza desde la era victoriana. Claro que el nombrecito se lo ponen los franceses en venganza de que se les culpe siempre del llamado mal francés referido a las enfermedades de transmisión sexual.
Polémica nacionalista aparte entre las dos orillas del Canal de la Mancha, parecía que las cosas se habían calmado desde que Tony Blair promoviera la prohibición del castigo físico en los colegios. Incluso más, la profesora Briones hizo público el estudio de los informes emitidos por la Cámara de los Lores en los años 2002 y 2005, para decidir si los padres tienen derecho a delegar la facultad de infligir un castigo razonable sobre sus hijos en profesores de escuelas cristianas independientes. Los padres alegan que este modo de educar a sus hijos es una cuestión de conciencia, un deber sagrado que se basa en el Libro de los Proverbios. Afortunadamente tras el debate, se decide que las sentencias del Tribunal de Derechos Humanos, la ley de derechos humanos inglesa de 1998, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la ley de los niños de 2004 protegen los derechos de los niños por encima del derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones religiosas, limitando también el ejercicio de la libertad de conciencia de estos padres cristianos.
No quiero caer en la tentación de extrapolar estos argumentos para comentar ciertas recetas de la jerarquía católica y la patronal de la escuela religiosa sobre la libertad de enseñanza y de elección de centro, pero cuesta trabajo resistirse.
También sería muy fácil sacarle punta a los abusos de autoridad que se enmascaran tras los delitos de violación de menores por parte de los clérigos en los que los padres depositaron su confianza -sí, violación y no meros tocamientos-, que encharcan las páginas de los periódicos estos días y ante los que sólo hay golpes de pecho de variados fariseos.
Pero como se dice habitualmente, todo es susceptible de empeorar y a la mínima empeora, empezando por el Reino Unido donde de nuevo, con el fin de evitar la disrupción y la indisciplina, el gobierno propone restaurar la normativa que permita a los maestros usar la fuerza a fin de evitar que se perturbe el orden en los centros de estudios. El ministro de Escuelas, Infancia y Familias, Ed. Balls, espera la luz verde para hacer que un uso razonable de la fuerza contribuya a poner fin a una cultura en la que los profesores sin autoridad a menudo queden sin poder para hacer frente a situaciones difíciles.
Seguramente habrá que darles la razón a aquellos viejos psicoanalistas que argumentaban contra las chaparretas por su connotación sexual. Cualquiera que haya sufrido castigo físico y mantenga el sentido común mínimamente saludable, no tendrá dudas a la hora de tomar posición frente a estas aberraciones. Para los casos extremos siempre está la justicia, en Cataluña lo hemos visto recientemente.
07 abril 2010
Miguel Hernández y el mito (y II)
Continuamos hoy con el comentario que merecen los estudios que nos llevaron a cierta desmitificación de Miguel Hernández como poeta-pastor, como poeta-amante o como poeta-soldado. (Miguel Hernández, pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Madrid 2002, JL Ferris)
La evolución de Miguel Hernández en su segunda etapa es la del rechazo al radicalismo conservador de Sijé y el de las relaciones con algunas de las cumbres de la literatura del momento; con un García Lorca, acabó evitándole, debido a la casi tirana petición de ayuda para su poesía y para el estreno de sus obras teatrales, con Cernuda, cuyo espíritu dandy le distanció de Miguel por su aspecto, comportamiento e indumentaria, con Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, José Bergamín y María Zambrano, entre otros.
Es el momento de El rayo que no cesa, la que se dice cima de su poesía amorosa; mas aquí también tenemos que desmitificar la importancia de la inspiración femenina de los poemas que componen la obra, hasta hace poco tiempo estaban supuestamente pensados la mayoría para Josefina Manresa -luego esposa de Miguel-, seguramente también ha de quedar relegada la poeta murciana María Cegarra y queda como musa inexcusable la todopoderosa Maruja Mallo, a ella sin duda corresponde la dedicatoria: "A ti sola, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya". El mito del poeta-amante parece que se acerca más a la realidad.
La tercera época corresponde a la politización en sentido estricto, tras un cambio ideológico que se expresa en el poema Sonreídme, verdadera confesión general donde Miguel se declara liberado de la educación conservadora y religiosa que le impedía contar lo que cuenta en Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939); mas aquí también tenemos verdades a medias que matizan la vida militante del poeta, por ejemplo, sabemos ahora cómo se había situado en el Segundo Congreso Antifascista celebrado en Valencia en 1937, en la actitud más liberal y firmando la célebre Ponencia colectiva donde, junto a firmes declaraciones de adhesión a la República, se pone en cuestión el valor absoluto de la literatura-propaganda y se reivindica la independencia creadora del artista libre de tutelas de partidos o instituciones.
También tardamos en saber que los últimos coletazos de la guerra enfrentaron a Miguel, combatiente de primera línea, con los dirigentes de la Alianza de Intelectuales. Esa disidencia, tal como la interpreta Ferris, pudo haber sido la causa de que no se refugiara en la embajada de Chile, ni fuera incluido en la evacuación a Elda. Otros supuestos benefactores tampoco quedan en buen lugar, se refuerza en cambio la de José M. de Cossío, pues su informe fue determinante en la liberación de Miguel en septiembre de 1939, y luego consiguió la conmutación por Franco de su condena a muerte, al haber logrado la intercesión de Rafael Sánchez Mazas, José M. Alfaro y el general Varela.
Finalmente, la revisión de la etapa carcelaria, última de la vida de Hernández, pone de manifiesto que no fue ejecutado para librar al régimen de Franco del impacto publicitario de lo que habría sido -y esta vez con plena responsabilidad institucional- una repetición del asesinato de García Lorca, se le dejó morir premeditadamente por falta de atención médica y de acuerdo con la política penitenciaria que en aquel entonces fomentaba la eliminación de la población reclusa por supuestas y prefabricadas causas naturales, al no haber aceptado Miguel la oferta de convertirse en un poeta públicamente arrepentido y amaestrado al servicio del franquismo, a la manera de Leopoldo Panero.
30 marzo 2010
Miguel Hernández y el mito (I)
La crítica literaria, como todas las ciencias, sociales y experimentales, se ve sometida a los caprichos de la ideología, de la historia que le toca vivir. El poso, y el paso, de los años y de las mismas tendencias coloca y descoloca a los personajes en pedestal o en el pozo.
En la crítica literaria que dio forma a nuestro bachillerato el pobre Baroja, el arcipreste de Hita, La Celestina, Quevedo o Larra se estudiaron bajo el prisma de Pemán o Foxá. Antes de que la tortilla diese la vuelta (¿ha dado la vuelta de verdad, juez Garzón?) ya podías empezar a vislumbrar que el secuestro de información había dejado sin investigar y, por lo tanto sin divulgar ni enseñar, listas de nombres y obras sin fin. El riesgo que se corrió y, por lo tanto, el error que se cometió fue el de la mitificación y elevación a los altares del Parnaso a La venganza de don Mendo. En estos momentos la astracanada de Muñoz Seca goza del estatus que le corresponde en los manuales de literatura, sin que intervenga en ello la muerte de su autor.
Sin ánimo de comparar, hemos tenido que esperar años, quizá hasta el 2002, para tener una biografía del poeta nacido hace cien años (MH, pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Madrid, JL Ferris). Hasta entonces era un poeta rural casi analfabeto, que sin magias deviene culto clasicista, vanguardista, agitador y ejemplo de padre de familia, que murió joven, como un mártir del franquismo, y se consolidó en pocas décadas como objeto de estudio que tenía a su disposición el testimonio directo de personas que, habiéndolo conocido, seguían vivas; pero al mismo tiempo, la precaución de aquellas más cercanas evitaba documentos fundamentales y los interesados se vieron abocados a guardar un pudor que impedía airear hechos documentados por respeto. El agotamiento biológico de la generación de Miguel Hernández y la salida a la luz de la documentación dio aires nuevos a la investigación. Por ejemplo, se desvanecen los tópicos del absoluto autodidactismo y el de poeta-pastor, que estuvo escolarizado de los cuatro a los catorce años con buen aprovechamiento, y se abunda en el carácter conservador de su educación, de la mano de Ramón Sijé, y su salida a la luz como poeta regional y rural, pero también el desarrollo satisfactorio de su vocación con la publicación de Perito en lunas y el primer acceso a los círculos literarios de Madrid, subiéndose en marcha al tren de la vanguardia, preso por el conflicto entre el instinto y la moral religiosa aprendida, recuérdese, por ejemplo, que su amor platónico de adolescencia, Carmen Samper, que le rechazó porque tenía ojos de loco. La verdad es que tarde también nos enteramos de que forenses y fiscales achacaron lo desorbitado de los mismos al hipertiroidismo, incluso culparon a esa alteración metabólica de su emotividad, su gran rapidez y facilidad para la producción poética.
Permítanme una maldad, que termine este folio -que seguirá hablando de Hernández la semana próxima- con la reflexión que podríamos hacer sobre el estado de la crítica literaria en Galicia. ¿Hemos pasado de la simple hagiografía de Pondal, Curros... a la crítica sin vendajes en los ojos? ¿Estamos preparados para asimilar que ciertos mitos de la literatura gallega, como la de cualquier otra con escasa producción, no pasan de la mediocridad?
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