El Nobel del `marketing´
Al Gore: "Sería estúpido pensar que las emisiones no van a tener efecto".
Hace más de treinta años muchos nos despachamos a gusto diciendo que la autopista del Atlántico era una "navallada" para el país. Hoy nos ponemos colorados sólo con recordarlo; muchos no sabían qué era el CO2 y hoy siguen sin saberlo entre peaje y peaje. Todo sigue igual. Aquí todo blas se siente con derecho de echar la lengua a paseo para pontificar sobre algo inocuo como la selección de futbolistas, como para sentar cátedra sobre la capa de ozono y el efecto de la laca para el pelo sobre la misma. Quizá el hecho de haber estado y seguir estando tanto tiempo bajo el influjo de chamanes de distintos credos tenga su importancia; siempre se pensó por estos lares que el mejor científico era el que ardía en la hoguera.Pero de un tiempo a esta parte, y estos días en plena ebullición, se confunde la demostración científica, el debate técnico con las encuestas electorales. Ahora parece ser que si votas a la derecha no hay cambio climático ni calentamiento del planeta y si votas a la izquierda al mundo le quedan dos telediarios, somos así de frívolos y si nos dan por el palo nos ponemos burros a reventar. A poco leído que esté, cualquier bachiller sabe que el globo que habita sufrió a lo largo de su dilatada vida calentamientos y enfriamientos como para aburrirse, que no hay dinosaurios, que nadie lleva cuenta de los tsunamis y que vaya usted a saber dónde estaba la Atlántida. Otra cosa no habrá habido, pero cambios...En cuanto el primer forofo del primer mundo predica apoyándose en una misteriosa presentación en Power Point y con un documental supersecreto, la moda está servida. Cuatro datos estadísticos bien escogidos, dos chorros de morbo y unas gotas de demagogia forman un cóctel de atractivo, imposible de rechazar por cualquier ser bienintencionado. Todo para procurar que se evite la desertificación y para que llueva en Almería a toque de corneta. No sé cuáles serán las razones oscuras que han llevado a este cómplice de abundantes bombardeos a ser elevado a los más elevados altares del ecologismo con la complicidad de todos los progres biempensantes. Otra cosa es que el resto de los estudios científicos no tengan los altavoces necesarios y que sus conclusiones no sean tan rimbombantes, porque no vaticinan catástrofes inmediatas.También es cierto que cuando este bendito de Al Gore mandaba en USA no estaba tan eufórico con Kioto, y que en todas las escuelas se enseña a apagar las luces, a cerrar los grifos. Todos sabemos que hay que consumir menos petróleo y más sol, que la sostenibilidad es un bien imprescindible y no por eso hemos de pasmar ante este ecologista sobrevenido al que engordamos la cuenta corriente cuando el MEC le compra su DVD al doble de lo que cuesta en los quioscos y que hacerse mensajero de su quijotada costará una pasta gansa que de alguna forma pagaremos. Que le den el Nobel del marketing o algo así.
Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (R. Alberti)
Pártase usted la cara para esto
Cristina Peri Rossi es uruguaya, estudió Biología y se licenció en Literatura Comparada, la leo desde que llegó a España, exiliada después de haber publicado sus primeros libros en Montevideo (1963), perseguida por la dictadura militar que convirtió aquella pequeña Suiza, el pequeño país de oficinistas de Benedetti, en un lugar donde la represión de las botas de media caña duró hasta 1985. La recuerdo en la revista Triunfo desde 1972 y ahí también fue incómoda para la dictadura franquista, hubo de exiliarse, otra vez, a París unos años hasta que se acogió a la nacionalidad española.Se nacionaliza. ¿Qué estoy diciendo? ¿Dejó de ser uruguaya? ¿Es española? ¿Es catalana? Fortuna la trajo salvando la vida para que nos contase sus cuentos y nos leyese sus poemas. El mercado laboral la llevó a trabajar en TV3 y Cataluña Radio. Todo muy bien hasta que se dieron cuenta de que hablaba en castellano, tardaron en darse cuenta, pero cuando lo hicieron ya tenía la carta de despido en sus mismas narices. Cabe que se pregunten si la echaron por hablar en castellano o por lo que decía en castellano ante un público que sin la menor duda entiende las dos lenguas. Pueden solucionar su duda con una moneda, a cara o cruz; pero... no sé yo, si Cristina Peri Rossi bailase sardanas a discreción ante el auditorio podría seguir sin ser víctima, esta vez, de la represión nacional-identitaria. La despiden por una resolución del consejo de Administración de la CCRTV por la cual se transmite una comunicación verbal a los técnicos que elaboran el programa El oficio de vivir en la cual se dice que se pueden admitir todo tipo de colaboradores que hablen en cualquier lengua menos en castellano. Pasen y vean. Luchen ustedes contra un par de dictaduras para esto. La recuerdo defendiendo a capa y espada los derechos de los catalanoparlantes, para que ahora vengan y le digan literalmente que no le pagan si habla en castellano, que si publica un libro, van a mirar a ver si la invitan a que lo presente.Pero no todo van a se malas noticias, también las hay buenas, no vaya a ser que nos deprimamos. Una buena noticia es que han decidido repartir libros en los cuarteles de policía en Galicia. No voy a ser yo el que diga que no se han de repartir libros; allí, en los garitos de carretera y hasta en los confesionarios, faltaría más; pero -siempre hay un pero- lo que no me explico es la razón que lleva a las autoridades competentes a decidir lo que han de leer los guardias y en que lengua han de leer. Vamos a ver, se están disfrazando las cosas ¿se trata de que lean o de que lean en gallego? ¡No son mozalbetes de la ESO a los que se les reconduce a la normalización! Trátenlos con respeto, si quieren que lean, páguenles la factura de la librería y no se molesten en campañitas comerciales e inútiles.El último guardia que me paró en la carretera me invitó en perfecto y maternal gallego a soplar por el artilugio, lo hice y me despidió cordialmente dándome las buenas noches; evidentemente yo también le hablé en gallego, no sólo por cortesía.