23 junio 2010

Estrés, angustia, depresión...

Pongamos que me llamo E, estoy contratado en mi primer empleo temporal; temporal no porque yo quiera, que yo quería ya algo estable, no definitivo, pero sí sin incertidumbres, sigo estudiando, haciendo cursillos, ese empleo no es mi meta en la vida, pero me da vidilla. Voy conociendo el sector, las posibilidades que se me abren. El patrón es más capataz que empresario; pero qué le vamos a hacer. Tiene reloj para entrar, pero no para salir, le suena de algo la expresión convenio colectivo, pagar las horas extra? pero le suena muy de lejos. Eso sí, es paternal como la madrastra de Blancanieves, cuando llegas al cuchitril el primer día te sermonea con aquello de que vienes aquí a sufrir, que sois todos de mantequilla y no tenéis ni puñetera idea de qué es lo que se os viene encima a la hora de comenzar a currar. Justifica lo de la temporalidad con aquello de que si no sirves no voy a cargar contigo para toda la vida, que seguro que eres un flojo y que si te hago fijo despedirte me va a salir por un riñón. Por lo tanto, esta experiencia iniciática en el mundo laboral no puede ser más demoledora, empiezo sin derechos, con todas las obligaciones, sin ningún respeto personal y comiéndome la cabeza. Cuando paso muchos días sin dormir, con picores y sarpullidos varios, el médico me dice que es estrés, que será mal de amores o problemas en el curro. Yo sé qué me pasa. Pongamos que me llamo A, ¡ya me han dado a firmar el contrato indefinido!, la verdad es que ya era hora, me conozco hasta las entretelas de los sótanos de la tienda en la que llevo tres años vendiendo ordenadores, consolas? estoy a la última, porque me gusta y además porque es mi responsabilidad profesional, sí, me considero profesional y que rindo en mi trabajo, que nadie me ha regalado nada y que seguramente podría llegar a ser la encargada de la tienda, si no me pisan la cabeza por ser mujer y quizá madre. Me han hecho fija porque mi despido les sale más barato. ¿Despido?, ¿quién piensa en el despido, ahora que me han hecho fija y puedo hacer planes más allá de tres meses? No tengo pensado hacer un desfalco ni pasarme a la competencia, estoy sana, no falto al trabajo, me agobia sólo pensar que en vez de decirme que confían en mí, ya están esperando a que meta la pata para despedirme. Me cae el pelo, tengo gastristis, se me quitan las ganas de salir con la peña, estoy angustiada. Pongamos que me llamo D, soy un buen vendedor, cumplía quince años en la empresa, desde mis 23 añitos, recién salido de la FP y de un par de prácticas, mi inglés es los suficientemente lucido como para que el jefe no tenga que buscar a nadie para saber qué dicen los libros de instrucciones, me sé al dedillo qué y cómo compra esta empresa, a los clientes los trataba como princesas. Mi niño ya va acabando la primaria y ya se va dando cuenta de algo, le digo que las cosas en la empresa no eran para fiestas, no me atrevo a explicarle lo que es un ERE, que estaré sin trabajo una temporada, que por eso voy a buscarlo al cole más a menudo. No soy capaz de contestarle la verdad cuando me pregunta por qué ya no voy al fútbol, por qué los fines de semana son más aburridos, por qué el domingo no me quito el pijama ni lo llevo a comprar el periódico y las chuches al kiosco. No sabe por qué estoy deprimido. Creo que la canalla insaciable de esa casta empresarial que seguramente nos merecemos no es capaz de saber que el cuarto protagonista, pongamos que se llama N, es la neurosis, cuando despierte a lo mejor no es responsable de sus actos y la monta pequeñita. Un decir. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

15 junio 2010

Estado de subsistencia

No están los tiempos para viajar mucho, si no puede hacerlo, infórmese de qué le sirve a usted una tarjeta de plástico en cualquier país del centro y norte de Europa; comprobará que lo puede hacer todo, hasta la más mínima compra, un simple café, un simple periódico, una carrera de cinco euros de taxi; todo, absolutamente todo, es transparente, todos esos pagos tienen su IVA, usted lo paga y el Estado recauda; es muy difícil que exista la economía sumergida. Le escuché al propietario de un modesto, pero próspero, negocio de hostelería del que viven dos familias, en el sur de España que quería venderlo o traspasarlo, pedía una cantidad bastante alta, pero eso sí, la verdad por delante, el negocio tenía menos papeles que el burro de un gitano, es decir en su vida había emitido una factura, hecho declaración de iva, pagado autónomos, nada de nada. Están empeñados en convencernos de que vivimos en el estado del bienestar, lo mismo que en la Europa que lo fue construyendo desde los destrozos de la segunda guerra y de la mano de la socialdemocracia. Esos estados modernos con niveles impositivos altos crearon redes de protección social que fueron o garantizando altos niveles de empleo, de formación, de servicios públicos y fueron formando sociedades que eran conscientes de que su esfuerzo fiscal era bien gobernado por un estado fuerte y sostenido por una moneda sólida. Frente a este modelo, estaba el norteamericano, liberal, que también tuvo sus intentos en El Reino Unido de la Thatcher y en el Madrid de Aguirre. La distancia entre un estado de bienestar y un estado de supervivencia con ciertas garantías es la misma que hay entre el recorte que está sufriendo un parado alemán en sus prestaciones, que verá que su subsidio para calefacción se verá recortado y el de un pensionista español que verá congelada su pensión de novecientos euros. Es decir, este supuesto estado de bienestar nuestro sobrevive gracias a las redes familiares en las que las pensiones de los mayores dan cobertura a hijos o a nietos, en la que el salario fuerte sostiene a los hijos hasta cuando haga falta?Este supuesto estado de bienestar tiene una segunda pata apoyada en un veinte por ciento de economía sumergida, a la que el estado le importa un bledo y viceversa y la tercera es la de una gran red de voluntariado, visible o camuflado, de trabajo desinteresado, que se ocupa de la atención a la dependencia, porque el estado se inhibe, que se hace cargo de los comedores escolares, porque el estado no se hace cargo, que sostiene clubs juveniles, porque el estado no se hace cargo? Y aún hay quien dice desde el liberalismo decimonónico más rancio que hay que adelgazar el Estado, este estado anoréxico en los servicios públicos que mantiene la enseñanza y la sanidad en la cuerda floja y con la inminente amenaza de los copagos y el desmantelamiento. El decreto de reforma laboral que mañana seguramente imponga la derecha me temo que irá camino de acentuar más estas diferencias. Decía el recién estrenado Cameron que la salida de la crisis seguramente nos obligará a otra forma de vivir, claro que sí, él y los suyos no notarán la diferencia, los de abajo sí la verán a diario; pero como en todas las crisis estos magos de las finanzas salen reforzados electoralmente, porque prometen el cielo. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

11 junio 2010

La huelga de hoy y las cortinas de humo

Hoy los trabajadores de los servicios públicos están convocados a la huelga por el recorte salarial decretado por el Gobierno. Creo que ningún funcionario, interino, contratado, eventual o por horas, en cualquier empresa pública deje de ser consciente de que en este país hay más de cuatro millones y medio de parados, a ninguno de ellos le hace ninguna gracia secundarla, puesto que además del recorte salarial, tendrá el lógico descuento por hacerla. Dentro de la función pública hay salarios altos en puestos de responsabilidad -peor pagados que en la vida privada-, hay salarios medios en las mismas condiciones y hay salarios que poco sobrepasan el mínimo interprofesional. Desde el jefe de servicio al subalterno recién aprobado en la oposición, desde el catedrático o cirujano en la cima de sus carreras profesionales a la ayudante de cocina en la residencia geriátrica, todos aportarán su grano de arena, por decreto, para la salida de la crisis. Pero hay que recriminarle al Gobierno -a los gobiernos, que la Xunta es el Estado en Galicia- que tomen las medidas cargando sólo una de las alforjas. La alforja de la reforma fiscal, la del sistema financiero, siguen intactas. El colmo será, seguramente, la reforma laboral, latente desde hace dos años, sigue ahí y tendremos que hablar de ella, sin duda, pronto. La huelga de hoy seguramente tendrá un éxito muy relativo, pero ni la derecha que la jaleó sin vergüenza, ni el gobierno que la consideró un mal menor tienen ninguna medalla que ponerse. El daño ya está hecho, los no responsables de la crisis son tratados como vagos desvergonzados. No tiene un pase. Pero hay otra lectura que hacer de los resultados de la huelga de hoy. Un gran sector de los empleados públicos de servicios esenciales son muy conscientes de que no estamos en condiciones de que la educación, la sanidad, la justicia? den una imagen de deterioro ante los usuarios, que se les utilice como disculpa ante la sociedad, de que se diga sin piedad que su negociado no funciona y que, por lo tanto, hay que privatizarlo. Feijóo, Aguirre, Camps están agazapados en la vanguardia de esta alternativa de supuesto progreso. Mientras tanto se intenta que el país siga preocupado por el mundial de fútbol, por el entrenador de moda y, por supuesto, sin olvidar el drama principal derivado de que los cadetes de la academia de infantería de Toledo desenvainen o no sus espadas a los sones del himno nacional y al paso de una imagen católica. Con las uñas afiladas disputan Barreda y Cospedal, Bono y Rajoy sobre quién es más nacionalcatólico ante una ministra pasmada. Seamos serios, en un país aconfesional la participación en esas ceremonias está fuera de lugar si no se hace voluntariamente y, ojo, voluntariamente quiere decir que no lo hago y no pasa nada; no que no lo hago y paso a la lista negra. ¿Los militares pueden vulnerar la ley haciendo una huelga? No; pues, tampoco pueden participar en otra suerte de actos representando a su institución. En su tiempo libre, pues eso, libres.

01 junio 2010

Aloe y propóleo

Desde hace años se nos ha puesto de moda el aloe, parece ser que en un principio los agricultores de zonas cálidas lo encontraban en huertas y plantaciones y lo usaban para remediar las heridas in situ. A partir de ahí su uso y producción parece que se extendió, herbolarios y farmacias, dermatólogos y feriantes de mercadillo medieval veraniego lo recetan sin cesar, cabe preguntarse de qué grandes plantaciones se extrae y por qué todos parecen encontrarle cada vez más y más propiedades. Circula la especie de rumor de que entre determinados políticos imputados judicialmente abunda el aloe, porque cada vez se les encuentran también más y más propiedades, éstas naturalmente son de ladrillo o extracorpóreas en el limbo fiscal. Sea como fuere son infecciones y hay que buscar remedio. Es lamentable que la dedicación a la política se vea tiznada de chascarrillos promocionados por quienes nunca acudirán a las urnas a la competición leal por el voto popular ya que su reino no es de este mundo como en Cajasur o, por lo menos, de este continente, les gustan más las Antillas holandesas, el Caribe en general, como paraíso climático y fiscal para las SICAV. Quizá por todo esto cada vez sea más importante la protección, la seguridad de la política, su impermeabilización, el aumento de sus defensas contra los ataques externos, que no buscan más que la debilidad del sistema, su mejor control desde el exterior. El gobierno de la polis, de la ciudad, es decir, la política, la conocemos desde los griegos y ellos mismos son los padres etimológicos del término actual propóleo, -pro "antes de" y polis "ciudad"-, llamaban así a las puertas de una ciudad, su defensa ante la agresión interna y externa y de ahí proviene el homónimo referido a la sustancia resinosa de las yemas de los árboles que las abejas extraen con el fin de taponar herméticamente su colmena e impedir que se forme dentro de ella cualquier tipo de alteración. Aristóteles considera esta sustancia como remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones; para Avicena, tiene la cualidad de "eliminar las puntas de flechas y las espinas, vivifica, limpia fácilmente y ablanda fuertemente", también los incas lo utilizaban contra la fiebre. A Europa llega con los franceses en los siglos XVIII y XIX para el tratamiento de llagas. Su máximo empleo, a principios del XX, se dio durante la guerra de los boers, en África del Sur, en el tratamiento de heridas infectadas y como sustancia cicatrizante. Sea como fuere a esta sociedad le hace falta encontrar un propóleo que sirva para tapar las fisuras y quebraduras de la colmena que dejan paso a agentes infecciosos culpables de enfermedades graves. También es preciso para aislar la corrupción, así es como las abejas embalsaman a algún animal muerto en el interior de la colmena. Que a nadie le quepa duda de que los elementos corruptos en esta sociedad han de ser embalsamados, por decir algo. Por último, las abejas emplean el propóleo para recubrir los panales antes de la puesta de los huevos por parte de la reina, con vistas a una desinfección de la zona de la puesta. Sin duda no hay nada más importante que en el futuro tengan a su alcance algo más limpio y transparente que lo actual. Un último detalle, parece ser que los lutiers franceses y los liutai italianos lo usaban para tratar la madera de sus instrumentos y lograr mejor calidad en el sonido. No estaría de más que en la vida de la polis cesasen ruidos estridentes, que sólo contaminan

25 mayo 2010

Dolores Medio viene a cuento

Dolores Medio (1911-1996) fue una novelista, ahora olvidada, que tendría que volver a leerse con curiosidad. De la clase media ovetense e infancia acomodada, pronto huérfana de padre, trabaja para poder estudiar Magisterio y el Sitio de Oviedo llega cuando se prepara para entrar en la facultad de Letras. Como tantas maestras fue destituida tras la guerra por sus ideas renovadoras de la enseñanza y, cuando consigue regresar a la escuela, es incapacitada para la función directiva y de confianza. Desde sus doce años, cuando escribe Egoísmo, no cesa de producir teatro infantil, cuentos?hasta el 1945 en que consigue el premio Concha Espina con Nina. A partir de entonces, ya en Madrid, estudia Periodismo, pero no logra poder dejar la enseñanza hasta que en 1953 le otorgan el Nadal con Nosotros los Rivero en la que rememora el Oviedo revolucionario de su infancia y juventud. (Pregúntense cómo pasaban aquellas cosas con la censura triunfante, es curioso y otro día lo comentamos. Hay quien dice que el régimen no tenía una maldita pluma a la que darle los premios y que, por lo tanto, la oveja descarriada que mejor disimulase se lo llevaba de calle. Otros dicen que los censores eran analfabetos funcionales). Después llegan más novelas; pero como estos días se habla de lo que se habla, voy a referirme hoy a una de ellas solamente: Funcionario público de 1956, aunque sería un bellaco si no citase sólo de pasada Celda común, publicada en 1996, narración autobiográfica prohibida en 1963 por la censura franquista, que relata su paso por la cárcel tras participar, en 1962, en una manifestación solidaria con los mineros asturianos en huelga. Dolores Medio merece aún muchos estudios como el de Lucía Montero (Madrid, 2000) en el que se la reconoce entre un amplio abanico de novelistas del realismo social muy poco reeditadas y de gran tirada en su contexto económico y social, las conocidas -Martín Gaite, Elena Quiroga, Ana Mª Matute...- o las menos -Concha Alós o Carmen Kurzt- ; pero volvamos a los empleados públicos porque Funcionario público es la primera obra escrita por una mujer en la que hay un narrador objetivo en tercera persona que cuenta la vida de Pablo Marín, funcionario de Correos que malvive con su mujer, Teresa, en un piso compartido, comparten también la rutina, se agobian, han de dejarlo, buscan algo mejor, mas no pueden pagarlo, recaen en otra habitación, ella lo abandona, vuelve la rutina. El tema no tiene nada de original en la España de los cincuenta, un problema que afecta a gran parte de la población, la carestía de la vida y de la vivienda, una vida vulgar, como la de tantos hoy para los que, funcionarios o no, compartir techo es una realidad sin disculpas. Ambientar hoy esta novela sería una bomba, sin embargo sorpréndanse, su expediente de autorización de 1956 tarda ocho días en ser despachado por la censura como "novela ambientada en Madrid, época actual, donde se pretende reflejar la vida mediocre en la que un funcionario que tiene que luchar diariamente para atender a los gastos familiares y dentro se enlaza un breve suceso de interés femenino hacia una desconocida persona". No me digan que este censor no era un visionario.

18 mayo 2010

¿Quiénes son los verdaderos antisistema?

La peor forma de injusticia es la justicia simulada. Platón Observen cómo se van colocando los peones en el tablero y si lo recuerdan o lo han estudiado, piensen cómo estaban situados en los años de los Pactos de la Moncloa. En aquel momento, hace treinta y tres años, el personal estaba resignado a una inflación galopante y desorbitada y a una inestabilidad gubernamental de traca, había una cierta curiosidad por saber qué sería aquello de la democracia por venir de una vez, aquella especie de panacea que curaría todos los males; pero sólo los observadores más avispados estaban pendientes de por dónde vendría el golpe de estado, si tendría que salir corriendo o si sería un golpe blando. La economía, aquello era la simple subsistencia en un país en vías de desarrollo al que le salían los ojos de las órbitas cuando conseguía ver más allá de los Pirineos, de verdad o porque se lo contaban. La necesidad obligaba y el acuerdo del amplio espectro político y social de los protagonistas del momento aún está sin valorar, todos sabían que la cosa estaba mal y sin grandes mortificaciones ni autoloas pergeñaron el texto que seguramente nos tiene hoy aquí coleando, algunos de sus actores siguen en activo y con luces suficientes como para ver dos palmos más allá de sus narices, poco caso se les hace cuando detallan la situación actual como de emergencia. Como siempre, entonces ya pululaban, además de los golpistas, grupetes que sacrificaban la vida a la utopía y que eran calificados como antisistema, renegaban de todo lo que oliese a pacto social, la revolución o nada. Ninguno de los extremos se llevó el gato al agua. Es cierto que en aquel momento sí había modelos por los que guiarse, consejeros que no te venderían, también es cierto que la crisis actual carece de referencias y recetas; pero lo que sí se repite son los antisistema. Naturalmente no estoy refiriéndome a las pandillas de violentos que vimos en Atenas hace días y que aparecerán en breve en nuestras calles; sino a los que, desde que tenemos TDT, inundan las pantallas de tertulias incendiarias, a los que desde las tres cuartas partes de la prensa incitan a la rebelión a los colectivos que van a sufrir recortes. No me digan que no es verdad, que los guardias siempre corrieron detrás de los cacos y no como ahora. Estos son los verdaderos antisistema, son los que quieren cargárselo y están haciéndolo a conciencia, puesto que, vamos a ver ¿cuál es el verdadero objetivo de estos grandes especuladores? ¿elecciones anticipadas? No, faltaría más, Zapatero está amortizado ya. El verdadero objetivo son los servicios públicos concebidos como tales desde que existe lo que venimos en llamar Estado de bienestar, esa universalidad asistencial de la que nos beneficiamos desde hace pocos años y que para ellos no es más que un buen yacimiento de negocio. La prueba del algodón ya se la adelantaba la semana pasada ¿era tan malo el documento de Pacto de Estado por la Educación aceptado por todos menos por los de siempre? Siempre es posible otra vuelta de tuerca y para muestra, sólo hace falta ver el espectáculo internacional que estamos dando con Garzón, esta vez sí que ha triunfado el golpe.

11 mayo 2010

¿Saben cómo se llama el perro de hortelano?

Es gallego y fue ministro de Educación, uno de los personajes más irresponsables del escenario político actual. Un sujeto tan falso que es capaz de reunirse con el presidente del gobierno un día, presionado por todos los poderes económicos habidos y por haber, porque las bolsas se están pegando el batacazo del siglo, porque las ruinas del Partenón van a ser un chiste comparado con los que puede quedar aquí en pie. Es ese ejemplar que después de meses y meses negociando y mareando la perdiz con la posibilidad del Pacto de Estado por la Educación, después de que las contrapartes -tapándose la nariz y mirando para otro lado- fuesen tragando que los curas pillasen más cacho de su negocio se descuelga ahora con que no le llega, que no significa un cambio real en el sistema. A Rouco no le llegaba. Yo no sé si alguno de ustedes le seguirá dando crédito al mejor amigo del hortelano, pero desde mi punto de vista no se lo merece. Los esfuerzos de los que hoy tienen la sartén por el mango y podrían hacer del sistema lo que les viniese en gana fueron amplios y generosos, las cesiones fueron, quizá, excesivas, y todo para llegar a la conclusión de que este sujeto sólo piensa en el lugar que quieren ocupar sus clericales protectores dentro de unos meses. Todos sus diagnósticos y deseos de consenso son absolutamente falsos, se está aprovechando de las desgracias sobrevenidas y provocadas por sus buenos amigos banqueros y dueños del ladrillo para recortar derechos y que el gobierno le haga trabajo sucio. Pero ha de tener dos cositas muy claras, una de ellas es responsabilidad absolutamente suya: cuando él era ministro del ramo fue el culpable de dinamitar las competencias del Ministerio de Educación y terminar de repartirlas por las CCAA ¿ya no se acuerda?, un poco tarde para pedir que vuelvan al ministerio. La segunda, seguramente podrá llegar a la Moncloa y en la campaña electoral tratará de prometer el consenso educativo, por respuesta se va a encontrar con un corte de mangas contundente, le creerán los del incienso y el del tambor. Él lo sabe, sabe que minar el sistema público, sabe que destruir y degradar la red de centros educativos que el Estado garantiza a todos los ciudadanos, es contrario a su liberalismo de libro y los intereses económicos de los empresarios del sector; pero en esta sociedad de tartufos, sigue teniendo seguidores hipócritas beaturrones. Mas hay una tercera en discordia, siempre la hay y, en este caso, son las CCAA que dependen en gran medida de los fondos que el Ministerio de Educación ofrecía en este pacto para el desarrollo de programas educativos de elevado coste y, sobre todo, muy resultones electoralmente (ordenadores, refuerzos educativos?). Espero que el ministro tenga el buen sentido de negar el pan y la sal a todos aquellos consejeros autonómicos, incluido en gallego, que no firmen lo que queda del pacto, dura lex, sed lex. Sólo me queda espacio para una breve reflexión: la reforma de la FP hay que llevarla a buen término, los desaguisados del ladrillo que vaciaron los institutos no pueden permanecer sin un remedio que recupere a los expulsados por la fiebre del oro.

04 mayo 2010

Estado y mercado en las escuelas

Estos días la gestión educativa vuelve a estar en el candelero, son varios los factores que contribuyen a tal disposición, en primer lugar y como todos los años estos son los momentos en los que los padres de los niños y niñas de tres años buscan la mejor opción para escolarizar a sus criaturas siguiendo variados criterios, a saber, la confesión religiosa o laica del centro, los servicios de comedor o de atención temprana, la distancia al domicilio familiar, laboral o de los abuelos; cualquiera de ellos es válido, pero pocos son los que pueden escoger en realidad y con conocimiento consciente del producto a su alcance, puesto que en la mayor parte de los casos se busca un buen albergue donde se puedan aparcar los críos mientras la casa está vacía por motivos laborales. En este periódico veíamos el viernes el estado de la demanda de matriculación en los centros de la ciudad y saltaban a la vista un par de detalles, los centros públicos aportaban todos los datos de peticiones u ofertas de forma que sabemos los que tienen más de una cosa o de la otra y, por el contrario, los concertados -un buen puñado de ellos- ocultaban esta información. Con todos los respetos esto es intolerable, evidentemente no tienen obligación de decir la verdad a este periódico, ni siquiera de contestarle, pero siendo centros escolares sostenidos íntegramente con fondos públicos, tal actitud hace sospechar que esa falta de transparencia, ese oscurantismo, esa opacidad también se ponen de manifiesto ante la administración y los criterios de matriculación -los mismos legalmente para ambas redes- se los pasan por el arco de triunfo los reverendos y reverendas y algún laico camuflado que también quiere seleccionar a sus pupilos según el saldo de la cuenta corriente de sus papás. También estos días sale en los papeles la escasez de voluntarios en los centros públicos para hacerse cargo de los equipos directivos. La verdad es que son pocos los incentivos, escasa la recompensa social, menguado el apoyo institucional y abundante el trabajo como para que un docente deje parcialmente su trabajo para dedicarse a la burocracia y a la dirección, es decir, hay un problema de gestión de personal y dineros públicos que tampoco se hace de forma idónea, ¿con total transparencia? Sin duda, pero sin la eficacia debida. Seguramente el Estado, las administraciones, han de repensar la función de los profesionales que se dedican a la gestión educativa; nuevos perfiles dotados de autonomía suficiente para la gestión de los recursos y la configuración de equipos cohesionados, con criterios de eficacia, que sean objetivamente evaluados y recompensados. En resumen, van tomando cuerpo aquellas ideas de los que piensan desde hace tiempo que el Estado ha de entrar a saco en la escuela concertada para garantizar que el dinero público se utiliza de forma correcta y no clientelar, que los preceptos legales son los que rigen por encima de idearios privados, que se garantiza la no discriminación en el momento de la matrícula y la igualdad de oportunidades. Asimismo, el mercado, los criterios de una buena empresa consciente de su responsabilidad social corporativa, han de entrar en la escuela pública, la competencia entre quienes, en igualdad exquisita de oportunidades y recursos, tengan voluntad de alcanzar metas que compensen esfuerzos y puedan ofrecer a la sociedad sus resultados sin complejos.

27 abril 2010

De tajos, lenguas y meditaciones

Un estudio de una universidad americana, en Carolina del Norte, dice demostrar que los seres humanos, con tan sólo un ratito diario de meditación, somos capaces de mejorar nuestras capacidades cognitivas, sin largos y pesados entrenamientos, siguiendo la técnica del mindfulness, que consiste en tomar una actitud de atención y conciencia plena, de presencia atenta y reflexiva, 20 minutos diarios durante cuatro días. Tras este periodo de tiempo dicen que se constató un significativo aumento en sus habilidades cognitivas clave y para demostrarlo fueron sometidos a gran cantidad de tests, con los que se evaluaron su estado de ánimo, su fluidez verbal, su procesamiento visual y su memoria de trabajo. Al mismo tiempo argumentan que exploraciones de resonancia magnética del cerebro, permitieron demostrar que la meditación potencia las relaciones entre la estructura del sistema nervioso central, la corteza cingulada anterior del cerebro y el sistema nervioso parasimpático, lo que a su vez potencia la conexión mente-cerebro. Como pueden suponer esto es una bomba, no sé si se pueden imaginar a los negociadores de la fusión de las cajas de ahorro tomándose estos veinte minutos de reflexión de lunes a jueves, los resultados podrían dejar a Rodrigo Rato, a Blanco y a Feijóo embobados en el pasmo. Las tiene que estar pasando muy canutas el rey de Bélgica, Alberto II. Tenían un gobierno de cinco partidos, tres valones y dos flamencos, se quedó en cuatro en menos de cinco meses y todo ello con el 96% de deuda y el 20% de paro, pero el verdadero tajo que se puede llevar por delante el país es el conflicto lingüístico entre francófonos y flamencos, sobre todo en el amplio distrito de Bruselas donde conviven ambas comunidades; digo lo de convivir por decir algo, ya que el mismísimo país se puede ir al garete porque los flamencos basan sus razones el principio de territorialidad, esta tierra es mía y aquí se habla lo que yo digo y los valones argumentan que son personas que pueden hablar francés y ejercer sus derechos en esa lengua, los educativos, los administrativos, a fin de cuentas sólo porque son 100.000 francófonos sólo en 35 comunas de Flandes. ¿No sé si les suena esto a conocido? ¿Se imaginan que Didier Reynder, el mediador real, dedicase sus energías a pillar por las orejas a los líderes de semejante conflicto y les obligase a meditar los veinte minutos diarios de marras? A lo mejor el tajo que impide la convivencia se podría suturar y la racionalidad supuraría de la misma cicatriz, pero la extrema derecha nacionalista crece y crece. El mismísimo río Tajo sigue siendo fuente de conflictos y acaba de enconar las relaciones entre castellanos y levantinos, porque de un tiempo a esta parte el agua ya no es un bien público, sino un recurso electoral; en vez de ser el gobierno de la nación el que destine el caudal a donde objetivamente fuere necesario, ahora es un virrey el que se queda con la que pase por su finca y otro la reclama para sembrar cemento. Una buena ración doble de meditación parece que hace falta también en el asunto este de las aguas para beber y para los campos de golf. Cuentan que el Santiago Carrillo de avanzada edad y lucidez, achaca su buena salud intelectual a que dedica por lo menos dos horas diarias a leer, de verdad, y otras dos a escribir, de verdad. Puede ser que ese método le sea útil sólo a él, pero no vendría mal que los personajes a los que nos hemos referido hoy lo probasen, daño no les haría. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

13 abril 2010

Leña hasta que aprendan

Creo recordar que fue el hispanista Gibson quien en los primeros 80 publicó El vicio inglés, un refrescante volumen en el que se regodea recordándole a sus compatriotas que se comportaban como auténticos sádico-masoquistas en las escuelas y en las familias golpeando con soltura a las criaturas y aplicando así la única disciplina que les cabía en la cabeza desde la era victoriana. Claro que el nombrecito se lo ponen los franceses en venganza de que se les culpe siempre del llamado mal francés referido a las enfermedades de transmisión sexual. Polémica nacionalista aparte entre las dos orillas del Canal de la Mancha, parecía que las cosas se habían calmado desde que Tony Blair promoviera la prohibición del castigo físico en los colegios. Incluso más, la profesora Briones hizo público el estudio de los informes emitidos por la Cámara de los Lores en los años 2002 y 2005, para decidir si los padres tienen derecho a delegar la facultad de infligir un castigo razonable sobre sus hijos en profesores de escuelas cristianas independientes. Los padres alegan que este modo de educar a sus hijos es una cuestión de conciencia, un deber sagrado que se basa en el Libro de los Proverbios. Afortunadamente tras el debate, se decide que las sentencias del Tribunal de Derechos Humanos, la ley de derechos humanos inglesa de 1998, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la ley de los niños de 2004 protegen los derechos de los niños por encima del derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones religiosas, limitando también el ejercicio de la libertad de conciencia de estos padres cristianos. No quiero caer en la tentación de extrapolar estos argumentos para comentar ciertas recetas de la jerarquía católica y la patronal de la escuela religiosa sobre la libertad de enseñanza y de elección de centro, pero cuesta trabajo resistirse. También sería muy fácil sacarle punta a los abusos de autoridad que se enmascaran tras los delitos de violación de menores por parte de los clérigos en los que los padres depositaron su confianza -sí, violación y no meros tocamientos-, que encharcan las páginas de los periódicos estos días y ante los que sólo hay golpes de pecho de variados fariseos. Pero como se dice habitualmente, todo es susceptible de empeorar y a la mínima empeora, empezando por el Reino Unido donde de nuevo, con el fin de evitar la disrupción y la indisciplina, el gobierno propone restaurar la normativa que permita a los maestros usar la fuerza a fin de evitar que se perturbe el orden en los centros de estudios. El ministro de Escuelas, Infancia y Familias, Ed. Balls, espera la luz verde para hacer que un uso razonable de la fuerza contribuya a poner fin a una cultura en la que los profesores sin autoridad a menudo queden sin poder para hacer frente a situaciones difíciles. Seguramente habrá que darles la razón a aquellos viejos psicoanalistas que argumentaban contra las chaparretas por su connotación sexual. Cualquiera que haya sufrido castigo físico y mantenga el sentido común mínimamente saludable, no tendrá dudas a la hora de tomar posición frente a estas aberraciones. Para los casos extremos siempre está la justicia, en Cataluña lo hemos visto recientemente.

07 abril 2010

Miguel Hernández y el mito (y II)

Continuamos hoy con el comentario que merecen los estudios que nos llevaron a cierta desmitificación de Miguel Hernández como poeta-pastor, como poeta-amante o como poeta-soldado. (Miguel Hernández, pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Madrid 2002, JL Ferris) La evolución de Miguel Hernández en su segunda etapa es la del rechazo al radicalismo conservador de Sijé y el de las relaciones con algunas de las cumbres de la literatura del momento; con un García Lorca, acabó evitándole, debido a la casi tirana petición de ayuda para su poesía y para el estreno de sus obras teatrales, con Cernuda, cuyo espíritu dandy le distanció de Miguel por su aspecto, comportamiento e indumentaria, con Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, José Bergamín y María Zambrano, entre otros. Es el momento de El rayo que no cesa, la que se dice cima de su poesía amorosa; mas aquí también tenemos que desmitificar la importancia de la inspiración femenina de los poemas que componen la obra, hasta hace poco tiempo estaban supuestamente pensados la mayoría para Josefina Manresa -luego esposa de Miguel-, seguramente también ha de quedar relegada la poeta murciana María Cegarra y queda como musa inexcusable la todopoderosa Maruja Mallo, a ella sin duda corresponde la dedicatoria: "A ti sola, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya". El mito del poeta-amante parece que se acerca más a la realidad. La tercera época corresponde a la politización en sentido estricto, tras un cambio ideológico que se expresa en el poema Sonreídme, verdadera confesión general donde Miguel se declara liberado de la educación conservadora y religiosa que le impedía contar lo que cuenta en Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939); mas aquí también tenemos verdades a medias que matizan la vida militante del poeta, por ejemplo, sabemos ahora cómo se había situado en el Segundo Congreso Antifascista celebrado en Valencia en 1937, en la actitud más liberal y firmando la célebre Ponencia colectiva donde, junto a firmes declaraciones de adhesión a la República, se pone en cuestión el valor absoluto de la literatura-propaganda y se reivindica la independencia creadora del artista libre de tutelas de partidos o instituciones. También tardamos en saber que los últimos coletazos de la guerra enfrentaron a Miguel, combatiente de primera línea, con los dirigentes de la Alianza de Intelectuales. Esa disidencia, tal como la interpreta Ferris, pudo haber sido la causa de que no se refugiara en la embajada de Chile, ni fuera incluido en la evacuación a Elda. Otros supuestos benefactores tampoco quedan en buen lugar, se refuerza en cambio la de José M. de Cossío, pues su informe fue determinante en la liberación de Miguel en septiembre de 1939, y luego consiguió la conmutación por Franco de su condena a muerte, al haber logrado la intercesión de Rafael Sánchez Mazas, José M. Alfaro y el general Varela. Finalmente, la revisión de la etapa carcelaria, última de la vida de Hernández, pone de manifiesto que no fue ejecutado para librar al régimen de Franco del impacto publicitario de lo que habría sido -y esta vez con plena responsabilidad institucional- una repetición del asesinato de García Lorca, se le dejó morir premeditadamente por falta de atención médica y de acuerdo con la política penitenciaria que en aquel entonces fomentaba la eliminación de la población reclusa por supuestas y prefabricadas causas naturales, al no haber aceptado Miguel la oferta de convertirse en un poeta públicamente arrepentido y amaestrado al servicio del franquismo, a la manera de Leopoldo Panero.

30 marzo 2010

Miguel Hernández y el mito (I)

La crítica literaria, como todas las ciencias, sociales y experimentales, se ve sometida a los caprichos de la ideología, de la historia que le toca vivir. El poso, y el paso, de los años y de las mismas tendencias coloca y descoloca a los personajes en pedestal o en el pozo. En la crítica literaria que dio forma a nuestro bachillerato el pobre Baroja, el arcipreste de Hita, La Celestina, Quevedo o Larra se estudiaron bajo el prisma de Pemán o Foxá. Antes de que la tortilla diese la vuelta (¿ha dado la vuelta de verdad, juez Garzón?) ya podías empezar a vislumbrar que el secuestro de información había dejado sin investigar y, por lo tanto sin divulgar ni enseñar, listas de nombres y obras sin fin. El riesgo que se corrió y, por lo tanto, el error que se cometió fue el de la mitificación y elevación a los altares del Parnaso a La venganza de don Mendo. En estos momentos la astracanada de Muñoz Seca goza del estatus que le corresponde en los manuales de literatura, sin que intervenga en ello la muerte de su autor. Sin ánimo de comparar, hemos tenido que esperar años, quizá hasta el 2002, para tener una biografía del poeta nacido hace cien años (MH, pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Madrid, JL Ferris). Hasta entonces era un poeta rural casi analfabeto, que sin magias deviene culto clasicista, vanguardista, agitador y ejemplo de padre de familia, que murió joven, como un mártir del franquismo, y se consolidó en pocas décadas como objeto de estudio que tenía a su disposición el testimonio directo de personas que, habiéndolo conocido, seguían vivas; pero al mismo tiempo, la precaución de aquellas más cercanas evitaba documentos fundamentales y los interesados se vieron abocados a guardar un pudor que impedía airear hechos documentados por respeto. El agotamiento biológico de la generación de Miguel Hernández y la salida a la luz de la documentación dio aires nuevos a la investigación. Por ejemplo, se desvanecen los tópicos del absoluto autodidactismo y el de poeta-pastor, que estuvo escolarizado de los cuatro a los catorce años con buen aprovechamiento, y se abunda en el carácter conservador de su educación, de la mano de Ramón Sijé, y su salida a la luz como poeta regional y rural, pero también el desarrollo satisfactorio de su vocación con la publicación de Perito en lunas y el primer acceso a los círculos literarios de Madrid, subiéndose en marcha al tren de la vanguardia, preso por el conflicto entre el instinto y la moral religiosa aprendida, recuérdese, por ejemplo, que su amor platónico de adolescencia, Carmen Samper, que le rechazó porque tenía ojos de loco. La verdad es que tarde también nos enteramos de que forenses y fiscales achacaron lo desorbitado de los mismos al hipertiroidismo, incluso culparon a esa alteración metabólica de su emotividad, su gran rapidez y facilidad para la producción poética. Permítanme una maldad, que termine este folio -que seguirá hablando de Hernández la semana próxima- con la reflexión que podríamos hacer sobre el estado de la crítica literaria en Galicia. ¿Hemos pasado de la simple hagiografía de Pondal, Curros... a la crítica sin vendajes en los ojos? ¿Estamos preparados para asimilar que ciertos mitos de la literatura gallega, como la de cualquier otra con escasa producción, no pasan de la mediocridad?

23 marzo 2010

De la anarquía y la desobediencia

No estamos en el aniversario de las barricadas del 68, ni vivimos un período prerrevolucionario, ni tratamos de quitarnos de encima a ningún dictador que esté en riesgo de extinción? Sin embargo desde todas las esquinas nos llegan llamamientos a la rebelión, a la desobediencia civil, a la reacción contra el poder establecido; a veces parece como si uno hubiese consumido alguna pócima mágica y rejuvenecedora, que le llevase a los veinte años de nuevo y tuviese carta blanca para despotricar contra gobiernos y preparar la huelga general contra todo y contra todos. Si la situación económica fuese todo lo grave que señalan las cifras de paro, de crecimiento, de productividad? sin duda todos esos marcadores nos llevarían a la revuelta popular, al asalto a los supermercados; pero no ocurre así, está funcionando la relación tribal y familiar. Están funcionando los poderosos instintos protectores de los próximos, los que llevan a que los económicamente estables sirvan sostén a la prole durante mucho más tiempo. Es aquí, en este contexto, en el que agitadores como Esperanza Aguirre llaman a la desobediencia, al boicot al IVA, a no pagar impuestos, sin ponerse colorada, siendo como es una gestora, recaudadora y derrochadora del dinero público. En un arranque de chulería dice que renuncia en nombre de los madrileños a la parte del IVA que le correspondería; muy cuca ella, a sabiendas que las comunidades autónomas trincan poco de ese pastel fiscal. Su bravuconada calculada sabe que sólo les costará a los ciudadanos 36 millones. Bien se lo puede permitir y gastárselo en titulares de chulapa. No veo a los madrileños siguiéndola, como el 2 de mayo al de Móstoles contra los franceses, pero seguro que tendrá rédito electoral. Otro caso más cercano quiero comentarles, también tiene como fondo la llamada a la desobediencia de las leyes y tiene que ver con la legislación educativa sobre el gallego. Aún dejando claro que mi pensamiento personal cada vez se reafirma más en la idea de que poco efectivas son las leyes que se vinieron dictando desde hace treinta años para conseguir objetivos tan difusos como la normalización lingüística; y además, siendo consciente de que, a poco que se observase, todos coincidirían en que mínimo caso se les hizo por parte de quienes habrían de seguirlas a rajatabla. Es decir, mayoritariamente hubo un seguimiento flexible, a nadie se le llevó al paredón por usar el gallego más lo que la norma marcaba y se tuvo cierta vista gorda en casos en los que la convivencia de ambas lenguas se regía por el sentido común. Ahora el Gobierno se empeñó en reformar la norma y así darle cuartelillo electoral a sus adversarios más cómodos, a los nacionalistas. Empecinados ambos en posturas aparentemente irreconciliables y obviando toda solución, cercana a ambos, que fuese fruto del consenso, practican la retroalimentación, llegando al extremo de que, sin estar en vigor la nueva norma, ya se está llamando a la revuelta popular y a que se practique la desobediencia y se use el gallego en la docencia sin más criterio que el que a uno le salga de sus antojos. Lógicamente, el que quiera argumentar después que él sólo usa el castellano porque le sale de los mismos argumentos, tendrá las mismas razones

Rosa Díez, El españoleto y lo gallego

Caminando sin prisa por una ciudad gallega, hace pocos días, cruzamos por una calle cuyo nombre recordaba a El españoleto. Uno de mis acompañantes, inmediata y espontáneamente, exhaló su más íntima bilis -eso sí, sin acritud, con normalidad- diciendo algo así como que hay que ver lo fachas que son en esta ciudad. Como nadie me había interpelado, permanecí en mi pasmo sin atreverme a intervenir, mucho menos a contradecir lo que al resto de los oyentes no les había llamado la atención; bien pensado, más que falta de atrevimiento, fue una infinita pereza. Tendría que explicarle a esa persona que simplemente al pintor tenebrista Ribera le habían puesto ese apodo porque vivía en Italia y era más bien canijo de estatura. Sin ningún tinte ideológico, puesto que llamarle facha a un sujeto del siglo XVII es un poco problemático. Digamos que la contradicción fachas versus progre no estaba aún de moda. Permítanme un inciso: Quevedo, ¿era facha o progre? Ya lo he visto con diferentes etiquetas sin entender demasiado las razones. Seguramente los protagonistas de la anécdota estaban siendo fagocitados por las declaraciones de Rosa Díez usando el gentilicio gallego de forma valorativa y despectiva. Pero a lo mejor es que cada palo ha de aguantar su vela y el que se apunta a una tribu, ha de apandar con lo que lleva consigo ser de la tribu o abjurar de fronteras, himnos y banderas. A partir de ahí ser gallego es progre y español, facha. La verdad es que la justificación del uso de los gentilicios peyorativos que se ha desplegado en los agravios tribales estos días ha sido bastante pobre, se ha acudido a los vizcaínos del Quijote, al gallego de Costa Rica y poco más, cuando en realidad donde está el mogollón de la madre del cordero de lo que pasa con el apelativo de gallego (como con el de judío, gitano, andaluz...) está sobre todo en el folklore tradicional; y, cuidado, el pueblo nunca se equivoca en estas cosas. Volvamos un ratito al peyorativo gallego de la señora Díez. ¿De dónde pudo haber salido? Porque la verdad es que por estos lares desde hace bastantes quinquenios se nos está vendiendo la moto de que en el medievo gallego fue ejemplar desde el punto de vista político, cultural, militar? y a partir de ahí vivimos en la alegría de ser pueblo ejemplar. Pero no todos nos veían así. Si los gallegos de entonces presumían de limpieza de sangre, seguramente despreciarían al resto. Para entendernos, el ideal oficial vigente en la España de los siglos XVI, XVII, XVIII y primeras décadas del XIX era el de los cristianos viejos limpios de sangre: gallegos, montañeses, asturianos y vascos, por lo tanto, merecieron el desprecio y la marginación de toda persona manchada de sangre judía o mora. Así las cosas, parece claro que las letras anónimas del cante, de expresiones populares o dichos irónicos, o claramente despectivos o minusvaloradores de la supuesta superioridad biológica y cultural de esos pueblos, constituyen una autoafirmación en negativo de la propia identidad andaluza, sabida mestiza y poco limpia. El que aquí se siga apuntando a la tribu sabe que tendrá que cargar con las consecuencias, las de sus actos y las de sus antepasados. Si arrastra rémoras, ¡qué le vamos a hacer!

09 marzo 2010

Gürtel y toros

Ya luchan la paloma y el leopardo/ a las cinco de la tarde./ Y un muslo con un asta desolada/ a las cinco de la tarde./ Comenzaron los sones del bordón/ a las cinco de la tarde./ Las campanas de arsénico y el humo/ a las cinco de la tarde/ ('Llanto por Ignacio Sánchez Mejías') / Augusto es una amigo andaluz, biólogo de formación, de derechas por convicción; con todo lo que ello trae como consecuencia por aquella tierra, es conservador, es santero, es capillitas, es un poco señorito; pero -pese a su formación- no es muy conservacionista, si hay que comer especies protegidas, se comen, sean chanquetes o pajaritos. Hay una cosa con la que no puede y es con los toros. Él reconoce que lo intentó, reconoce que su ideología se lo demanda, pero que le resulta imposible, tanto como cambiar de equipo de fútbol o de cofradía de Semana Santa. Se aferra a las tradiciones, pero con esta no puede. Sin embargo, otros muchos sobrevolamos el fenómeno taurino sin pena ni gloria, para muchos no es seña de identidad de nada, simplemente no entendemos el lenguaje, si nos lo explicasen puede que incluso fuésemos aficionados; mientras tanto lo único que vemos son los restos de la tradicional lucha del cazador y la pieza a cobrar. Seguramente estamos muy acostumbrados a convivir con escenas en las que el hombre tortura al hombre y no nos rasgamos las vestiduras, seguramente es injusto que ese atleta se enfrente con un trapo colorado a seiscientos kilos de animal cabreado. Insisto en que seguramente los bisontes de Altamira tienen algo que ver con los restos de una fiesta que se muere sola porque pocos en la actualidad la cambiarían, como espectáculo, por las piruetas y la tableta de chocolate de Cristiano Ronaldo. Pero ahora parece que es el mayor problema nacional. Los conflictos se enconan mucho más cuando se les busca la punta identitaria, ahora parece que no se puede ser catalán y aficionado a los toros y que tampoco se puede ser español sin ser abonado al tendido 7. Es decir, ahora no hay nada de lo que preocuparse, más que de lo bien que luzca Esperanza Aguirre con montera y capote, mientras se celebran referendos independentistas en pueblos catalanes, apoyándose entre otras cosas en las maldades de las corridas de toros. Mientras tanto, personajes como Garzón -al que personalmente le tengo poco aprecio- se ven perseguidos por la extrema derecha y utilizados por la trama Gürtel para que una pirámide de delitos y corruptelas se diluya cual azucarilllo. Parece que la fiesta nacional es torear a la justicia y ajusticiarla poniendo al pie de los caballos a los que la sirven. Al espectador parece que le da lo mismo que le pongan dos pares de banderillas a Garzón y que caiga a las cinco de la tarde, que Correa y demás sujetos justiciables se lo lleven crudo y sin un rasguño del código penal. Ya no hay crisis en España, señores; hay corridas con sol y sombra, hay enredos entre jueces y peloteras entre nacionalistas, mientras tanto se puede ir al garete la seguridad social y el jefe de la patronal puede proponer una contrato para jóvenes en el que no haya cotización a la seguridad social ni indemnización por despido, y no pasa nada, nada de nada. Ni se pone colorado el pollo.

02 marzo 2010

La endogamia de los ´frikis´

Uno se cree curado de espantos y hace mal, peca de orgullo, siempre hay una nueva vuelta de tuerca, esta vez de la mano del BOE, sí, de verdad en el BOE, que es donde se puede encontrar en estas fechas el surrealismo que nos toca vivir, que hasta en eso tenemos mala suerte, ni nos toca un Dalí, Lorca o Maruja Mallo. Les cuento, pues, lo que nos anuncia el Boletín Oficial del Estado del día 25 de enero de este mismo año y firmado por el Ministerio de Sanidad y Política Social. Es ni más ni menos que el reconocimiento público de la Fundación ASVAM, entidad que nace de la mano de nombres como doña Leticia de Borbón de Rojas, doña Oliva de Borbón y Rueda, doña Cristina de Figueroa Borbón, doña Beatriz Bullón de Mendoza Gómez de Valugera, para -y cito literalmente la página 7219 del BOE nº21 de este año- perseguir los siguientes fines: "atender y cuidar a pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos, que vivan solos o en condiciones precarias, con su familia o con personas a quienes también estorban, o en residencias que tienen deficientes condiciones de higiene y en donde, además les traten mal, atendiendo primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la extinta Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayuda y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen" ¿Está tan enferma esta sociedad que las buenas damas son perseguidas y han de asociarse para protegerse y no contaminarse? ¿Es la crisis? ¿No tienen otra forma de evadir impuestos? Siempre estudiamos que en las épocas de crisis, en las entreguerras, en los felices veinte, es cuando lo irremediable se ve como natural, la realidad se vuelve insuficiente y hay que superarla, el surrealismo sirvió en sus épocas más vigorosas como expresión artística imprescindible de la sociedad de su tiempo. Quizá la crisis sea la culpable de los comportamientos estrambóticos de muchos personajes públicos, de dirigentes de todo rango y condición que se entregan sin mesura a la burla y choteo de sus prójimos presentando declaraciones de patrimonio propias de indigentes. No cabe en cabeza sensata que se haga ostentación de la condición de rufián sirviendo en cargo público. Los ejemplos se agolpan, uno ya no sabe si comentar las manualidades del señor Aznar haciendo sombras chinescas a la luz del día o las burlas al ciudadano de Camps y demás séquito. Sinceramente no creo que haya lugar para asombrarse del éxito de John Cobra labrándose un futuro en un programa de televisión y su actitud sea menos digna que la de los próceres que no mendigan cheques por los platós vendiendo sus actitudes de jovenzuelos poligoneros, porque los dividendos ya se los llevan a casa. Hay veces que parece que la máquina del tiempo te ha llevado a dar una vuelta sin tu permiso, te vuelves un poco friki, confundes la realidad con la ficción, te aíslas viendo la escena de damas con miriñaque, de reverencias, de sedas y tules, de cardenales intrigantes y nobles guerreros. Pero en realidad lo que estás viendo es a Lázaro de Tormes cayendo en manos de su tercer amo, el hidalgo. Un vez aquí, ya de vuelta, entiendes mejor esas logias de frikis que se retroalimentan

23 febrero 2010

Quizá sea hora de tomar alguna decisión

Pues sí, decisiones sobre las pensiones, sobre los contratos de trabajo, sobre las causas del paro, sobre el déficit público? que alguno deje de vitorear consignas sobre las mejores soluciones que se le ocurren y que no solucionan nada. Recuerdo que se le atribuye a Galbraith, el premio Nobel de Economía inspirador de los socialdemócratas neokeinesianos, una cita que rezaría algo así como que hay buenos economistas que son conscientes de su inutilidad y otros que ni siquiera son conscientes de eso. Como la economía está de moda, quizá abunden demasiado en los últimos años comentaristas de cabecera, una suerte de nuevos brujos, alquimistas de la bolsa y los fondos de inversión, que le asegurarán la versión más fiable y leal de las causas de la crisis, de la recesión, de la deflación. Es el caso del premio Nobel del 2008, Krugman, que se desenvuelve con soltura comentándonos que los europeos nos hemos pasado de listos inventándonos el euro cuando no teníamos las estructura política necesaria para competir con el dólar y ahora pagamos las consecuencias. Seguramente en el mundo técnico son muy útiles, pero al ciudadano de la calle le producen cierta urticaria, es más, no se fían ni un pelo de sus pronósticos sobre lo que ya pasó. Otro tanto ocurre con las lumbreras que tenemos al frente de los supuestos centros de decisión, que al final del camino no deciden casi nada, puesto que los centros de poder están en otros lugares. Por eso me causa cierto estupor y desconfianza que cosas tan serias como la reforma laboral, la estabilidad presupuestaria o las pensiones se queden al albur de titulares sensacionalistas u ocurrencias de comentaristas que hablamos y escribimos con poca responsabilidad, que las ondas y el papel aguantan de todo. Aún así, permítanme que me mofe un ratito de todos aquellos que siguen hablando de poderes de decisión gallegos para superar la crisis en Galicia, como si la crisis fuese propia, como la lengua. Permítanme que me carcajee un ratito de todos aquellos que ponen en duda la necesidad de pactar, de llegar a un acuerdo político y económico que por lo menos deje de alarmar a la población aunque no sirva de mucho porque los que nos quieren jorobar nos van a jorobar de igual forma. La crisis en Europa seguramente también tiene mucho que ver con los nacionalismos franceses, alemanes, ingleses? Cuando a todos nos quede claro que los poderes económicos reales, los que de verdad tienen influencia, cogen la economía de un país, la levantan y la dejan caer sin piedad, entonces, estaremos en condiciones de entender algo de lo que pasa. Sí hace falta la reforma laboral. Sí hace falta insertar a los jóvenes en el mundo productivo al mismo tiempo que terminan su formación académica y profesional. Sí hay que estudiar la reforma de las pensiones, por ejemplo la de viudedad para aquellos que tienen ingresos suficientes, por ejemplo, o estudiar el periodo de cómputo de determinadas profesiones o el poner coto a jubilaciones anticipadas que no garantizan el relevo en el puesto de trabajo. Seguramente habrá que hacerlo antes de que nos lo hagan, de que lo hagamos opinando e incidiendo, tal y como hemos aprendido a hacerlo desde los Pactos de la Moncloa al propio Pacto de Toledo.

17 febrero 2010

Martes de carnaval y redes sociales

Marte es el dios de la guerra, apoyándose en esa referencia mitológica, Valle Inclán escribe la trilogía de esperpentos Martes de Carnaval, para pasar revista a un código de honor caduco de los militares y, de paso, ridiculizar la actitud de esos supuestos dioses, martes, amparados tras sus uniformes, disfraces que permiten transgredir los límites del buen sentido común y que se les consientan actitudes que a los demás, sin el poder del disfraz, les están vedadas. Seguramente el miedo o el respeto de los chavales a los tradicionales acomodadores del cine de barrio algo tendrá que ver con eso. Que las tradiciones culturales más antiguas, tanto religiosas como laicas, sigan escondiéndose detrás de las pinturas de guerra, de las casullas o de los disfraces de choqueiros, a nadie extraña. En algunos casos es la simple distinción para mantener la superioridad y en otros es la necesidad de la ocultación de un yo para transgredir lo bien visto sacando a relucir otra identidad, otro yo. Está claro que cuando un autor adopta un pseudónimo hace lo mismo, traslada al alter ego, su visión del mundo. Cuando escriben su autobiografía o unas memorias son pocos los casos en los que no encontramos un maquillaje poco disimulado de la realidad y un descarado ajuste de cuentas con sus semejantes y contemporáneos. Altas torres han caído o se han devaluado después de que se exhumasen las verdades escondidas tras la mitología diseñada por el mercado o por la circunstancia del momento. No en vano el refrán de todo el año es carnaval sigue teniendo la vigencia que nadie esperaba en momentos de libertad en los que no habría que tener necesidad de esconderse tras la máscara para expresar lo que se piensa o salir a la luz diciendo lo que se es, sin pudores o recelos a la discriminación. Esa vigencia y esa actualización muchos la están viendo en el éxito de las redes sociales, que ya han pasado de ser refugio de adolescentes, para ser auténticos medios de transmisión de datos, formas de conducta y de vida absolutamente dominantes en la sociedad digital. Comenzaron los jóvenes creando su propia identidad, su otro yo en el fotolog, en MySpace, después en el Tuenti, diciendo de sí lo que les convenía, maquillando su personalidad, contando su aparente intimidad, pero sólo hasta el límite que consideraban oportuno y con la inconsciencia de no controlar la posibilidad de acceso del medio utilizado. Pronto esas redes ampliaron su espectro tanto en lo referente a la edad de sus usuarios como a los temas y formatos, es decir, los adultos se dieron cuenta de que podrían ser otro, que aquello les proporcionaba una nueva vida bajo el llamado perfil, definido y creado por ellos mismos, ya no es un mero disfraz, ya no es pasar desapercibido unos días, tampoco es usurpar personalidades con fines delictivos, simplemente es crear un nuevo ser -aunque conserve rostro y nombre reales-, una nueva identidad con la que relacionarse virtualmente con el exterior, es lo que hace de Facebook o Twitter, los continentes del éxito, el contenido se lo crean sus propios usuarios, transformando la realidad a su antojo, resolviendo contradicciones personales, autocomplaciéndose y teniendo cuidado de no hablar mal del jefe, que también puede estar allí. En resumen, el gran teatro del mundo, casi todos actores y todos espectadores.

09 febrero 2010

Domínguez, el empresario sin romanizar

No sé muy bien la razón que lleva a todo bicho viviente, hablante o escribiente a meterse con algunos personajes que sólo dicen lo que piensan porque les ampara un manojo de leyes y estatutos. Son ciudadanos de pleno de derecho a los que no se debe desear ningún mal por el único delito de decir que la realidad es o ha de ser como a ellos les guste; seguro que muchos de ustedes tienen una visión del mundo distinta, pero de ninguna de las maneras ninguno de ustedes tratará de imponérsela a nuestro protagonista. Ahora bien, destapemos todas las cartas y seamos francos ¿verdad que el diseñador no está solo?, a buenas horas, si fuese un bicho raro, se hubiese arriesgado a sostener sus respetables tesis esclavistas ante la elite del empresariado, sabía que tenía un público entregado, forofos de sus prácticas -sólo que un poco más vergonzosos-. Él siempre fue un rompedor, un jovenzuelo emprendedor al que se le ocurrió arrugar las telas, no sé si antes o después de coserlas -quienes conocen mi percha y mi desaliño lo entenderán sin ningún problema- con todo éxito de público. Sólo se le puede poner una pequeña tacha a su currículo: es poco considerado con sus semejantes, y cuando digo semejantes ya no me refiero a sus siervas legales, las que gozaron de la benevolencia del amo y tuvieron un contrato de trabajo, aunque fuese precario, sino que pienso en las chavalas de los talleres clandestinos perpetrados en naves, en garajes, en sótanos ?agradables lugares en los que durante años se refugiaron del fracaso de una sociedad que no supo ofrecerles nada mejor. Tugurios clandestinos en cualquier lugar del mundo en el que se tejan, cosan o empaqueten sus prendas. Ha de saber el genio, esa especie de musa del nacionalismo en su momento, ese gallego universal, que desde todos esos lóbregos serrallos del hilo y de la aguja, se le maldice desde lo más íntimo de las entrañas. Vean su foto y verán su caricatura. Estudien su biografía y verán la realidad. No es un esperpento lo que se desliza tras sus declaraciones buscando la abolición de las leyes que rigen el mercado laboral, es la ley del deseo, la ambición de tantos y tantos como él; pero que son cobardes y lo niegan. Los que escuchan son los del quiero y no puedo, de buena gana externalizarían sus producciones, pero no saben; de mil amores recortarían nóminas, podarían plantillas, redactarían contratos laborales en una barra de hielo puesta a la lumbre. En resumen buscan abolir el Derecho, no sólo el derecho laboral con minúsculas que se ventila a diario en las conciliaciones y en las demandas por despido. Yo creo que tiene un conflicto de memoria y este ourensano quiere acabar con el Derecho Romano que reconocía ciertos derechos a los esclavos y deberes de los amos para con ellos. Recuerden que, para que nos romanizaran, se dice que el 138 a.C. Décimo Junio Bruto tuvo que cruzar el río Limia al frente a sus legiones; estaban amedrentadas, pensaban que se encontraban ante el río del olvido, que perderían la memoria si lo cruzaban. ¿Habrá perdido la memoria o está sin romanizar?

02 febrero 2010

Es hora de mojarse y dar alternativas en el pacto por la educación

Ya tenemos sobre las mesas bastantes folios dando alternativas, algunas de ellas con la intención puesta en lo más inmediato, otras con la vista puesta muy a lo lejos. Por lo tanto será hora de que alrededor de esas mesas se vayan sentando los contertulios más hábiles, con más cintura negociadora, que sean capaces de lograr la intersección de esos conjuntos rebosantes de elementos. Creo que la lectura de las cifras del paro, las cuentas que echan los entendidos sobre el futuro de las telarañas que amenazan la caja de la seguridad social, son un par de elementos lo suficientemente poderosos como para que los elementos mínimos, cuantos más mejor, sean compartidos en los próximos veinte años por todos los gobiernos. Es imprescindible crear un espacio para el debate con todos los que tengan algo sensato que decir en el que se aborden aspectos fundamentales como la financiación, la escolarización y el estatuto que regule la carrera profesional de los profesores. Hace semanas que conocemos el documento de los populares, tiene tintes electoralistas, pero también abandona viejas polémicas como la de la Educación para la Ciudadanía. Estos días Gabilondo hizo pública la propuesta del Ministerio de Educación, es más extenso y concreto en muchas de sus 104 medidas y deja suficiente margen de ambigüedad como para que pueda haber negociación Hágase lo que se haga, la financiación educativa es la premisa esencial para lograr que las medidas que se acuerden se conviertan en realidad, si no conseguimos que se llegue a la inversión del 7% de PIB -frente al 4,9% actual- mal empezamos. Es positivo que en el documento ministerial se refuerce la Educación Infantil como etapa educativa. Esto exigirá un aumento significativo de las plazas de titularidad pública para atender a la demanda existente. La propuesta estrella en ambos documentos es la modificación o la supresión del 4º curso de la ESO, aquí es necesario más que nunca el sentido común. Hay un problema, pero no vaya a ser que por arreglarlo vayamos a mandar al matadero a cientos y cientos de escolares; no se puede devaluar más la Formación Profesional, ni se puede dejar de prestar atención a la diversidad, ni llegar a la construcción de guetos para inadaptados. Por fin parece que empieza a hablarse en serio de la formación a lo largo de toda la vida, si no estamos convencidos de que éste será un factor determinante en el desarrollo de las sociedades modernas, es que no estamos viviendo la crisis de cerca. Hay que rejuvenecer las plantillas, hay que evaluar la función docente, valorar el esfuerzo y recompensarlo, como en todas las sociedades civilizadas. No se han hecho los deberes. Hasta ahora la educación ha estado sometida a las disputas ideológicas y políticas. Además se ha producido un constante enfrentamiento entre las administraciones autonómicas y central, que no hacen más que dar un mal ejemplo de cómo en nuestro país han predominado los intereses electoralistas sobre el buen gobierno. Necesitamos estabilidad normativa, pero también mucho consenso para hacer realidad los cambios necesarios que nos lleven a los objetivos de Lisboa para 2010. Sólo me preocupa una premisa por encima de las demás, determinados responsables, entre ellos el de la Consellería de Educación, insisten cada vez más en la precisa privatización del servicio público. Y por ahí no vamos bien.

26 enero 2010

´Ignoto´ y el agujero oscuro de la educación

Con permiso de las protagonistas hoy quiero contarles una historia, de esas que a los profesores gusta contar en alto. Podría ser una de tantas, sobre todo de las que pueden contar los que tienen la suerte de trabajar con alumnado adulto, recuperado del trabajo precario o del directamente despreciado por el sistema en su momento. De vez en cuando te paran por la calle para decirte que son ingenieros técnicos de obras públicas, soldadores con no sé qué artilugios o simples ciudadanos satisfechos porque ya estudian en la UNED, su ilusión de toda la vida y el único marco que el sistema les ofreció. A Sonia y a Miriam, sólo las conozco por su obra y por persona interpuesta, pero sepan que estas dos mujeres a los 13 años salen del sistema educativo, digamos normal, el que conduce al éxito, a la universidad, y la sociedad las encamina a la única solución que queda, la Formación Profesional, en su caso de la rama sanitaria. Allí cusan todos los ciclos habidos y por haber con tanto éxito académico que consiguen acceder a la diplomatura en Enfermería y terminan graduándose con excelente expediente, que en un principio les permite trabajar en Escocia y después les da acceso al segundo ciclo universitario para conseguir ser licenciadas en Comunicación Audiovisual en la Universidad de La Coruña, algo casi imposible sin un expediente académico fuera de lo común viniendo de disciplinas tan distantes. Terminan licenciándose con premio extraordinario; este año lo han pasado en una universidad de Massachusetts y acaban de presentar el programa piloto de una serie de televisión interactiva, Ignoto, cuyo estreno se celebró en el aula de cultura de Caixa Galicia y que pueden explorar en www.ignoto.es. Traigo este tema a colación como ejemplo de excepción, no podría ser de otra forma. Nuestro sistema educativo es experto en deshacerse de lo que él supone que es desecho de quirófano, personal inadaptado; no está preparado para la ayuda y el refuerzo, para la recuperación del que se queda atrás. Los alumnos vienen en su mayoría aleccionados con la consigna de que el que se mueva no sale en la foto y, lógicamente, muchos no la siguen, se quedan en el camino, nuestro profesorado está acostumbrado a la escuela del XIX y no sabe qué debe enseñar ahora ni cómo debe enseñar ahora. Soplan vientos de cambio, de pacto educativo. Hay intercambio de documentos, algunos salen a la luz, otros pasan sin pena ni gloria. Gabilondo propone, Rajoy responde, y de todo el documento con el que responde sólo les voy a pedir que reflexionen sobre un detalle, el de que a los quince años el alumnado tendrá que decidir, o que decidan por él, si sigue estudiando Bachillerato y será un futuro universitario o si, por el contrario, ya está predestinado a la Formación Profesional, hoy por hoy, con dificilísimas posibilidades de retorno al sistema, digamos normal, y abandonado a un destino que puede llevar al éxito profesional o a la calle pura y dura. El sistema le habrá cercenado todo tipo de igualdad de oportunidades, porque no olvidemos que el éxito escolar a los 15 años depende en buena medida del esfuerzo del chico o la chica, pero también influye de manera decisiva el ambiente en el que vive. La polémica está en el candelero y la sociedad ha de pronunciarse. Mientras tanto síganles la pista a Sonia y a Miriam, seguro que después de Ignoto darán la campanada con más cosas. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

20 enero 2010

El día 21 los señoritos se partirán la cara en dos idiomas

Desde final de año los señoritos amigos del presidente Feijóo se esfuerzan con saña para predicar que hablar en gallego es de paletos y que lo chic es que se estudie en inglés. Él y su conselleiro mienten como bellacos porque saben que ni tienen profesores, ni dinero para que la enseñanza de los idiomas no oficiales se amplíe en el sistema público. Se hará en la privada, ese es su objetivo. Prometerán denarios, doblones y cantidades desmesuradas de euros, libras y dólares para que medio país pueda estudiar en Irlanda, Glasgow, Boston o California, pero la realidad será la mitad de un cuarto. En la campaña, el presidente se perdió por la boca y se le calentó el paladar. Frente a él, los señoritos de la parte contraria convocaron a los profesores de la enseñanza pública a la huelga -a los de la privada, no, claro- contra las bases del decreto de Feijóo y todo para que unos funcionarios que se ganan un justo y sustancioso salario decentemente en el servicio público le hagan el caldo gordo al nacionalismo victimista que lleva décadas lamiéndose las heridas, no sabiendo presentar alternativas que vayan más allá del chantaje al gobierno central o de la subvención facilona a los adjuntos cuando pillan cacho en ayuntamiento, diputación o vicepresidencia. Pues bien, el 21 en la Alameda muchos de los que se reunirán serán de la clase media, los de las casitas del barrio alto, los que pueden pagar una buena clase de inglés para sus retoños fuera de la escuela pública, los que pueden mandarlos de vez en cuando de vacaciones lingüísticas en Irlanda, los que les pueden pagar las clases de conversación con un nativo, de la misma forma que les pagan el suplemento de matemáticas o física que la pública no les cubre. Pero, eso sí, esos señoritos siempre exigirán que a los padres de sus alumnos que sólo se les pregunte si su hijos han de ir a patinaje o baloncesto en el horario extraescolar que cubre la programación de la asociación de padres. El resto de los centros escolares -privados y concertados- también afectados por las Bases del Borrador de Feijóo quedan tranquilos, no se les convoca a la huelga y siguen dando el servicio de calidad más o menos aparente, pero sus padres usuarios no han de preocuparse de buscar canguro para el 21, siguen protegidos por esa paz, sosiego y equilibrio que venden a las familias. Un debate político, partidista, innecesario, se teletransporta a las aulas, sin vergüenza, con los populares removiendo las aguas, los nacionalistas pescando en río revuelto y los socialistas -ay, los socialistas- una buena parte en la clandestinidad y su jefe cortejando al Bloque, desgastando castrapo como progres de los 70, con el calendario cambiado. Mientras tanto en la cola de la charcutería se comenta lo bien que está que los chicos estudien más inglés. Mientras tanto en la mayoría de las aulas se convive sin conflicto y sin necesidad de espías, reina el sentido común, los profesores y los alumnos se entienden en ambas lenguas y cuando surge algún problema, se soluciona. Mientras tanto, estos señoritos que se van a manifestar el 21 son alérgicos a manifestarse si 4 millones de parados reclaman solidaridad el 12 de diciembre, como los señoritos del castellano de Feijóo.

12 enero 2010

Educación, crisis y Lisboa 2010 (y IV)

Intentaremos, por fin, poner en claro las conclusiones finales sobre los objetivos que se propone el Tratado de Lisboa en materia educativa una vez analizada la situación española. No podemos ser muy optimistas, el estudio de los indicadores sobre la situación del sistema educativo español deja escaso margen para echar cohetes sobre nuestras posibilidades de cumplimiento de los objetivos educativos europeos fijados para el 2010. La presidencia de Zapatero durante el primer semestre podría se un incentivo, podría dinamizar el pacto educativo que precisa este país, pero seguramente las ocurrencias surgidas al albur de la actualidad sean más útiles para sus inmediatos intereses. Siete de los diez indicadores tratados ponen de manifiesto serias deficiencias educativas respecto a la media de la Unión Europea. El fracaso escolar en nuestro país, con un 30,8 del alumnado que no obtiene titulación en ESO, duplica al de la UE, manteniendo además una tendencia alcista que no se ha logrado frenar. Paralelamente, tenemos un porcentaje de abandono escolar prematuro del 31%, algo más del doble que el de la UE. El porcentaje de varones de nuestro país que cursan educación secundaria postobligatoria, Bachillerato o FP de grado medio es un 32,3% más bajo que el de nuestros vecinos europeos. El total de nuestro alumnado titulado en FP de grado superior está un 17% por debajo de la media de la UE. En cuanto a la adquisición de competencias básicas en alumnos de 15 años, en nuestro país el porcentaje de alumnos con escasa competencia en comprensión lectora aumentó entre el año 2000 y el 2007 en 9,4 puntos, situándose en ese último año en el 25,7%. Nuestro número de graduados en Ciencias, Matemáticas y Tecnología se encuentra a 6,5 puntos por debajo de la media europea. A pesar de que todas las instancias administrativas reconocen importantes problemas en la educación y la formación de nuestro país, el porcentaje del PIB dedicado a la educación se sigue manteniendo por debajo de la media de la UE. En la práctica totalidad de los indicadores se advierten fuertes desigualdades entre las diferentes comunidades autónomas. Esto, además de significar una mengua en cuanto a la cohesión social interterritorial dentro de nuestro país, supone que, mientras algunas autonomías pueden plantearse su convergencia con la UE en los objetivos 2010, la mayoría se encuentran muy alejadas del cumplimiento de esos objetivos. Sería de suma importancia analizar las causas de esas desigualdades autonómicas y ponerles remedio con urgencia. Ante la situación de alerta que presentan la mayoría de los indicadores y puntos clave de nuestro sistema educativo, debemos concluir que queda mucho por hacer y resta muy poco tiempo para el cumplimiento de los Objetivos Educativos 2010. En conclusión, no será posible alcanzar avances significativos en la mejora de la educación en nuestro país si, tanto desde el Gobierno de la nación como desde de todas las administraciones educativas, no se hacen políticas realistas y eficaces y, al mismo tiempo, no se manifiesta y concreta una voluntad inversora diferente de la demostrada en el último decenio. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

05 enero 2010

Educación, crisis y Lisboa 2010 (III)

Continuamos esta semana con el análisis de los objetivos educativos de Lisboa 2010, centrándonos ahora en la educación postobligatoria. El apartado IV del Informe se ocupa de los varones titulados en los estudios de educación secundaria postobligatoria. Este indicador, al igual que el del aparatado anterior, es también específicamente español y se dirige al objetivo de incrementar la tasa bruta de varones graduados en educación secundaria de segunda etapa. En el año 2000 el porcentaje de alumnos titulados en Bachillerato fue del 38,6%, baja un 1,5% en 2007 y la previsión para el 2010 es aumentar ese porcentaje hasta el 42,3%. En el año 2000 el porcentaje de alumnos titulados como técnicos en Formación Profesional de Grado Medio fue del 8,7%. En 2007 había aumentado al 15,5%. La previsión para el 2010 es seguir aumentando ese porcentaje hasta el 21,6%. En resumen, en 2007 la tasa de varones que titulaban en la segunda etapa de la educación secundaria (CINE 3), esto es, en Bachillerato o en FP de Grado Medio, era de 52,7%, notablemente más baja que la mayoría de países europeos, ya que muchos de ellos superaban el 85% de titulados en esta etapa postobligatoria. El desequilibrio entre hombres y mujeres en la educación secundaria postobligatoria se manifiesta fundamentalmente en el Bachillerato, en el que existen 16,5 puntos de diferencia entre la tasa bruta de titulados varones y la de mujeres a favor de éstas últimas. También este indicador señala fuertes variaciones entre comunidades autónomas; superan la tasa media española nueve comunidades autónomas, entre ellas el País Vasco, con el 80,5% (56,3% en Bachillerato y 24,2% en Ciclos Medios de FP); Asturias, con el 69,9% (49,0% y 20,9%); Navarra, 65,2% (42,8% y 22,4%), o Castilla y León, 63,4% (44,5% y 18,9%). De acuerdo con los datos del año 2006, nueve comunidades autónomas superaban la tasa española de varones que habían titulado en educación secundaria postobligatoria, 52,7% (37,2% en Bachillerato y 15,5% en ciclos formativos de grado medio), destacando el País Vasco, 80,5% (56,3% y 24,2%). Por último, se advierte una desproporción entre el Bachillerato y los Ciclos Medios de FP: las tasas de titulados en Bachillerato en nuestro país representan más del doble que las de FP. En cambio, en la práctica totalidad de los países más desarrollados de la UE no existe esa desproporción, y la situación es inversa a favor de los ciclos y estudios formativos profesionales. Resulta, pues, urgente corregir esos desajustes con una importante inversión en Formación Profesional que logre a corto plazo la revalorización y expansión de los estudios profesionales en nuestro país. Además de la profunda reforma y de esa perpetua necesidad de revalorización seguramente habrá que ponerse las pilas en todo lo referente a la relación entre un bachillerato únicamente dirigido a la preparación de la selectividad y unos ciclos formativos destinados al estancamiento, incluso con profundas zanjas y trincheras entre los grados medio y superior y con un dificilísimo trasvase al Bachillerato. Parece ser que el proyecto de ley de economía sostenible avanza ciertas pasarelas que podrían contribuir a paliar estos defectos legislativos, pero los cambios propuestos seguramente serán costosos y de difícil asimilación por los sectores más corporativos e instalados en el statu quo actual.

31 diciembre 2009

Educación, crisis y Lisboa 2010 (II)

Esta segunda entrega intentará darles pequeñas muestras de cómo se encuentran algunos de los indicadores de los que, en Lisboa 2010, se considerarán como objetivos de referencia. Por ejemplo, y empecemos por los más cercanos, es cierto que tenemos una tasa de escolarización en educación infantil superior a la de la UE, pero no sabemos qué pasa con la población hasta los 2 años, los porcentajes bajan ostensiblemente y lo que es peor tampoco se especifica dónde se realiza la escolarización en educación infantil, si es en centros públicos, privados o concertados, ni qué proporción de alumnos de estas edades atienden unos y otros. Se advierten fuertes desigualdades entre Comunidades Autónomas en la escolarización infantil de primer ciclo, con tasas que en algunas comunidades superan con mucho la media nacional, con el País Vasco a la cabeza con el 93,3%, mientras que Andalucía marcha con el 12% o Galicia con el 29%; con todo, las cifras ofrecidas en el Informe para menores de 3 años son incompletas, porque las Administraciones Educativas sólo tienen competencias sobre estas edades en algunas Comunidades, aunque legalmente constituye un nivel educativo. Si analizamos otro de los factores que más alarma social causa, hemos de buscar los datos referentes al abandono escolar prematuro, son de suma importancia, puesto que su resultado yugula nuestro sistema educativo y sus posibilidades de expansión, mejora y convergencia a niveles europeos. Parece poco riguroso aventurar una previsión de abandono del 23,9% para el 2010, lo que supondría una mejora del 7,1%, cuando entre los años 2000 y 2007 ese indicador empeoró en nuestro país un 1,9%. Las diferencias de abandono escolar prematuro entre comunidades autónomas son considerables. Mientras el País Vasco, o Navarra tienen un porcentaje cercano al 15% en cifras próximas a las de la UE, tenemos a Andalucía al 38,0%, o a Galicia en un 22. Es cierto que las cifras de Galicia hay que contrastarlas con el 27 % en el 2000, podríamos echar las campanas al vuelo pero ya veremos que no hay datos para tanta juerga. Por ejemplo, si seguimos analizando otro indicador también específicamente español conectado con el anterior, como no podía ser de otra manera, arroja un paralelismo evidente. Los porcentajes de fracaso escolar en la ESO entre el año 2000 y el 2007 aumentaron un 4,2%. Sin embargo, la previsión que se hace para el 2010, en exceso optimista, es aumentar el porcentaje de titulados en ESO hasta el 76,2% o, lo que es lo mismo, reducir el fracaso escolar desde el 30,8 que teníamos en 2007, hasta el 23,8% que se establece como previsión para el 2010, previendo que se va a mejorar en tres años el 7%. Para mejorar tan significativamente como indican las previsiones oficiales este indicador de alumnado titulado en ESO, y el anterior de abandono escolar prematuro, sería necesario un conjunto de medidas contundentes y efectivas, y no sólo confiar en que la crisis y la falta de empleo derivarán en unos mejores resultados o en la mayor continuidad de los jóvenes en el sistema educativo. En cualquier caso, es indispensable un plan coordinado y con mayores inversiones para poder frenar el fracaso escolar, de manera que sea posible garantizar y mejorar en el futuro la cohesión social en nuestro país, hoy francamente amenazada. Aparquemos aquí el análisis y la semana próxima seguiremos con referentes a la secundaria postobligatoria, es decir al bachillerato y la formación profesional. www.lafelizgobernacion.blogspot.com

EDUCACIÓN, CRISIS Y LISBOA 2010 (I)

Trataremos en los próximos folios de analizar los objetivos que en materia educativa tendría que alcanzar nuestro país durante el año entrante, teniendo en cuenta que su formulación se produjo bastante antes de que hubiésemos entrado en las crisis económica que padecemos En el año 2000 el Consejo Europeo de Lisboa define como objetivo estratégico «convertir a Europa en la economía basada en el conocimiento, más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con más cohesión social». Se inicia así la denominada Estrategia de Lisboa en la que se marcan los objetivos y los indicadores para mejorar los resultados educativos en los países miembros de la Unión Europea. A partir de ahí, se delimitan tres grandes objetivos estratégicos educativos que todos los países de la Unión deberían alcanzar en 2010 y que podríamos resumir en que el sistema ha de ser de mayor calidad y eficacia, de acceso más generalizado y fácil para todo el mundo Con el fin de valorar la evolución de los sistemas educativos, el Consejo Europeo de Bruselas de 2003 estableció seis puntos europeos de referencia, los benchmarks, que deberían lograrse antes de que concluya el 2010, son los siguientes I: abandono escolar prematuro no superior al 10%, II: llegar al 15% de licenciados/as en matemáticas, ciencias y tecnología, III: Alcanzar al menos el 85% de ciudadanos/as de 22 años que hayan cursado la enseñanza secundaria superior, IV: Disminuir por lo menos un 50% el porcentaje de ciudadanos/as de 15 años con rendimientos insatisfactorios en la aptitud de lectura, V: Alcanzar al menos el 12,5 % de participación en la formación permanente de la población adulta en edad laboral entre los 25 y los 64 años, VI: Incrementar el gasto público en educación en relación con el PIB. Complementariamente, en el año 2007 se fijan 16 indicadores clave, los core indicators, para hacer el seguimiento y medir el progreso de los países miembros hacia los objetivos de Lisboa en materia de educación y formación. De esos 16 indicadores, sólo 8 están en pleno uso, mientras que la otra mitad está en proceso de desarrollo. Los 8 indicadores en pleno uso hacen referencia a los siguientes aspectos más importantes, como son la educación infantil, el abandono escolar, las competencias en lectura y ciencias, la titulación en secundaria, la titulación superior, la formación de adultos, la movilidad internacional de los universitarios, en resumen, el nivel de estudios de la población. Estos indicadores y los seis benchmarks europeos estructuran el cuerpo de datos presentados en el Informe español 2008 sobre “Objetivos Educativos y Puntos de Referencia 2010”. En este Informe, lógicamente tiene una concreción en España, que se concreta en cuatro: Escolarización en educación infantil, Alumnado titulado en ESO, Varones titulados en los estudios de educación secundaria postobligatoria, y Graduados en formación profesional de grado superior. La inclusión de los cuatro los puntos de referencia específicamente españoles se justifica en virtud de tres objetivos calificados como de especial importancia para España, no tiene más remedio que aumentar la escolarización en las edades tempranas (0-3) y en las enseñanzas postobligatorias, tenemos que poner los medios para favorecer el éxito de todo el alumnado en la enseñanza obligatoria e impulsar el aprendizaje a lo largo de la vida, la ciudadanía, la igualdad de oportunidades y la cohesión social. Objetivos ambiciosos, sobre todo si tenemos en cuenta la realidad que nos muestran algunas cifras que iremos viendo.

15 diciembre 2009

Robar un libro: valor y precio

Begoña a los 16 de vez en cuando se acercaba por aquella librería de pititas y pirulas con pellejos que preguntaban cursiladas y compraban los libros, ya dedicados, que les hiciesen juego con las cortinas; de donsegundos, orondos abogados a la búsqueda de sus encargos que pagaban con favores y nunca en metálico; de donluises, viejos profesores muertos de hambre, que buscaban alimento, novedades contándose las monedas en el bolsillo, con más ganas que recursos para poder llevarse todo lo que les sería útil, lo que les haría felices por un ratito de lectura de poesía permitida o de novela tolerada, que siempre compartiría, que divulgaría, que terminaría siendo vitamina y propiedad de sus discípulos cuando se viese obligado a volver a cambiar de domicilio. Allí es donde a Begoña le entraban las ganas de llevarse lo legalmente ajeno, sólo había unos espejos fácilmente eludibles en momentos de aglomeración -los vigilantes de seguridad eran ciencia ficción- allí y entonces era cuando se apropiaba de los volúmenes de bolsillo. Su compañero Emilio era el encargado del cineclub que permitían celebrar aquellos frailes; tenía que recoger los rollos de películas de alquiler en la Renfe en un saco lleno de latas que casualmente coincidían con el tamaño de los LP. Una vez vaciadas eran muy útiles para ir a la tienda de discos del progre rico local y hacerse con las últimas novedades de free jazz; corrían de plato en plato hasta que llegaron las cintas de casete e hicieron la difusión más fácil. Eran objetos de alto valor y de mucho precio. Nadie le concedía el rango de acciones revolucionarias antisistema, pero esos objetos sólo podían estar a su alcance por la vía del consumo y no había otra vía de acceso. Ni Begoña ni Emilio tolerarían el plagio, la copia de la propiedad intelectual, la acción con auténtico dolo del poderoso que se atreve a atracar la propiedad del desconocido, fusilarle ideas y contenidos quedándose tan ancho, que saldría en la prensa una temporada, se defendería con más mentiras, contra la palabra de un paria, no hace falta poner ejemplos ahora porque están los más recientes en la mente de todos, pleitos interminables en los que ya termina la vida del ladrón y el robado sigue defendiendo su obra. Ahora parece que el robo es que Begoña y Emilio intercambian archivos informáticos en la Red que contienen música y cine, obras de mucho valor y mucho precio, pero la conclusión parece bastante obvia, un objeto puede ser muy valioso, pero su precio puede ser escaso si se deja al alcance de todos. Una canción o una película seguramente tienen un altísimo valor, unos costes empresariales de producción considerables, unos beneficios que todos los que intervienen en su producción quieren obtener, es decir, son objeto de alto valor y de altísimo precio, protegidos por la ley y que como las paletas de ibérico, no se pueden coger y llevar a casa porque te da la gana. Pero si te ofrecen la posibilidad de compartir su uso, no te pueden decir que es ilegal simplemente, ya no hay guardias jurados de la web, entras, coges y te vas sin pagar el precio altísimo de la etiqueta por un objeto de valor. Seguramente los propietarios de ese valor intelectual y sus productores tendrán que buscar otras formas de obtención de recursos económicos, el creador tendrá que proletarizarse y el intermediario calcular el riesgo de vivir de la venta de copias de algo que no es suyo.

14 diciembre 2009

De monseñor y cristos virtuales

Monseñor Rouco hay veces que en vez del país, me parece súbdito del propio reducto de Berlusconi; por cierto, un país que funciona gracias a la gestión del Vaticano y la mafia, mientras que el aparato de estado brilla por su ausencia, de la forma más grotesca, los ciudadanos lo ignoran y siguen a su bola. Digo lo de monseñor porque, de cuando en cuando, se le ocurre suministrar doctrina fuera de su ámbito de competencia, parece que quiere revivir las españas que corren delante o detrás de los curas. Últimamente ha habido dos intervenciones que me han dejado preocupado. La primera surge hace pocas semanas, en las que se vuelve a hablar de la posibilidad de que haya de una vez un pacto educativo que pacifique el ambiente normativo en la escuela. Cierto es que él gobierna a su antojo una parte de esa escuela al amparo de los presupuestos generales del Estado y, por lo tanto, le puede ir al bolsillo lo que se pacte; pero no es menos cierto que afirmar -como él hizo- que no se sentía cómodo en el Acuerdo del 79 entre el Estado Vaticano y el Reino de España es para dejar perplejo al más agitado de los observadores. Monseñor, en un acuerdo libre entre dos partes soberanas, si una de ellas lo denuncia -es decir, se desvincula-, el acuerdo deja de existir. Llámese el desacuerdo divorcio, ruptura de sociedad mercantil, convenio colectivo o concordato entre estados, como es el caso. Por lo tanto, y al grano, si monseñor y sus superiores creen que el acuerdo vigente no es de su satisfacción, denúncienlo, renegócienlo y alcancen uno nuevo mejor para sus intereses. Quizá -y ahora enlazo con la segunda de mis amenazas de comentario- de esa forma se podrían evitar dimes y diretes sobre las imágenes religiosas en la escuela pagada por el Estado aconfesional. Estamos en plena Reconquista por parte de la jerarquía católica de un espacio perdido hace años. Reductos tradicionalistas aparte, en la inmensa mayoría de las nuevas construcciones escolares no se cuelga un cristo y ni siquiera se clava la alcayata para poner la foto del Rey, pese a todo se sigue dando clase de religiones a los que lo requieren y se sigue explicando a todos la Constitución, ¿dónde hay un problema? Los purpurados se aplican de lo lindo en la recomposición de su estatus en el mundo educativo, saben que es el flanco más débil y más fácilmente influenciable, que es donde pueden captar adeptos para el futuro, pese a todo dicen que el 80% de la población les sigue. No entiendo cómo tienen problemas económicos a la luz de las cruces que tendrían que aparecer en las declaraciones de la renta. La suya es una organización en la que te meten, te contabilizan desde que naces y de la que no te puedes borrar por mucho que lo intentes. Si esto no es jugar con las cartas marcadas, que venga alguien y me lo explique. No sé yo si, en este buscado pacto por los crucifijos, monseñor se está escabullendo de lo fundamental; no entiendo cómo permite la coexistencia del pagano -ese de traje rojo y las barbas blancas- con los villancicos de El Corte Inglés sin un solo cristo delante. ¿Será que el 80% no está por armarlo? El cristo, digo. Por cierto, no estaría de más que el propio Zapatero dejara de dar pábulo a rumores y malmetidos; saldríamos ganando todos.

Individualismo del bueno, del país

Ahora está de moda la novela negra escrita y ambientada en los países nórdicos. Lo intenté con ella y, pese a ser buen lector del género, me falló, o le fallé, no logró engatusarme. La novela negra tiene que tener contigo -y tú con ella- denominadores comunes, tienes que sentirte cómodo en sus ambientes, con sus personajes -que tienen que aparecer próximos-, con sus protagonistas, y tú podrías ser uno de ellos, arriesgándote en ratos muertos. La novela negra del país lo logró en sus mejores momentos y aún ahora tenemos píldoras bien jugosas como la juez Mariana de Marco, de J.M. Guelbenzu, o como el sargento Bevilacqua de Lorenzo Silva; dignos herederos de Carvalho o Toni Romano. La sociedad se masca, lo colectivo prima. Algo parecido pasaba con la novela negra americana; cuando cayó en nuestras manos en papel ya conocíamos al héroe contra el mal en el celuloide, en nuestro imaginario ya existía el hampa, la mafia, los chivatos, los detectives cutres y los pendencieros. Sin embargo aquella novela tan fría y calculadora, tan luterana ella con sus crímenes, me choca con la realidad del lector español. Triunfa sin límites también aquí aunque este siga siendo un país de traca, disfrazado de modernidad y gustos cosmopolitas, disimulado bajo ropajes extraños. Podemos defender nuestras peculiaridades por doquier y sin escarbar mucho nos encontramos con robos de cadáveres como el de Cee, qué maravilla, lástima de Berlanga para ponerlo en pantalla o que José Luis Cuerda se animase en algún bosque animado a contar otra vez que amanece y eso no es poco. No me digan que el CSI no hace milagros, hace años a ningún paisano se le hubiese ocurrido tal cosa, ni se le hubiese pasado por la cabeza, es que hoy los chavales ya te salen del instituto sabiendo latín en esto de los microscopios y el ADN. Aquí siempre se levantaron las tumbas por amor, José Cadalso en Noches Lúgubres nos cuenta cómo Tediato quiere robar el cadáver de su amada, mientras mantiene un tenebroso diálogo con el sepulturero Lorenzo durante tres noches. Aquí están Zorrilla y la segunda parte de su Tenorio en el que se resucitan cadáveres, en la que Don Gonzalo revive en el cementerio para llevarse a Don Juan al infierno, pero el poder de Doña Inés, muerta por amor, es más poderoso y ambos amantes se salvan después de que el burlador se arrepienta. Esta es la serie negra que nos encandilaba hace años en los escenarios, pero en la vida real seguíamos abriéndole la cabeza al vecino con el sacho o el pecho con cuarto kilo de plomo por una cuarta lineal de ferrado, pero siempre con buenos modos, yéndose después al cuartelillo y pasando antes por la taberna para coger tono muscular y matar el gusanillo. Pero ya no, este país ya no es el mismo, ya podemos atisbar lo que puede hacer el laboratorio criminalístico por nosotros. Llegamos al individualismo, al egoísmo más feroz, absoluto, el cadáver del padre desaparece para que la tarta de la herencia no tenga más comensales que los que marca el registro civil ¡en el país de los palleiros! No me digan que no es el colmo en un país con el culto a la muerte como este, donde los concejales y alcaldes se asesinan porque sí, donde la realidad se adelanta a la ficción

24 noviembre 2009

Galicia, centro de decisión ¿para decidir qué?

Yo no sé dónde estuvo el centro de decisión para que el atunero del Índico pueda volver a faenar ¿usted sí? ¿Londres, Nairobi, Madrid, Bermeo, Vigo...? La verdad es que a estas alturas del culebrón, me importa poco. Pero el caso es que estamos inundados de opiniones que no hacen más que reclamar que no sé qué centros de decisión se queden en Galicia; se están refiriendo a un supuesto poder financiero, a las cajas de ahorro; no es poder económico, es poder político. Hasta últimamente el gurú de los magnates, el adalid de la libertad de comunicación en Galicia, semeja una suerte de nacionalista de andar por casa que pontifica con máximas propias del populismo, del de siempre, del que se cree por encima del bien y del mal. Yo no sé cuál es su experiencia con bancos y cajas, pero si se parece en algo a la mía, será que vieron a sus más próximos acogotados con el pago de los préstamos concedidos por la caja de la esquina al tipo de interés más alto del mercado y sin posibilidad de negociación y donde digo caja, digo banco, que tanto monta. Seguro que en un momento determinado, en el de la hipoteca, procuraron tantear una especie de negociación con la caja de turno a la hora de comprar dinero, les siguieron un poco la corriente, pero al final fueron extorsionados con mayor o menor delicadeza. Les dejaron algo de dignidad para farolear en la tertulia del bar, pero le exprimieron hasta la última gota. Todo con mucho centro de decisión en el país ¡faltaría más! Y que no me vengan con la obra social, es todo pura parafernalia de evasión fiscal y de directivos que engordan por la vía del accionariado en los bancos o por la vía de los dividendos de las empresas participadas y financiadas con sus depósitos, señor gallego. Hay que ver cómo se les llena la boca al hablar del país, como si existiera; ni aquí ni en Madrid hay ningún centro de decisión que no sea por delegación y con poderes más que limitados. Hay que dejarse de historias: o hay globalización o no la hay, las cajas o bancos supuestamente gallegos andan buscando caladeros, como los del atún, por los cuatro puntos cardinales, su misión es garantizar los depósitos de sus cuentacorrentistas y si para eso hace falta invertir en ladrillo en Túnez, se invierte. Desengáñense, no hay bancos o cajas del país, el nombre no confiere existencia, no es más gallega una caja por su nombre o no es menos catalana otra por expandirse hasta ser la primera o qué me dicen de la pelea por el control de la madrileña ¿hay algo de geografía? Lo que se está jugando es el papel de sus dirigentes en la política del país, eso sí, ahí sí que aprieta el calcetín, no es lo mismo que el político nombre al banquero que el banquero nombre al político; pero, que no le engañen, a usted la hipoteca le costará lo mismo, que su voto no se vea condicionado por realidades virtuales de un país. Sí, realidades que anuncian que dentro de diez años sólo cuatro de cada diez gallegos estarán en edad de trabajar, réstenles incapacitados voluntarios o forzosos y se encontrarán que viven en un parque temático, con mucho centro de decisión; pero sin nada sobre lo que decidir.

21 noviembre 2009

¿Un ERE para el gallego o un céntimo lingüístico?

Todos los idiomas son una industria y el que se atreva a negarlo que tire la primera piedra. Podría ser que tuviesen los mismos problemas que todas las industrias y las mismas soluciones que todas las industrias. Pero no se crean que hablamos sólo de la industria cultural o editorial, de la industria educativa o de la cinematográfica, de la industria radiofónica o televisiva. Estamos hablando de algo más amplio, extenso y complejo. Seamos claros, aquí del asunto de los idiomas vive mucha gente, como mucha gente vive del aluminio, del juego o de la hostelería y todo esto independientemente de que cada una de esas personas ame la ruleta, la cocina o la carpintería metálica más que a la madre que lo parió. Pero el idioma, como cualquier industria, depende del mercado, de la oferta y de la demanda, puede ser triste pero es así. Los que no lo quieren dejar todo ad libitum saben que al mercado hay que introducirle mecanismos correctores de los desequilibrios que conlleva para que los que no tengan acceso a las prestaciones básicas, les sean garantizadas por el Estado. Por eso el Estado legisla y cada año propone unos presupuestos que se votan y se ejecutan, para cubrir las necesidades básicas de sus ciudadanos, por eso, en Galicia, pagamos un céntimo sanitario; es decir, el combustible que compramos está gravado con un céntimo para cubrir el déficit del Sergas. ¿Sería descabellado proponer un impuesto especial para sufragar los gastos lingüísticos? Pero el Estado también tiene otros mecanismos legislativos para tratar de evitar las debacles industriales. Por ejemplo, cuando una empresa entra en crisis porque no vende, porque no puede soportar los gastos salariales, porque los proveedores no le suministran, porque los costes energéticos son insalvables? tiene varias soluciones, puede proponer a sus trabajadores un ERE, una regulación de empleo, puede proponerles una rebaja salarial o puede acudir a un concurso de acreedores. Aunque también puede acudir a proponer reformas y apoyos económicos como en el caso de la construcción, la banca, el automóvil o la lata de atún deslocalizada en el Índico que nos sale a precio de oro. Todo indica que la proliferación de las múltiples plataformas lingüísticas da a entender que el gallego tiene problemas de supervivencia, se le puede tratar como al lince ibérico en peligro de extinción o como a una empresa en crisis a punto de entrar en ERE; pero también podríamos repensar si la legislación en vigor desde 1981, 1983 y 2004 es la adecuada. Los sectores de progreso, los que cultivan el método científico, deberían ser autocríticos y preguntarse si todas esas normas han llegado a la ciudadanía y le han servido para algo; podría ser que el abismo existente entre los intereses y voluntades de los dirigentes sociales y las necesidades populares sea más grande que lo que pensamos y haya un mundo virtual, ajeno a las guerras lingüísticas, en el que viven aisladas las opciones políticas radicalizadas para pescar mejor en el río revuelto. Se hacen continuos llamamientos al consenso político perdido desde la ley de normalización o el decreto del gallego, pero la sociedad civil ya había llegado antes a sus propios acuerdos de convivencia sin contar con sus preclaros gurús. Si dejamos que todo fluya, seguramente no harán falta ERE ni céntimos suplementarios en los impuestos.