23 marzo 2010
De la anarquía y la desobediencia
No estamos en el aniversario de las barricadas del 68, ni vivimos un período prerrevolucionario, ni tratamos de quitarnos de encima a ningún dictador que esté en riesgo de extinción? Sin embargo desde todas las esquinas nos llegan llamamientos a la rebelión, a la desobediencia civil, a la reacción contra el poder establecido; a veces parece como si uno hubiese consumido alguna pócima mágica y rejuvenecedora, que le llevase a los veinte años de nuevo y tuviese carta blanca para despotricar contra gobiernos y preparar la huelga general contra todo y contra todos. Si la situación económica fuese todo lo grave que señalan las cifras de paro, de crecimiento, de productividad? sin duda todos esos marcadores nos llevarían a la revuelta popular, al asalto a los supermercados; pero no ocurre así, está funcionando la relación tribal y familiar. Están funcionando los poderosos instintos protectores de los próximos, los que llevan a que los económicamente estables sirvan sostén a la prole durante mucho más tiempo. Es aquí, en este contexto, en el que agitadores como Esperanza Aguirre llaman a la desobediencia, al boicot al IVA, a no pagar impuestos, sin ponerse colorada, siendo como es una gestora, recaudadora y derrochadora del dinero público. En un arranque de chulería dice que renuncia en nombre de los madrileños a la parte del IVA que le correspondería; muy cuca ella, a sabiendas que las comunidades autónomas trincan poco de ese pastel fiscal. Su bravuconada calculada sabe que sólo les costará a los ciudadanos 36 millones. Bien se lo puede permitir y gastárselo en titulares de chulapa. No veo a los madrileños siguiéndola, como el 2 de mayo al de Móstoles contra los franceses, pero seguro que tendrá rédito electoral. Otro caso más cercano quiero comentarles, también tiene como fondo la llamada a la desobediencia de las leyes y tiene que ver con la legislación educativa sobre el gallego. Aún dejando claro que mi pensamiento personal cada vez se reafirma más en la idea de que poco efectivas son las leyes que se vinieron dictando desde hace treinta años para conseguir objetivos tan difusos como la normalización lingüística; y además, siendo consciente de que, a poco que se observase, todos coincidirían en que mínimo caso se les hizo por parte de quienes habrían de seguirlas a rajatabla. Es decir, mayoritariamente hubo un seguimiento flexible, a nadie se le llevó al paredón por usar el gallego más lo que la norma marcaba y se tuvo cierta vista gorda en casos en los que la convivencia de ambas lenguas se regía por el sentido común. Ahora el Gobierno se empeñó en reformar la norma y así darle cuartelillo electoral a sus adversarios más cómodos, a los nacionalistas. Empecinados ambos en posturas aparentemente irreconciliables y obviando toda solución, cercana a ambos, que fuese fruto del consenso, practican la retroalimentación, llegando al extremo de que, sin estar en vigor la nueva norma, ya se está llamando a la revuelta popular y a que se practique la desobediencia y se use el gallego en la docencia sin más criterio que el que a uno le salga de sus antojos. Lógicamente, el que quiera argumentar después que él sólo usa el castellano porque le sale de los mismos argumentos, tendrá las mismas razones
Rosa Díez, El españoleto y lo gallego
Caminando sin prisa por una ciudad gallega, hace pocos días, cruzamos por una calle cuyo nombre recordaba a El españoleto. Uno de mis acompañantes, inmediata y espontáneamente, exhaló su más íntima bilis -eso sí, sin acritud, con normalidad- diciendo algo así como que hay que ver lo fachas que son en esta ciudad. Como nadie me había interpelado, permanecí en mi pasmo sin atreverme a intervenir, mucho menos a contradecir lo que al resto de los oyentes no les había llamado la atención; bien pensado, más que falta de atrevimiento, fue una infinita pereza. Tendría que explicarle a esa persona que simplemente al pintor tenebrista Ribera le habían puesto ese apodo porque vivía en Italia y era más bien canijo de estatura. Sin ningún tinte ideológico, puesto que llamarle facha a un sujeto del siglo XVII es un poco problemático. Digamos que la contradicción fachas versus progre no estaba aún de moda. Permítanme un inciso: Quevedo, ¿era facha o progre? Ya lo he visto con diferentes etiquetas sin entender demasiado las razones. Seguramente los protagonistas de la anécdota estaban siendo fagocitados por las declaraciones de Rosa Díez usando el gentilicio gallego de forma valorativa y despectiva. Pero a lo mejor es que cada palo ha de aguantar su vela y el que se apunta a una tribu, ha de apandar con lo que lleva consigo ser de la tribu o abjurar de fronteras, himnos y banderas. A partir de ahí ser gallego es progre y español, facha. La verdad es que la justificación del uso de los gentilicios peyorativos que se ha desplegado en los agravios tribales estos días ha sido bastante pobre, se ha acudido a los vizcaínos del Quijote, al gallego de Costa Rica y poco más, cuando en realidad donde está el mogollón de la madre del cordero de lo que pasa con el apelativo de gallego (como con el de judío, gitano, andaluz...) está sobre todo en el folklore tradicional; y, cuidado, el pueblo nunca se equivoca en estas cosas. Volvamos un ratito al peyorativo gallego de la señora Díez. ¿De dónde pudo haber salido? Porque la verdad es que por estos lares desde hace bastantes quinquenios se nos está vendiendo la moto de que en el medievo gallego fue ejemplar desde el punto de vista político, cultural, militar? y a partir de ahí vivimos en la alegría de ser pueblo ejemplar. Pero no todos nos veían así. Si los gallegos de entonces presumían de limpieza de sangre, seguramente despreciarían al resto. Para entendernos, el ideal oficial vigente en la España de los siglos XVI, XVII, XVIII y primeras décadas del XIX era el de los cristianos viejos limpios de sangre: gallegos, montañeses, asturianos y vascos, por lo tanto, merecieron el desprecio y la marginación de toda persona manchada de sangre judía o mora. Así las cosas, parece claro que las letras anónimas del cante, de expresiones populares o dichos irónicos, o claramente despectivos o minusvaloradores de la supuesta superioridad biológica y cultural de esos pueblos, constituyen una autoafirmación en negativo de la propia identidad andaluza, sabida mestiza y poco limpia. El que aquí se siga apuntando a la tribu sabe que tendrá que cargar con las consecuencias, las de sus actos y las de sus antepasados. Si arrastra rémoras, ¡qué le vamos a hacer!
09 marzo 2010
Gürtel y toros
Ya luchan la paloma y el leopardo/ a las cinco de la tarde./ Y un muslo con un asta desolada/ a las cinco de la tarde./ Comenzaron los sones del bordón/ a las cinco de la tarde./ Las campanas de arsénico y el humo/ a las cinco de la tarde/ ('Llanto por Ignacio Sánchez Mejías') /
Augusto es una amigo andaluz, biólogo de formación, de derechas por convicción; con todo lo que ello trae como consecuencia por aquella tierra, es conservador, es santero, es capillitas, es un poco señorito; pero -pese a su formación- no es muy conservacionista, si hay que comer especies protegidas, se comen, sean chanquetes o pajaritos. Hay una cosa con la que no puede y es con los toros. Él reconoce que lo intentó, reconoce que su ideología se lo demanda, pero que le resulta imposible, tanto como cambiar de equipo de fútbol o de cofradía de Semana Santa. Se aferra a las tradiciones, pero con esta no puede. Sin embargo, otros muchos sobrevolamos el fenómeno taurino sin pena ni gloria, para muchos no es seña de identidad de nada, simplemente no entendemos el lenguaje, si nos lo explicasen puede que incluso fuésemos aficionados; mientras tanto lo único que vemos son los restos de la tradicional lucha del cazador y la pieza a cobrar. Seguramente estamos muy acostumbrados a convivir con escenas en las que el hombre tortura al hombre y no nos rasgamos las vestiduras, seguramente es injusto que ese atleta se enfrente con un trapo colorado a seiscientos kilos de animal cabreado. Insisto en que seguramente los bisontes de Altamira tienen algo que ver con los restos de una fiesta que se muere sola porque pocos en la actualidad la cambiarían, como espectáculo, por las piruetas y la tableta de chocolate de Cristiano Ronaldo. Pero ahora parece que es el mayor problema nacional. Los conflictos se enconan mucho más cuando se les busca la punta identitaria, ahora parece que no se puede ser catalán y aficionado a los toros y que tampoco se puede ser español sin ser abonado al tendido 7. Es decir, ahora no hay nada de lo que preocuparse, más que de lo bien que luzca Esperanza Aguirre con montera y capote, mientras se celebran referendos independentistas en pueblos catalanes, apoyándose entre otras cosas en las maldades de las corridas de toros. Mientras tanto, personajes como Garzón -al que personalmente le tengo poco aprecio- se ven perseguidos por la extrema derecha y utilizados por la trama Gürtel para que una pirámide de delitos y corruptelas se diluya cual azucarilllo. Parece que la fiesta nacional es torear a la justicia y ajusticiarla poniendo al pie de los caballos a los que la sirven. Al espectador parece que le da lo mismo que le pongan dos pares de banderillas a Garzón y que caiga a las cinco de la tarde, que Correa y demás sujetos justiciables se lo lleven crudo y sin un rasguño del código penal. Ya no hay crisis en España, señores; hay corridas con sol y sombra, hay enredos entre jueces y peloteras entre nacionalistas, mientras tanto se puede ir al garete la seguridad social y el jefe de la patronal puede proponer una contrato para jóvenes en el que no haya cotización a la seguridad social ni indemnización por despido, y no pasa nada, nada de nada. Ni se pone colorado el pollo.
02 marzo 2010
La endogamia de los ´frikis´
Uno se cree curado de espantos y hace mal, peca de orgullo, siempre hay una nueva vuelta de tuerca, esta vez de la mano del BOE, sí, de verdad en el BOE, que es donde se puede encontrar en estas fechas el surrealismo que nos toca vivir, que hasta en eso tenemos mala suerte, ni nos toca un Dalí, Lorca o Maruja Mallo. Les cuento, pues, lo que nos anuncia el Boletín Oficial del Estado del día 25 de enero de este mismo año y firmado por el Ministerio de Sanidad y Política Social. Es ni más ni menos que el reconocimiento público de la Fundación ASVAM, entidad que nace de la mano de nombres como doña Leticia de Borbón de Rojas, doña Oliva de Borbón y Rueda, doña Cristina de Figueroa Borbón, doña Beatriz Bullón de Mendoza Gómez de Valugera, para -y cito literalmente la página 7219 del BOE nº21 de este año- perseguir los siguientes fines: "atender y cuidar a pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos, que vivan solos o en condiciones precarias, con su familia o con personas a quienes también estorban, o en residencias que tienen deficientes condiciones de higiene y en donde, además les traten mal, atendiendo primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la extinta Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayuda y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen" ¿Está tan enferma esta sociedad que las buenas damas son perseguidas y han de asociarse para protegerse y no contaminarse? ¿Es la crisis? ¿No tienen otra forma de evadir impuestos? Siempre estudiamos que en las épocas de crisis, en las entreguerras, en los felices veinte, es cuando lo irremediable se ve como natural, la realidad se vuelve insuficiente y hay que superarla, el surrealismo sirvió en sus épocas más vigorosas como expresión artística imprescindible de la sociedad de su tiempo. Quizá la crisis sea la culpable de los comportamientos estrambóticos de muchos personajes públicos, de dirigentes de todo rango y condición que se entregan sin mesura a la burla y choteo de sus prójimos presentando declaraciones de patrimonio propias de indigentes. No cabe en cabeza sensata que se haga ostentación de la condición de rufián sirviendo en cargo público. Los ejemplos se agolpan, uno ya no sabe si comentar las manualidades del señor Aznar haciendo sombras chinescas a la luz del día o las burlas al ciudadano de Camps y demás séquito. Sinceramente no creo que haya lugar para asombrarse del éxito de John Cobra labrándose un futuro en un programa de televisión y su actitud sea menos digna que la de los próceres que no mendigan cheques por los platós vendiendo sus actitudes de jovenzuelos poligoneros, porque los dividendos ya se los llevan a casa. Hay veces que parece que la máquina del tiempo te ha llevado a dar una vuelta sin tu permiso, te vuelves un poco friki, confundes la realidad con la ficción, te aíslas viendo la escena de damas con miriñaque, de reverencias, de sedas y tules, de cardenales intrigantes y nobles guerreros. Pero en realidad lo que estás viendo es a Lázaro de Tormes cayendo en manos de su tercer amo, el hidalgo. Un vez aquí, ya de vuelta, entiendes mejor esas logias de frikis que se retroalimentan
23 febrero 2010
Quizá sea hora de tomar alguna decisión
Pues sí, decisiones sobre las pensiones, sobre los contratos de trabajo, sobre las causas del paro, sobre el déficit público? que alguno deje de vitorear consignas sobre las mejores soluciones que se le ocurren y que no solucionan nada. Recuerdo que se le atribuye a Galbraith, el premio Nobel de Economía inspirador de los socialdemócratas neokeinesianos, una cita que rezaría algo así como que hay buenos economistas que son conscientes de su inutilidad y otros que ni siquiera son conscientes de eso. Como la economía está de moda, quizá abunden demasiado en los últimos años comentaristas de cabecera, una suerte de nuevos brujos, alquimistas de la bolsa y los fondos de inversión, que le asegurarán la versión más fiable y leal de las causas de la crisis, de la recesión, de la deflación. Es el caso del premio Nobel del 2008, Krugman, que se desenvuelve con soltura comentándonos que los europeos nos hemos pasado de listos inventándonos el euro cuando no teníamos las estructura política necesaria para competir con el dólar y ahora pagamos las consecuencias. Seguramente en el mundo técnico son muy útiles, pero al ciudadano de la calle le producen cierta urticaria, es más, no se fían ni un pelo de sus pronósticos sobre lo que ya pasó. Otro tanto ocurre con las lumbreras que tenemos al frente de los supuestos centros de decisión, que al final del camino no deciden casi nada, puesto que los centros de poder están en otros lugares. Por eso me causa cierto estupor y desconfianza que cosas tan serias como la reforma laboral, la estabilidad presupuestaria o las pensiones se queden al albur de titulares sensacionalistas u ocurrencias de comentaristas que hablamos y escribimos con poca responsabilidad, que las ondas y el papel aguantan de todo. Aún así, permítanme que me mofe un ratito de todos aquellos que siguen hablando de poderes de decisión gallegos para superar la crisis en Galicia, como si la crisis fuese propia, como la lengua. Permítanme que me carcajee un ratito de todos aquellos que ponen en duda la necesidad de pactar, de llegar a un acuerdo político y económico que por lo menos deje de alarmar a la población aunque no sirva de mucho porque los que nos quieren jorobar nos van a jorobar de igual forma. La crisis en Europa seguramente también tiene mucho que ver con los nacionalismos franceses, alemanes, ingleses? Cuando a todos nos quede claro que los poderes económicos reales, los que de verdad tienen influencia, cogen la economía de un país, la levantan y la dejan caer sin piedad, entonces, estaremos en condiciones de entender algo de lo que pasa. Sí hace falta la reforma laboral. Sí hace falta insertar a los jóvenes en el mundo productivo al mismo tiempo que terminan su formación académica y profesional. Sí hay que estudiar la reforma de las pensiones, por ejemplo la de viudedad para aquellos que tienen ingresos suficientes, por ejemplo, o estudiar el periodo de cómputo de determinadas profesiones o el poner coto a jubilaciones anticipadas que no garantizan el relevo en el puesto de trabajo. Seguramente habrá que hacerlo antes de que nos lo hagan, de que lo hagamos opinando e incidiendo, tal y como hemos aprendido a hacerlo desde los Pactos de la Moncloa al propio Pacto de Toledo.
17 febrero 2010
Martes de carnaval y redes sociales
Marte es el dios de la guerra, apoyándose en esa referencia mitológica, Valle Inclán escribe la trilogía de esperpentos Martes de Carnaval, para pasar revista a un código de honor caduco de los militares y, de paso, ridiculizar la actitud de esos supuestos dioses, martes, amparados tras sus uniformes, disfraces que permiten transgredir los límites del buen sentido común y que se les consientan actitudes que a los demás, sin el poder del disfraz, les están vedadas. Seguramente el miedo o el respeto de los chavales a los tradicionales acomodadores del cine de barrio algo tendrá que ver con eso. Que las tradiciones culturales más antiguas, tanto religiosas como laicas, sigan escondiéndose detrás de las pinturas de guerra, de las casullas o de los disfraces de choqueiros, a nadie extraña. En algunos casos es la simple distinción para mantener la superioridad y en otros es la necesidad de la ocultación de un yo para transgredir lo bien visto sacando a relucir otra identidad, otro yo. Está claro que cuando un autor adopta un pseudónimo hace lo mismo, traslada al alter ego, su visión del mundo. Cuando escriben su autobiografía o unas memorias son pocos los casos en los que no encontramos un maquillaje poco disimulado de la realidad y un descarado ajuste de cuentas con sus semejantes y contemporáneos. Altas torres han caído o se han devaluado después de que se exhumasen las verdades escondidas tras la mitología diseñada por el mercado o por la circunstancia del momento. No en vano el refrán de todo el año es carnaval sigue teniendo la vigencia que nadie esperaba en momentos de libertad en los que no habría que tener necesidad de esconderse tras la máscara para expresar lo que se piensa o salir a la luz diciendo lo que se es, sin pudores o recelos a la discriminación. Esa vigencia y esa actualización muchos la están viendo en el éxito de las redes sociales, que ya han pasado de ser refugio de adolescentes, para ser auténticos medios de transmisión de datos, formas de conducta y de vida absolutamente dominantes en la sociedad digital. Comenzaron los jóvenes creando su propia identidad, su otro yo en el fotolog, en MySpace, después en el Tuenti, diciendo de sí lo que les convenía, maquillando su personalidad, contando su aparente intimidad, pero sólo hasta el límite que consideraban oportuno y con la inconsciencia de no controlar la posibilidad de acceso del medio utilizado. Pronto esas redes ampliaron su espectro tanto en lo referente a la edad de sus usuarios como a los temas y formatos, es decir, los adultos se dieron cuenta de que podrían ser otro, que aquello les proporcionaba una nueva vida bajo el llamado perfil, definido y creado por ellos mismos, ya no es un mero disfraz, ya no es pasar desapercibido unos días, tampoco es usurpar personalidades con fines delictivos, simplemente es crear un nuevo ser -aunque conserve rostro y nombre reales-, una nueva identidad con la que relacionarse virtualmente con el exterior, es lo que hace de Facebook o Twitter, los continentes del éxito, el contenido se lo crean sus propios usuarios, transformando la realidad a su antojo, resolviendo contradicciones personales, autocomplaciéndose y teniendo cuidado de no hablar mal del jefe, que también puede estar allí. En resumen, el gran teatro del mundo, casi todos actores y todos espectadores.
09 febrero 2010
Domínguez, el empresario sin romanizar
No sé muy bien la razón que lleva a todo bicho viviente, hablante o escribiente a meterse con algunos personajes que sólo dicen lo que piensan porque les ampara un manojo de leyes y estatutos. Son ciudadanos de pleno de derecho a los que no se debe desear ningún mal por el único delito de decir que la realidad es o ha de ser como a ellos les guste; seguro que muchos de ustedes tienen una visión del mundo distinta, pero de ninguna de las maneras ninguno de ustedes tratará de imponérsela a nuestro protagonista. Ahora bien, destapemos todas las cartas y seamos francos ¿verdad que el diseñador no está solo?, a buenas horas, si fuese un bicho raro, se hubiese arriesgado a sostener sus respetables tesis esclavistas ante la elite del empresariado, sabía que tenía un público entregado, forofos de sus prácticas -sólo que un poco más vergonzosos-. Él siempre fue un rompedor, un jovenzuelo emprendedor al que se le ocurrió arrugar las telas, no sé si antes o después de coserlas -quienes conocen mi percha y mi desaliño lo entenderán sin ningún problema- con todo éxito de público. Sólo se le puede poner una pequeña tacha a su currículo: es poco considerado con sus semejantes, y cuando digo semejantes ya no me refiero a sus siervas legales, las que gozaron de la benevolencia del amo y tuvieron un contrato de trabajo, aunque fuese precario, sino que pienso en las chavalas de los talleres clandestinos perpetrados en naves, en garajes, en sótanos ?agradables lugares en los que durante años se refugiaron del fracaso de una sociedad que no supo ofrecerles nada mejor. Tugurios clandestinos en cualquier lugar del mundo en el que se tejan, cosan o empaqueten sus prendas. Ha de saber el genio, esa especie de musa del nacionalismo en su momento, ese gallego universal, que desde todos esos lóbregos serrallos del hilo y de la aguja, se le maldice desde lo más íntimo de las entrañas. Vean su foto y verán su caricatura. Estudien su biografía y verán la realidad. No es un esperpento lo que se desliza tras sus declaraciones buscando la abolición de las leyes que rigen el mercado laboral, es la ley del deseo, la ambición de tantos y tantos como él; pero que son cobardes y lo niegan. Los que escuchan son los del quiero y no puedo, de buena gana externalizarían sus producciones, pero no saben; de mil amores recortarían nóminas, podarían plantillas, redactarían contratos laborales en una barra de hielo puesta a la lumbre. En resumen buscan abolir el Derecho, no sólo el derecho laboral con minúsculas que se ventila a diario en las conciliaciones y en las demandas por despido. Yo creo que tiene un conflicto de memoria y este ourensano quiere acabar con el Derecho Romano que reconocía ciertos derechos a los esclavos y deberes de los amos para con ellos. Recuerden que, para que nos romanizaran, se dice que el 138 a.C. Décimo Junio Bruto tuvo que cruzar el río Limia al frente a sus legiones; estaban amedrentadas, pensaban que se encontraban ante el río del olvido, que perderían la memoria si lo cruzaban. ¿Habrá perdido la memoria o está sin romanizar?
02 febrero 2010
Es hora de mojarse y dar alternativas en el pacto por la educación
Ya tenemos sobre las mesas bastantes folios dando alternativas, algunas de ellas con la intención puesta en lo más inmediato, otras con la vista puesta muy a lo lejos. Por lo tanto será hora de que alrededor de esas mesas se vayan sentando los contertulios más hábiles, con más cintura negociadora, que sean capaces de lograr la intersección de esos conjuntos rebosantes de elementos. Creo que la lectura de las cifras del paro, las cuentas que echan los entendidos sobre el futuro de las telarañas que amenazan la caja de la seguridad social, son un par de elementos lo suficientemente poderosos como para que los elementos mínimos, cuantos más mejor, sean compartidos en los próximos veinte años por todos los gobiernos. Es imprescindible crear un espacio para el debate con todos los que tengan algo sensato que decir en el que se aborden aspectos fundamentales como la financiación, la escolarización y el estatuto que regule la carrera profesional de los profesores. Hace semanas que conocemos el documento de los populares, tiene tintes electoralistas, pero también abandona viejas polémicas como la de la Educación para la Ciudadanía. Estos días Gabilondo hizo pública la propuesta del Ministerio de Educación, es más extenso y concreto en muchas de sus 104 medidas y deja suficiente margen de ambigüedad como para que pueda haber negociación Hágase lo que se haga, la financiación educativa es la premisa esencial para lograr que las medidas que se acuerden se conviertan en realidad, si no conseguimos que se llegue a la inversión del 7% de PIB -frente al 4,9% actual- mal empezamos. Es positivo que en el documento ministerial se refuerce la Educación Infantil como etapa educativa. Esto exigirá un aumento significativo de las plazas de titularidad pública para atender a la demanda existente. La propuesta estrella en ambos documentos es la modificación o la supresión del 4º curso de la ESO, aquí es necesario más que nunca el sentido común. Hay un problema, pero no vaya a ser que por arreglarlo vayamos a mandar al matadero a cientos y cientos de escolares; no se puede devaluar más la Formación Profesional, ni se puede dejar de prestar atención a la diversidad, ni llegar a la construcción de guetos para inadaptados. Por fin parece que empieza a hablarse en serio de la formación a lo largo de toda la vida, si no estamos convencidos de que éste será un factor determinante en el desarrollo de las sociedades modernas, es que no estamos viviendo la crisis de cerca. Hay que rejuvenecer las plantillas, hay que evaluar la función docente, valorar el esfuerzo y recompensarlo, como en todas las sociedades civilizadas. No se han hecho los deberes. Hasta ahora la educación ha estado sometida a las disputas ideológicas y políticas. Además se ha producido un constante enfrentamiento entre las administraciones autonómicas y central, que no hacen más que dar un mal ejemplo de cómo en nuestro país han predominado los intereses electoralistas sobre el buen gobierno. Necesitamos estabilidad normativa, pero también mucho consenso para hacer realidad los cambios necesarios que nos lleven a los objetivos de Lisboa para 2010. Sólo me preocupa una premisa por encima de las demás, determinados responsables, entre ellos el de la Consellería de Educación, insisten cada vez más en la precisa privatización del servicio público. Y por ahí no vamos bien.
26 enero 2010
´Ignoto´ y el agujero oscuro de la educación
Con permiso de las protagonistas hoy quiero contarles una historia, de esas que a los profesores gusta contar en alto. Podría ser una de tantas, sobre todo de las que pueden contar los que tienen la suerte de trabajar con alumnado adulto, recuperado del trabajo precario o del directamente despreciado por el sistema en su momento. De vez en cuando te paran por la calle para decirte que son ingenieros técnicos de obras públicas, soldadores con no sé qué artilugios o simples ciudadanos satisfechos porque ya estudian en la UNED, su ilusión de toda la vida y el único marco que el sistema les ofreció. A Sonia y a Miriam, sólo las conozco por su obra y por persona interpuesta, pero sepan que estas dos mujeres a los 13 años salen del sistema educativo, digamos normal, el que conduce al éxito, a la universidad, y la sociedad las encamina a la única solución que queda, la Formación Profesional, en su caso de la rama sanitaria. Allí cusan todos los ciclos habidos y por haber con tanto éxito académico que consiguen acceder a la diplomatura en Enfermería y terminan graduándose con excelente expediente, que en un principio les permite trabajar en Escocia y después les da acceso al segundo ciclo universitario para conseguir ser licenciadas en Comunicación Audiovisual en la Universidad de La Coruña, algo casi imposible sin un expediente académico fuera de lo común viniendo de disciplinas tan distantes. Terminan licenciándose con premio extraordinario; este año lo han pasado en una universidad de Massachusetts y acaban de presentar el programa piloto de una serie de televisión interactiva, Ignoto, cuyo estreno se celebró en el aula de cultura de Caixa Galicia y que pueden explorar en www.ignoto.es. Traigo este tema a colación como ejemplo de excepción, no podría ser de otra forma. Nuestro sistema educativo es experto en deshacerse de lo que él supone que es desecho de quirófano, personal inadaptado; no está preparado para la ayuda y el refuerzo, para la recuperación del que se queda atrás. Los alumnos vienen en su mayoría aleccionados con la consigna de que el que se mueva no sale en la foto y, lógicamente, muchos no la siguen, se quedan en el camino, nuestro profesorado está acostumbrado a la escuela del XIX y no sabe qué debe enseñar ahora ni cómo debe enseñar ahora. Soplan vientos de cambio, de pacto educativo. Hay intercambio de documentos, algunos salen a la luz, otros pasan sin pena ni gloria. Gabilondo propone, Rajoy responde, y de todo el documento con el que responde sólo les voy a pedir que reflexionen sobre un detalle, el de que a los quince años el alumnado tendrá que decidir, o que decidan por él, si sigue estudiando Bachillerato y será un futuro universitario o si, por el contrario, ya está predestinado a la Formación Profesional, hoy por hoy, con dificilísimas posibilidades de retorno al sistema, digamos normal, y abandonado a un destino que puede llevar al éxito profesional o a la calle pura y dura. El sistema le habrá cercenado todo tipo de igualdad de oportunidades, porque no olvidemos que el éxito escolar a los 15 años depende en buena medida del esfuerzo del chico o la chica, pero también influye de manera decisiva el ambiente en el que vive. La polémica está en el candelero y la sociedad ha de pronunciarse. Mientras tanto síganles la pista a Sonia y a Miriam, seguro que después de Ignoto darán la campanada con más cosas. www.lafelizgobernacion.blogspot.com
20 enero 2010
El día 21 los señoritos se partirán la cara en dos idiomas
Desde final de año los señoritos amigos del presidente Feijóo se esfuerzan con saña para predicar que hablar en gallego es de paletos y que lo chic es que se estudie en inglés. Él y su conselleiro mienten como bellacos porque saben que ni tienen profesores, ni dinero para que la enseñanza de los idiomas no oficiales se amplíe en el sistema público. Se hará en la privada, ese es su objetivo. Prometerán denarios, doblones y cantidades desmesuradas de euros, libras y dólares para que medio país pueda estudiar en Irlanda, Glasgow, Boston o California, pero la realidad será la mitad de un cuarto. En la campaña, el presidente se perdió por la boca y se le calentó el paladar. Frente a él, los señoritos de la parte contraria convocaron a los profesores de la enseñanza pública a la huelga -a los de la privada, no, claro- contra las bases del decreto de Feijóo y todo para que unos funcionarios que se ganan un justo y sustancioso salario decentemente en el servicio público le hagan el caldo gordo al nacionalismo victimista que lleva décadas lamiéndose las heridas, no sabiendo presentar alternativas que vayan más allá del chantaje al gobierno central o de la subvención facilona a los adjuntos cuando pillan cacho en ayuntamiento, diputación o vicepresidencia. Pues bien, el 21 en la Alameda muchos de los que se reunirán serán de la clase media, los de las casitas del barrio alto, los que pueden pagar una buena clase de inglés para sus retoños fuera de la escuela pública, los que pueden mandarlos de vez en cuando de vacaciones lingüísticas en Irlanda, los que les pueden pagar las clases de conversación con un nativo, de la misma forma que les pagan el suplemento de matemáticas o física que la pública no les cubre. Pero, eso sí, esos señoritos siempre exigirán que a los padres de sus alumnos que sólo se les pregunte si su hijos han de ir a patinaje o baloncesto en el horario extraescolar que cubre la programación de la asociación de padres. El resto de los centros escolares -privados y concertados- también afectados por las Bases del Borrador de Feijóo quedan tranquilos, no se les convoca a la huelga y siguen dando el servicio de calidad más o menos aparente, pero sus padres usuarios no han de preocuparse de buscar canguro para el 21, siguen protegidos por esa paz, sosiego y equilibrio que venden a las familias. Un debate político, partidista, innecesario, se teletransporta a las aulas, sin vergüenza, con los populares removiendo las aguas, los nacionalistas pescando en río revuelto y los socialistas -ay, los socialistas- una buena parte en la clandestinidad y su jefe cortejando al Bloque, desgastando castrapo como progres de los 70, con el calendario cambiado. Mientras tanto en la cola de la charcutería se comenta lo bien que está que los chicos estudien más inglés. Mientras tanto en la mayoría de las aulas se convive sin conflicto y sin necesidad de espías, reina el sentido común, los profesores y los alumnos se entienden en ambas lenguas y cuando surge algún problema, se soluciona. Mientras tanto, estos señoritos que se van a manifestar el 21 son alérgicos a manifestarse si 4 millones de parados reclaman solidaridad el 12 de diciembre, como los señoritos del castellano de Feijóo.
12 enero 2010
Educación, crisis y Lisboa 2010 (y IV)
Intentaremos, por fin, poner en claro las conclusiones finales sobre los objetivos que se propone el Tratado de Lisboa en materia educativa una vez analizada la situación española. No podemos ser muy optimistas, el estudio de los indicadores sobre la situación del sistema educativo español deja escaso margen para echar cohetes sobre nuestras posibilidades de cumplimiento de los objetivos educativos europeos fijados para el 2010. La presidencia de Zapatero durante el primer semestre podría se un incentivo, podría dinamizar el pacto educativo que precisa este país, pero seguramente las ocurrencias surgidas al albur de la actualidad sean más útiles para sus inmediatos intereses. Siete de los diez indicadores tratados ponen de manifiesto serias deficiencias educativas respecto a la media de la Unión Europea. El fracaso escolar en nuestro país, con un 30,8 del alumnado que no obtiene titulación en ESO, duplica al de la UE, manteniendo además una tendencia alcista que no se ha logrado frenar. Paralelamente, tenemos un porcentaje de abandono escolar prematuro del 31%, algo más del doble que el de la UE. El porcentaje de varones de nuestro país que cursan educación secundaria postobligatoria, Bachillerato o FP de grado medio es un 32,3% más bajo que el de nuestros vecinos europeos. El total de nuestro alumnado titulado en FP de grado superior está un 17% por debajo de la media de la UE. En cuanto a la adquisición de competencias básicas en alumnos de 15 años, en nuestro país el porcentaje de alumnos con escasa competencia en comprensión lectora aumentó entre el año 2000 y el 2007 en 9,4 puntos, situándose en ese último año en el 25,7%. Nuestro número de graduados en Ciencias, Matemáticas y Tecnología se encuentra a 6,5 puntos por debajo de la media europea. A pesar de que todas las instancias administrativas reconocen importantes problemas en la educación y la formación de nuestro país, el porcentaje del PIB dedicado a la educación se sigue manteniendo por debajo de la media de la UE. En la práctica totalidad de los indicadores se advierten fuertes desigualdades entre las diferentes comunidades autónomas. Esto, además de significar una mengua en cuanto a la cohesión social interterritorial dentro de nuestro país, supone que, mientras algunas autonomías pueden plantearse su convergencia con la UE en los objetivos 2010, la mayoría se encuentran muy alejadas del cumplimiento de esos objetivos. Sería de suma importancia analizar las causas de esas desigualdades autonómicas y ponerles remedio con urgencia. Ante la situación de alerta que presentan la mayoría de los indicadores y puntos clave de nuestro sistema educativo, debemos concluir que queda mucho por hacer y resta muy poco tiempo para el cumplimiento de los Objetivos Educativos 2010. En conclusión, no será posible alcanzar avances significativos en la mejora de la educación en nuestro país si, tanto desde el Gobierno de la nación como desde de todas las administraciones educativas, no se hacen políticas realistas y eficaces y, al mismo tiempo, no se manifiesta y concreta una voluntad inversora diferente de la demostrada en el último decenio. www.lafelizgobernacion.blogspot.com
05 enero 2010
Educación, crisis y Lisboa 2010 (III)
Continuamos esta semana con el análisis de los objetivos educativos de Lisboa 2010, centrándonos ahora en la educación postobligatoria. El apartado IV del Informe se ocupa de los varones titulados en los estudios de educación secundaria postobligatoria. Este indicador, al igual que el del aparatado anterior, es también específicamente español y se dirige al objetivo de incrementar la tasa bruta de varones graduados en educación secundaria de segunda etapa. En el año 2000 el porcentaje de alumnos titulados en Bachillerato fue del 38,6%, baja un 1,5% en 2007 y la previsión para el 2010 es aumentar ese porcentaje hasta el 42,3%. En el año 2000 el porcentaje de alumnos titulados como técnicos en Formación Profesional de Grado Medio fue del 8,7%. En 2007 había aumentado al 15,5%. La previsión para el 2010 es seguir aumentando ese porcentaje hasta el 21,6%. En resumen, en 2007 la tasa de varones que titulaban en la segunda etapa de la educación secundaria (CINE 3), esto es, en Bachillerato o en FP de Grado Medio, era de 52,7%, notablemente más baja que la mayoría de países europeos, ya que muchos de ellos superaban el 85% de titulados en esta etapa postobligatoria. El desequilibrio entre hombres y mujeres en la educación secundaria postobligatoria se manifiesta fundamentalmente en el Bachillerato, en el que existen 16,5 puntos de diferencia entre la tasa bruta de titulados varones y la de mujeres a favor de éstas últimas. También este indicador señala fuertes variaciones entre comunidades autónomas; superan la tasa media española nueve comunidades autónomas, entre ellas el País Vasco, con el 80,5% (56,3% en Bachillerato y 24,2% en Ciclos Medios de FP); Asturias, con el 69,9% (49,0% y 20,9%); Navarra, 65,2% (42,8% y 22,4%), o Castilla y León, 63,4% (44,5% y 18,9%). De acuerdo con los datos del año 2006, nueve comunidades autónomas superaban la tasa española de varones que habían titulado en educación secundaria postobligatoria, 52,7% (37,2% en Bachillerato y 15,5% en ciclos formativos de grado medio), destacando el País Vasco, 80,5% (56,3% y 24,2%). Por último, se advierte una desproporción entre el Bachillerato y los Ciclos Medios de FP: las tasas de titulados en Bachillerato en nuestro país representan más del doble que las de FP. En cambio, en la práctica totalidad de los países más desarrollados de la UE no existe esa desproporción, y la situación es inversa a favor de los ciclos y estudios formativos profesionales. Resulta, pues, urgente corregir esos desajustes con una importante inversión en Formación Profesional que logre a corto plazo la revalorización y expansión de los estudios profesionales en nuestro país. Además de la profunda reforma y de esa perpetua necesidad de revalorización seguramente habrá que ponerse las pilas en todo lo referente a la relación entre un bachillerato únicamente dirigido a la preparación de la selectividad y unos ciclos formativos destinados al estancamiento, incluso con profundas zanjas y trincheras entre los grados medio y superior y con un dificilísimo trasvase al Bachillerato. Parece ser que el proyecto de ley de economía sostenible avanza ciertas pasarelas que podrían contribuir a paliar estos defectos legislativos, pero los cambios propuestos seguramente serán costosos y de difícil asimilación por los sectores más corporativos e instalados en el statu quo actual.
31 diciembre 2009
Educación, crisis y Lisboa 2010 (II)
Esta segunda entrega intentará darles pequeñas muestras de cómo se encuentran algunos de los indicadores de los que, en Lisboa 2010, se considerarán como objetivos de referencia. Por ejemplo, y empecemos por los más cercanos, es cierto que tenemos una tasa de escolarización en educación infantil superior a la de la UE, pero no sabemos qué pasa con la población hasta los 2 años, los porcentajes bajan ostensiblemente y lo que es peor tampoco se especifica dónde se realiza la escolarización en educación infantil, si es en centros públicos, privados o concertados, ni qué proporción de alumnos de estas edades atienden unos y otros. Se advierten fuertes desigualdades entre Comunidades Autónomas en la escolarización infantil de primer ciclo, con tasas que en algunas comunidades superan con mucho la media nacional, con el País Vasco a la cabeza con el 93,3%, mientras que Andalucía marcha con el 12% o Galicia con el 29%; con todo, las cifras ofrecidas en el Informe para menores de 3 años son incompletas, porque las Administraciones Educativas sólo tienen competencias sobre estas edades en algunas Comunidades, aunque legalmente constituye un nivel educativo. Si analizamos otro de los factores que más alarma social causa, hemos de buscar los datos referentes al abandono escolar prematuro, son de suma importancia, puesto que su resultado yugula nuestro sistema educativo y sus posibilidades de expansión, mejora y convergencia a niveles europeos. Parece poco riguroso aventurar una previsión de abandono del 23,9% para el 2010, lo que supondría una mejora del 7,1%, cuando entre los años 2000 y 2007 ese indicador empeoró en nuestro país un 1,9%. Las diferencias de abandono escolar prematuro entre comunidades autónomas son considerables. Mientras el País Vasco, o Navarra tienen un porcentaje cercano al 15% en cifras próximas a las de la UE, tenemos a Andalucía al 38,0%, o a Galicia en un 22. Es cierto que las cifras de Galicia hay que contrastarlas con el 27 % en el 2000, podríamos echar las campanas al vuelo pero ya veremos que no hay datos para tanta juerga. Por ejemplo, si seguimos analizando otro indicador también específicamente español conectado con el anterior, como no podía ser de otra manera, arroja un paralelismo evidente. Los porcentajes de fracaso escolar en la ESO entre el año 2000 y el 2007 aumentaron un 4,2%. Sin embargo, la previsión que se hace para el 2010, en exceso optimista, es aumentar el porcentaje de titulados en ESO hasta el 76,2% o, lo que es lo mismo, reducir el fracaso escolar desde el 30,8 que teníamos en 2007, hasta el 23,8% que se establece como previsión para el 2010, previendo que se va a mejorar en tres años el 7%. Para mejorar tan significativamente como indican las previsiones oficiales este indicador de alumnado titulado en ESO, y el anterior de abandono escolar prematuro, sería necesario un conjunto de medidas contundentes y efectivas, y no sólo confiar en que la crisis y la falta de empleo derivarán en unos mejores resultados o en la mayor continuidad de los jóvenes en el sistema educativo. En cualquier caso, es indispensable un plan coordinado y con mayores inversiones para poder frenar el fracaso escolar, de manera que sea posible garantizar y mejorar en el futuro la cohesión social en nuestro país, hoy francamente amenazada. Aparquemos aquí el análisis y la semana próxima seguiremos con referentes a la secundaria postobligatoria, es decir al bachillerato y la formación profesional. www.lafelizgobernacion.blogspot.com
EDUCACIÓN, CRISIS Y LISBOA 2010 (I)
Trataremos en los próximos folios de analizar los objetivos que en materia educativa tendría que alcanzar nuestro país durante el año entrante, teniendo en cuenta que su formulación se produjo bastante antes de que hubiésemos entrado en las crisis económica que padecemos
En el año 2000 el Consejo Europeo de Lisboa define como objetivo estratégico «convertir a Europa en la economía basada en el conocimiento, más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con más cohesión social».
Se inicia así la denominada Estrategia de Lisboa en la que se marcan los
objetivos y los indicadores para mejorar los resultados educativos en los países miembros de la Unión Europea.
A partir de ahí, se delimitan tres grandes objetivos estratégicos educativos que todos los países de la Unión deberían alcanzar en 2010 y que podríamos resumir en que el sistema ha de ser de mayor calidad y eficacia, de acceso más generalizado y fácil para todo el mundo
Con el fin de valorar la evolución de los sistemas educativos, el Consejo Europeo de Bruselas de 2003 estableció seis puntos europeos de referencia, los benchmarks, que deberían lograrse antes de que concluya el 2010, son los siguientes I: abandono escolar prematuro no superior al 10%, II: llegar al 15% de licenciados/as en matemáticas, ciencias y tecnología, III: Alcanzar al menos el 85% de ciudadanos/as de 22 años que hayan cursado la enseñanza secundaria superior, IV: Disminuir por lo menos un 50% el porcentaje de ciudadanos/as de 15 años con rendimientos insatisfactorios en la aptitud de lectura, V: Alcanzar al menos el 12,5 % de participación en la formación permanente de la población adulta en edad laboral entre los 25 y los 64 años, VI: Incrementar el gasto público en educación en relación con el PIB.
Complementariamente, en el año 2007 se fijan 16 indicadores clave, los core indicators, para hacer el seguimiento y medir el progreso de los países miembros hacia los objetivos de Lisboa en materia de educación y formación. De esos 16 indicadores, sólo 8 están en pleno uso, mientras que la otra mitad está en proceso de desarrollo.
Los 8 indicadores en pleno uso hacen referencia a los siguientes aspectos más importantes, como son la educación infantil, el abandono escolar, las competencias en lectura y ciencias, la titulación en secundaria, la titulación superior, la formación de adultos, la movilidad internacional de los universitarios, en resumen, el nivel de estudios de la población.
Estos indicadores y los seis benchmarks europeos estructuran el cuerpo de datos presentados en el Informe español 2008 sobre “Objetivos Educativos y Puntos de Referencia 2010”. En este Informe, lógicamente tiene una concreción en España, que se concreta en cuatro:
Escolarización en educación infantil, Alumnado titulado en ESO, Varones titulados en los estudios de educación secundaria postobligatoria, y Graduados en formación profesional de grado superior.
La inclusión de los cuatro los puntos de referencia específicamente españoles se justifica en virtud de tres objetivos calificados como de especial importancia para España, no tiene más remedio que aumentar la escolarización en las edades tempranas (0-3) y en las enseñanzas
postobligatorias, tenemos que poner los medios para favorecer el éxito de todo el alumnado en la enseñanza obligatoria e impulsar el aprendizaje a lo largo de la vida, la ciudadanía, la igualdad de
oportunidades y la cohesión social. Objetivos ambiciosos, sobre todo si tenemos en cuenta la realidad que nos muestran algunas cifras que iremos viendo.
15 diciembre 2009
Robar un libro: valor y precio
Begoña a los 16 de vez en cuando se acercaba por aquella librería de pititas y pirulas con pellejos que preguntaban cursiladas y compraban los libros, ya dedicados, que les hiciesen juego con las cortinas; de donsegundos, orondos abogados a la búsqueda de sus encargos que pagaban con favores y nunca en metálico; de donluises, viejos profesores muertos de hambre, que buscaban alimento, novedades contándose las monedas en el bolsillo, con más ganas que recursos para poder llevarse todo lo que les sería útil, lo que les haría felices por un ratito de lectura de poesía permitida o de novela tolerada, que siempre compartiría, que divulgaría, que terminaría siendo vitamina y propiedad de sus discípulos cuando se viese obligado a volver a cambiar de domicilio. Allí es donde a Begoña le entraban las ganas de llevarse lo legalmente ajeno, sólo había unos espejos fácilmente eludibles en momentos de aglomeración -los vigilantes de seguridad eran ciencia ficción- allí y entonces era cuando se apropiaba de los volúmenes de bolsillo. Su compañero Emilio era el encargado del cineclub que permitían celebrar aquellos frailes; tenía que recoger los rollos de películas de alquiler en la Renfe en un saco lleno de latas que casualmente coincidían con el tamaño de los LP. Una vez vaciadas eran muy útiles para ir a la tienda de discos del progre rico local y hacerse con las últimas novedades de free jazz; corrían de plato en plato hasta que llegaron las cintas de casete e hicieron la difusión más fácil. Eran objetos de alto valor y de mucho precio. Nadie le concedía el rango de acciones revolucionarias antisistema, pero esos objetos sólo podían estar a su alcance por la vía del consumo y no había otra vía de acceso. Ni Begoña ni Emilio tolerarían el plagio, la copia de la propiedad intelectual, la acción con auténtico dolo del poderoso que se atreve a atracar la propiedad del desconocido, fusilarle ideas y contenidos quedándose tan ancho, que saldría en la prensa una temporada, se defendería con más mentiras, contra la palabra de un paria, no hace falta poner ejemplos ahora porque están los más recientes en la mente de todos, pleitos interminables en los que ya termina la vida del ladrón y el robado sigue defendiendo su obra. Ahora parece que el robo es que Begoña y Emilio intercambian archivos informáticos en la Red que contienen música y cine, obras de mucho valor y mucho precio, pero la conclusión parece bastante obvia, un objeto puede ser muy valioso, pero su precio puede ser escaso si se deja al alcance de todos. Una canción o una película seguramente tienen un altísimo valor, unos costes empresariales de producción considerables, unos beneficios que todos los que intervienen en su producción quieren obtener, es decir, son objeto de alto valor y de altísimo precio, protegidos por la ley y que como las paletas de ibérico, no se pueden coger y llevar a casa porque te da la gana. Pero si te ofrecen la posibilidad de compartir su uso, no te pueden decir que es ilegal simplemente, ya no hay guardias jurados de la web, entras, coges y te vas sin pagar el precio altísimo de la etiqueta por un objeto de valor. Seguramente los propietarios de ese valor intelectual y sus productores tendrán que buscar otras formas de obtención de recursos económicos, el creador tendrá que proletarizarse y el intermediario calcular el riesgo de vivir de la venta de copias de algo que no es suyo.
14 diciembre 2009
De monseñor y cristos virtuales
Monseñor Rouco hay veces que en vez del país, me parece súbdito del propio reducto de Berlusconi; por cierto, un país que funciona gracias a la gestión del Vaticano y la mafia, mientras que el aparato de estado brilla por su ausencia, de la forma más grotesca, los ciudadanos lo ignoran y siguen a su bola. Digo lo de monseñor porque, de cuando en cuando, se le ocurre suministrar doctrina fuera de su ámbito de competencia, parece que quiere revivir las españas que corren delante o detrás de los curas. Últimamente ha habido dos intervenciones que me han dejado preocupado. La primera surge hace pocas semanas, en las que se vuelve a hablar de la posibilidad de que haya de una vez un pacto educativo que pacifique el ambiente normativo en la escuela. Cierto es que él gobierna a su antojo una parte de esa escuela al amparo de los presupuestos generales del Estado y, por lo tanto, le puede ir al bolsillo lo que se pacte; pero no es menos cierto que afirmar -como él hizo- que no se sentía cómodo en el Acuerdo del 79 entre el Estado Vaticano y el Reino de España es para dejar perplejo al más agitado de los observadores. Monseñor, en un acuerdo libre entre dos partes soberanas, si una de ellas lo denuncia -es decir, se desvincula-, el acuerdo deja de existir. Llámese el desacuerdo divorcio, ruptura de sociedad mercantil, convenio colectivo o concordato entre estados, como es el caso. Por lo tanto, y al grano, si monseñor y sus superiores creen que el acuerdo vigente no es de su satisfacción, denúncienlo, renegócienlo y alcancen uno nuevo mejor para sus intereses. Quizá -y ahora enlazo con la segunda de mis amenazas de comentario- de esa forma se podrían evitar dimes y diretes sobre las imágenes religiosas en la escuela pagada por el Estado aconfesional. Estamos en plena Reconquista por parte de la jerarquía católica de un espacio perdido hace años. Reductos tradicionalistas aparte, en la inmensa mayoría de las nuevas construcciones escolares no se cuelga un cristo y ni siquiera se clava la alcayata para poner la foto del Rey, pese a todo se sigue dando clase de religiones a los que lo requieren y se sigue explicando a todos la Constitución, ¿dónde hay un problema? Los purpurados se aplican de lo lindo en la recomposición de su estatus en el mundo educativo, saben que es el flanco más débil y más fácilmente influenciable, que es donde pueden captar adeptos para el futuro, pese a todo dicen que el 80% de la población les sigue. No entiendo cómo tienen problemas económicos a la luz de las cruces que tendrían que aparecer en las declaraciones de la renta. La suya es una organización en la que te meten, te contabilizan desde que naces y de la que no te puedes borrar por mucho que lo intentes. Si esto no es jugar con las cartas marcadas, que venga alguien y me lo explique. No sé yo si, en este buscado pacto por los crucifijos, monseñor se está escabullendo de lo fundamental; no entiendo cómo permite la coexistencia del pagano -ese de traje rojo y las barbas blancas- con los villancicos de El Corte Inglés sin un solo cristo delante. ¿Será que el 80% no está por armarlo? El cristo, digo. Por cierto, no estaría de más que el propio Zapatero dejara de dar pábulo a rumores y malmetidos; saldríamos ganando todos.
Individualismo del bueno, del país
Ahora está de moda la novela negra escrita y ambientada en los países nórdicos. Lo intenté con ella y, pese a ser buen lector del género, me falló, o le fallé, no logró engatusarme. La novela negra tiene que tener contigo -y tú con ella- denominadores comunes, tienes que sentirte cómodo en sus ambientes, con sus personajes -que tienen que aparecer próximos-, con sus protagonistas, y tú podrías ser uno de ellos, arriesgándote en ratos muertos. La novela negra del país lo logró en sus mejores momentos y aún ahora tenemos píldoras bien jugosas como la juez Mariana de Marco, de J.M. Guelbenzu, o como el sargento Bevilacqua de Lorenzo Silva; dignos herederos de Carvalho o Toni Romano. La sociedad se masca, lo colectivo prima. Algo parecido pasaba con la novela negra americana; cuando cayó en nuestras manos en papel ya conocíamos al héroe contra el mal en el celuloide, en nuestro imaginario ya existía el hampa, la mafia, los chivatos, los detectives cutres y los pendencieros. Sin embargo aquella novela tan fría y calculadora, tan luterana ella con sus crímenes, me choca con la realidad del lector español. Triunfa sin límites también aquí aunque este siga siendo un país de traca, disfrazado de modernidad y gustos cosmopolitas, disimulado bajo ropajes extraños. Podemos defender nuestras peculiaridades por doquier y sin escarbar mucho nos encontramos con robos de cadáveres como el de Cee, qué maravilla, lástima de Berlanga para ponerlo en pantalla o que José Luis Cuerda se animase en algún bosque animado a contar otra vez que amanece y eso no es poco. No me digan que el CSI no hace milagros, hace años a ningún paisano se le hubiese ocurrido tal cosa, ni se le hubiese pasado por la cabeza, es que hoy los chavales ya te salen del instituto sabiendo latín en esto de los microscopios y el ADN. Aquí siempre se levantaron las tumbas por amor, José Cadalso en Noches Lúgubres nos cuenta cómo Tediato quiere robar el cadáver de su amada, mientras mantiene un tenebroso diálogo con el sepulturero Lorenzo durante tres noches. Aquí están Zorrilla y la segunda parte de su Tenorio en el que se resucitan cadáveres, en la que Don Gonzalo revive en el cementerio para llevarse a Don Juan al infierno, pero el poder de Doña Inés, muerta por amor, es más poderoso y ambos amantes se salvan después de que el burlador se arrepienta. Esta es la serie negra que nos encandilaba hace años en los escenarios, pero en la vida real seguíamos abriéndole la cabeza al vecino con el sacho o el pecho con cuarto kilo de plomo por una cuarta lineal de ferrado, pero siempre con buenos modos, yéndose después al cuartelillo y pasando antes por la taberna para coger tono muscular y matar el gusanillo. Pero ya no, este país ya no es el mismo, ya podemos atisbar lo que puede hacer el laboratorio criminalístico por nosotros. Llegamos al individualismo, al egoísmo más feroz, absoluto, el cadáver del padre desaparece para que la tarta de la herencia no tenga más comensales que los que marca el registro civil ¡en el país de los palleiros! No me digan que no es el colmo en un país con el culto a la muerte como este, donde los concejales y alcaldes se asesinan porque sí, donde la realidad se adelanta a la ficción
24 noviembre 2009
Galicia, centro de decisión ¿para decidir qué?
Yo no sé dónde estuvo el centro de decisión para que el atunero del Índico pueda volver a faenar ¿usted sí? ¿Londres, Nairobi, Madrid, Bermeo, Vigo...? La verdad es que a estas alturas del culebrón, me importa poco. Pero el caso es que estamos inundados de opiniones que no hacen más que reclamar que no sé qué centros de decisión se queden en Galicia; se están refiriendo a un supuesto poder financiero, a las cajas de ahorro; no es poder económico, es poder político. Hasta últimamente el gurú de los magnates, el adalid de la libertad de comunicación en Galicia, semeja una suerte de nacionalista de andar por casa que pontifica con máximas propias del populismo, del de siempre, del que se cree por encima del bien y del mal. Yo no sé cuál es su experiencia con bancos y cajas, pero si se parece en algo a la mía, será que vieron a sus más próximos acogotados con el pago de los préstamos concedidos por la caja de la esquina al tipo de interés más alto del mercado y sin posibilidad de negociación y donde digo caja, digo banco, que tanto monta. Seguro que en un momento determinado, en el de la hipoteca, procuraron tantear una especie de negociación con la caja de turno a la hora de comprar dinero, les siguieron un poco la corriente, pero al final fueron extorsionados con mayor o menor delicadeza. Les dejaron algo de dignidad para farolear en la tertulia del bar, pero le exprimieron hasta la última gota. Todo con mucho centro de decisión en el país ¡faltaría más! Y que no me vengan con la obra social, es todo pura parafernalia de evasión fiscal y de directivos que engordan por la vía del accionariado en los bancos o por la vía de los dividendos de las empresas participadas y financiadas con sus depósitos, señor gallego. Hay que ver cómo se les llena la boca al hablar del país, como si existiera; ni aquí ni en Madrid hay ningún centro de decisión que no sea por delegación y con poderes más que limitados. Hay que dejarse de historias: o hay globalización o no la hay, las cajas o bancos supuestamente gallegos andan buscando caladeros, como los del atún, por los cuatro puntos cardinales, su misión es garantizar los depósitos de sus cuentacorrentistas y si para eso hace falta invertir en ladrillo en Túnez, se invierte. Desengáñense, no hay bancos o cajas del país, el nombre no confiere existencia, no es más gallega una caja por su nombre o no es menos catalana otra por expandirse hasta ser la primera o qué me dicen de la pelea por el control de la madrileña ¿hay algo de geografía? Lo que se está jugando es el papel de sus dirigentes en la política del país, eso sí, ahí sí que aprieta el calcetín, no es lo mismo que el político nombre al banquero que el banquero nombre al político; pero, que no le engañen, a usted la hipoteca le costará lo mismo, que su voto no se vea condicionado por realidades virtuales de un país. Sí, realidades que anuncian que dentro de diez años sólo cuatro de cada diez gallegos estarán en edad de trabajar, réstenles incapacitados voluntarios o forzosos y se encontrarán que viven en un parque temático, con mucho centro de decisión; pero sin nada sobre lo que decidir.
21 noviembre 2009
¿Un ERE para el gallego o un céntimo lingüístico?
Todos los idiomas son una industria y el que se atreva a negarlo que tire la primera piedra. Podría ser que tuviesen los mismos problemas que todas las industrias y las mismas soluciones que todas las industrias. Pero no se crean que hablamos sólo de la industria cultural o editorial, de la industria educativa o de la cinematográfica, de la industria radiofónica o televisiva. Estamos hablando de algo más amplio, extenso y complejo. Seamos claros, aquí del asunto de los idiomas vive mucha gente, como mucha gente vive del aluminio, del juego o de la hostelería y todo esto independientemente de que cada una de esas personas ame la ruleta, la cocina o la carpintería metálica más que a la madre que lo parió. Pero el idioma, como cualquier industria, depende del mercado, de la oferta y de la demanda, puede ser triste pero es así. Los que no lo quieren dejar todo ad libitum saben que al mercado hay que introducirle mecanismos correctores de los desequilibrios que conlleva para que los que no tengan acceso a las prestaciones básicas, les sean garantizadas por el Estado. Por eso el Estado legisla y cada año propone unos presupuestos que se votan y se ejecutan, para cubrir las necesidades básicas de sus ciudadanos, por eso, en Galicia, pagamos un céntimo sanitario; es decir, el combustible que compramos está gravado con un céntimo para cubrir el déficit del Sergas. ¿Sería descabellado proponer un impuesto especial para sufragar los gastos lingüísticos? Pero el Estado también tiene otros mecanismos legislativos para tratar de evitar las debacles industriales. Por ejemplo, cuando una empresa entra en crisis porque no vende, porque no puede soportar los gastos salariales, porque los proveedores no le suministran, porque los costes energéticos son insalvables? tiene varias soluciones, puede proponer a sus trabajadores un ERE, una regulación de empleo, puede proponerles una rebaja salarial o puede acudir a un concurso de acreedores. Aunque también puede acudir a proponer reformas y apoyos económicos como en el caso de la construcción, la banca, el automóvil o la lata de atún deslocalizada en el Índico que nos sale a precio de oro. Todo indica que la proliferación de las múltiples plataformas lingüísticas da a entender que el gallego tiene problemas de supervivencia, se le puede tratar como al lince ibérico en peligro de extinción o como a una empresa en crisis a punto de entrar en ERE; pero también podríamos repensar si la legislación en vigor desde 1981, 1983 y 2004 es la adecuada. Los sectores de progreso, los que cultivan el método científico, deberían ser autocríticos y preguntarse si todas esas normas han llegado a la ciudadanía y le han servido para algo; podría ser que el abismo existente entre los intereses y voluntades de los dirigentes sociales y las necesidades populares sea más grande que lo que pensamos y haya un mundo virtual, ajeno a las guerras lingüísticas, en el que viven aisladas las opciones políticas radicalizadas para pescar mejor en el río revuelto. Se hacen continuos llamamientos al consenso político perdido desde la ley de normalización o el decreto del gallego, pero la sociedad civil ya había llegado antes a sus propios acuerdos de convivencia sin contar con sus preclaros gurús. Si dejamos que todo fluya, seguramente no harán falta ERE ni céntimos suplementarios en los impuestos.
10 noviembre 2009
Atenea y el espectrómetro no viven como gallegos
Atenea, Azenaia, nació de Zeus, de su cabeza abierta por un hachazo. Desde entonces, armada de pies a cabeza, vela por las Ciencias, aunque parece que este rincón del noroeste le quedó olvidado. Pese a que ahora está de moda vivir como gallego, ahora que resulta que el banco más viejo del lugar, el que lleva más tiempo exprimiendo las cartillas de los abuelos, se galleguiza por mercadotecnia; ahora que se llora por la galleguidad de las cajas al tiempo que se les echa en cara el dinero invertido en ladrillo levantino en vez de en leiras del país, este hombre no sé yo si quiere vivir como gallego o qué le pasó por la cabeza. Me refiero al investigador de la UDC -sí la universidad de aquí, la mejor de La Coruña-, para abandonar los Estados Unidos de América con un futuro seguro como científico de prestigio, de universidad en universidad, con todos los medios a su alcance, para dar con sus huesos aquí. Pues bien, sabrán que ese hombre salió un día a formarse como geólogo por el mundo adelante y, ya consolidado en la comunidad científica, se le ofrece la posibilidad de venir a esta Universidad a seguir trabajando y, de mil amores, se ofrece a partirse las neuronas en sus proyectos de investigación. El bueno del hombre encuentra acogida en el Instituto Xeolóxico Parga Pondal y consigue fondos europeos y nacionales -nada gratis, todo bien justificado- para financiar un artilugio cuyo nombre no me atrevo a repetir, porque eso de medir espectros suena a encuentros en la tercera fase, viajes en el tiempo? incluso alguna foto publicada semejaba algún túnel por el cual se transmutasen las partículas, brujería fina al fin y al cabo. Lo de menos es que el cacharro costase un millón de euros, que haya ocho en todo el mundo y que si el bueno de su usuario pilla la gripe no hay un interino en toda Europa que le cubra la baja. Pues bien, todo parece indicar que si no resucitan Ramón y Cajal, Severo Ochoa o el mismísimo Parga Pondal este buen hombre se verá obligado a marcharse y su maquinillo será saldado en una feria de segunda mano. Las razones son de lo más peregrino a los ojos de cualquier lego, son puramente administrativas y burocráticas. Nos están rompiendo la cabeza con la ley de la ciencia en proyecto y resulta que no hay un duro para la investigación, que va a ser la cenicienta de los presupuestos de la crisis en todas las administraciones. Los investigadores tendrán que irse otra vez y que les saquen jugo los países listos, que aquí no hay normas ni reglamentos para que se les pague el sueldo cutre con el que se les mantenía hasta ahora, y que conste que yo creo que les da lo mismo que les pague la universidad, la Xunta o el arzobispo. Si supiesen hablar portugués y jugar al fútbol sería otra cosa. Siempre pensamos que eran los poetas, los autores teatrales, los que se morían en la indigencia real o moral, pero sigue habiendo desgraciados también entre los descendientes de Atenea.
05 noviembre 2009
Gabilondo ¿camina o revienta?
La semana pasada el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, sorprendió a la audiencia en los maitines informativos con lo que algunos calificaron como ¡otra ocurrencia! Hablaba el ministro de la posibilidad de ampliar la escolarización obligatoria a los 18 años, como otros países europeos -Portugal entre ellos-; los primeros comentaristas de su propuesta, hecha sin voluntad de inmediatez, son absolutamente ignorantes de que este debate ya es por lo menos tan viejo como el de la LOE, ley que nació coja de presupuestos, como todas. Entonces ya se discutió la posibilidad de esta ampliación, como también se debatió la posibilidad de hacer obligatorio el ciclo de 3 a 6 años, ya prácticamente universalizado. A partir de la supuesta ocurrencia comienzan las especulaciones sobre qué es lo que propone el ministro; como las explicaciones han sido más bien parcas, especulemos un poco con las posibilidades. ¿Cuántos y qué alumnos no están escolarizados hasta los 18 años? La respuesta requiere una pregunta más matizada, porque la madre del cordero está en el adverbio que falta: BIEN, es decir, el problema es si están bien o mal escolarizados. Un alumno normalmente termina a los 17 años su bachillerato con unas expectativas más o menos claras puestas en una titulación universitaria o en un ciclo formativo, las cosas le saldrán según su esfuerzo, sus habilidades, los recursos familiares, las becas o los profesores desaprensivos que se haya encontrado en su camino. Convengamos que aquí entra la mitad de la población escolar sujeta a debate, sabemos también que un porcentaje menor fracasa en la ESO, a los 16 y a trancas y barrancas, con Programas de Diversificación Curricular alcanza la titulación para entrar en un Ciclo de grado medio de FP. Seguramente no el de sus deseos, seguramente no el que tenga salida profesional en su entorno inmediato, pero está escolarizado ¿De quién hablamos entonces? Podemos estar hablando de la posibilidad de volver al bachillerato de tres años, que los profesores del pasado BUP añoran y los de la universidad echan en falta. También podemos hablar de la posibilidad de hacer el bachillerato en 2 ó 3 años, sin fomentar el fracaso voluntario y favoreciendo el esfuerzo de quien no alcance el rendimiento medio. Pero seguramente estamos hablando del fracaso de verdad del que fracasa en secundaria, del que ya no supera la primaria porque no ha tenido los apoyos suficientes. Pero claro, no faltará quien ya esté en estos momentos clamando por la limpieza de supuestos indeseables, de gandules redomados, de discapacitados, retrasados escolares, de inmigrantes, de las aulas de la secundaria y que allí sólo queden JBSP, es decir, jóvenes blancos sobradamente preparados. Las administraciones han de poner todos los medios para que a los 18 años el mayor porcentaje de la población haya superado la secundaria y tenga las herramientas y la oferta necesaria para encauzar su futuro laboral. La teoría ya está inventada, no hay que modificar leyes, hay que hacer realidad el apoyo a la diversidad, con los medios necesarios, hay que potenciar los PCPI, para formar alumnado capaz de terminar con éxito la FP y que no se conviertan en almacenes de fracasados del sistema. El ministro Gabilondo camina, al parecer, por esa senda, puede ser que reviente solo o que las comunidades autónomas, que son las que mandan, le revienten las propuestas. Si logra alcanzar el Pacto por la Educación será buena señal.
27 octubre 2009
Otra más de minifundio localista
Una vez cautivo y desarmado el bipartito, renacen las baronías que nunca habían desaparecido; ni desde las rifas entre boinas y birretes, pasando por las rifas entre las familias socialistas y entre quintanistas y upegallos. No es que vayamos a descubrir ahora algo extraordinario, ni que nos encontremos ante la polémica del siglo, pero da pena que a estas alturas del XXI estemos con las viejas discusiones localistas ya, casi, decimonónicas. No sé a cuántos de ustedes les da alergia la polémica por las facultades de medicina, que si una o tres o dos o si en Cee y Monforte ha de abrirse otra por aquello de los hospitales. Pero claro, es como lo de éramos pocos y la abuela?empezamos con el maldito tema de la capitalidad y a partir de ahí empiezan los tripletes Coruña, Santiago y Vigo. Hacen falta médicos, hay hospitales donde pueden aprender. No hacen falta mafias que se repartan las cuotas de poder en las especialidades para que puedan tener las consultas privadas repletas y compitiendo a ver quién tiene la lista de espera más larga . Todo empezó con la autonomía aeroportuaria, la guerra de los tres aeropuertos fue la más caciquil, pailana y minifundista que se pueda conocer. Los usuarios de, por ejemplo, Alvedro, aún no tenemos una carretera que nos lleve sabiendo cuánto tiempo nos va a llevar. Es una especie de túnel del tiempo, nos podemos poner en Londres o en Barcelona por cuatro duros, pero no sabemos con cuánto tiempo de antelación hemos de dejar el coche en el aparcamiento o cuánto nos cobrará el taxi por la carrera. Los próceres localistas se llenan la boca de soflamas reclamando inversiones localistas, olvidando que no vivimos en una ciudad-estado, ni siquiera tenemos un área metropolitana, un consorcio, una mancomunidad de municipios... somos un gran puzle de aldeas rellenas de cemento gobernadas por las promotoras de la construcción y por las multinacionales del comercio y sus grandes superficies, ahora espacios de pseudoocio, que no tiene ni una línea de autobuses que permita ir al médico desde Sada hasta el Ventorrillo. El presidente Feijóo apuntó maneras cuando esbozó una especie de programa unificador del servicio de las tres terminales aeroportuarias para optimizar las ofertas y los servicios, se le cayeron encima coruñesistas y viguistas, pero es que lo suyo tenía delito, no quería que le costase un duro. Ahora el lío quiere ser continuación de lo que fue el minifundio universitario. Flaco favor nos hicieron las cabezas pensantes que se dedicaron a sembrar Galicia de campus, que campo ya había bastante, a triplicar titulaciones, a mantener multiplicadas algunas con míseras matrículas y todo por pruritos personales, políticos y clientelistas. Se ha demostrado que fue un despilfarro, que los estudiantes lo que tienen es que ver mundo y no quedarse mirándose el ombligo en su terruño y que tienen que favorecer la política de becas. Trasladen esa vieja polémica a la posibilidad de que se duplique la titulación de medicina y será como lo de hacer dos puertos exteriores frente a frente. No sería más lógico aumentar la capacidad de la existente, aprovechar las posibilidades de formación durante el segundo ciclo en los hospitales de referencia, allí donde los hubiere y que los poderes fácticos que mantienen el numerus clausus pierdan influencia, a favor del servicio público.
Debates legislativos pervertidos en la calle
Miles de personas se han manifestado este fin de semana en Compostela y en Madrid, la palabra libertad lucía con esplendor en todos los lemas y consignas coreadas. Pero en un caso se reclamaba libertad para hablar gallego -se supone que en la intención de nadie cabría la posibilidad de que se pudiese vetar ninguna lengua- y en el otro se reclamaba la libertad para seguir pateando los derechos de las mujeres a ser madres cuando lo deseen. Como todas las libertades, la mejor es la que empieza por uno mismo, pero siempre es preciso aunar, animar a los adeptos para lo que hay que argumentar, coordinar objetivos que permitan urdir un entramado asequible y aceptado por la mayoría silenciosa. Para ello nada mejor que buscar una buen y falso debate que soliviante la polémica y descerraje la caja de las iras del susceptible de ser soliviantado. Esa mayoría silenciosa siempre fue en realidad una mayoría acongojada y controlada con el fútbol bien programado y con grandeshermanos consumidos con abundante desequilibrio psíquico. Los debates que provocaron las manifestaciones del sábado y domingo fueron precedidos de actuaciones o amenazas legislativas, fuere por la posible pérdida de poder editorial del gallego en la enseñanza o fuere la aclaración y actualización de la ley del aborto. En ambos casos se aprovecha para pedir la dimisión de los gobiernos, por si acaso. En el caso del idioma podría ser muy fácil llegar a acuerdos lógicos, aceptables por todos, pero va a resultar que las minorías lo estropeen y por lo tanto el personal siga inorando las leyes que se crucen en su camino. En el caso del aborto es distinto, los poderes más o menos visibles, la jerarquía eclesiástica, nunca tuvieron enfrente un gobierno que les recordase cuáles eran sus sacristías o cuarteles y su ámbito de influencia, que les obligase a respetar las normas, como a los niños. Tanto es así que se creen poseedores del derecho a legislar en materia sanitaria. El acuerdo es lógicamente imposible. La educación afectiva, emocional, sexual no se encuentra en niveles mínimamente aceptables, hubo avances, seguramente, comparada con la del nacional catolicismo, pero seguimos teniendo un porcentaje de embarazos no deseados altísimo, y no sólo de adolescentes, que terminan con abortos alegales, clandestinos y peligrosos. Ante tales fechorías sólo caben educación o represión. La clave de bóveda suele estar en el entorno familiar y escolar, ambos pueden poner límites y reglas o pueden prohibir. Creo que ya está bien de tanta hipocresía sobre la tutela paterna a los 16 años para abortar o usar la píldora poscoital. Si esa joven no puede, porque no se atreve, hablar con sus padres antes de tomar esas decisiones, ¿de qué puede servir que el Estado le obligue a ello? Los jóvenes pueden ser irresponsables, pero sus padres lo son mucho más. Manejar a una masa informe e incivilizada es lo que reclamaban los manifestantes el pasado sábado en Madrid, someter conciencias. Por lo demás, y para terminar con el domingo, seguro que a pocos les importa el idioma en el que les entregan la carta de despido, pero los que quieran ejercer ese derecho deben reclamarlo sin desánimo.
13 octubre 2009
Xan María Castro, un hombre de respeto
El próximo viernes Comisiones Obreras organiza un homenaje a Xan María, no creo que sean juegos florales ni una despedida, sino que espero se trate de una de esas oportunidades de encuentro, que cada vez escasean más. Aprovechando el evento no quiero dejar de contarles alguna anécdota. Galopaban los alrededores del 74 o 75 cuando un jovenzuelo desgarbado y exaltado predicaba a diestro y siniestro sus apologías izquierdistas y se esmeraba en tildar poco menos que de beatas ursulinas a veteranos demócratas, sufridos comunistas y sindicalistas curtidos en mil conflictos que buscaban de forma realista una salida del franquismo viable, el salto a la democracia. Ese despistado, en una ocasión, osó contar sus verdades delante del añorado Pita quien, pese a su talante pacífico, a su bonhomía y a su independencia, ciertamente incomodado, le espetó al jovenzuelo en sus mismos hocicos algo así como ¿pero tú de verdad te crees que Juan María no es una persona de izquierdas? Ni que decir tiene que por vergüenza torera el jovenzuelo desgarbado agachó la cabeza e hizo mutis por el foro, supongo que algo habrá reflexionado y habrá llegado a la conclusión de que Xan María es un hombre de respeto. Me sé de campeadores negociadores, de fortachones empresarios, de escurridizos leguleyos que ante la perspectiva de enfrentarse a Xan María en una mesa de negociación temblaban como una vara verde, pero también sabían del valor de la palabra y del compromiso adquirido en caso de acuerdo. Eso es respeto. Peces-Barba, Marín y otros le reprochaban no hace mucho a Zapatero que no contase con el consejo y colaboración de veteranos políticos, que sólo se quedaba con los resultones que le regalaban la oreja con chascarrillos graciosos. No digo yo que los jóvenes no hayan de tener oportunidades ni que los mayores tengan que estar a pie de obra en primera fila hasta la extenuación, pero entre un extremo y otro hay una escala de grises muy variada. Seguramente lo que queda de la izquierda en este país fue y sigue siendo muy injusto con las personas que escribieron la historia de la transición y mucho más injusto con los que siguieron construyendo progreso, derechos sociales y democracia sin parar ni para tomar aliento desde entonces. Este es el caso de Xan María Castro. Tampoco tenemos en las baldas de las bibliotecas obras rigurosas, no tanto memorias, como reflexiones personales serias sobre el próximo pasado de la vida política y sindical; yo sólo lo digo aquí? No sé si, además de la cultura gitana, alguna sigue conservando el viejo espíritu de los senados; para ellos el hombre mayor, experto, es ante todo el hombre de respeto. Algo de esto falta en nuestra sociedad y sin caer en banales cultos a la personalidad, pienso en Xan María, sobre todo como hombre de respeto y respetado. En coherencia con esto lamentaría que, no sólo ya su organización, sino las aulas pobladas por bachilleres y estudiantes de historia, derecho, economía o ciencias políticas, puedan desperdiciar la posibilidad de compartir con Xan María charlas, debates, seminarios; porque no es una de esas figuras de cera al uso, ni una momia de museo, es de los que comienza siendo un trabajador de banca y a partir de ahí no se le escapa ni un ápice de lo que significa estar en la vanguardia del progreso social en Galicia. Por eso le seguimos necesitando, para que nos vaya surtiendo de herramientas para armar un futuro de progreso, para salir de esta crisis, que no es sólo económica.
De posibles pactos educativos
Desde la semana pasada están leyendo, otra vez, letra pequeña sobre el Pacto por la Educación, si han pasado por encima de las noticias, no les culpo, ya huele a podrido desde hace años. Si se han detenido en ellas es porque son optimistas históricos o masoquistas recalcitrantes. Pero el caso es que Cospedal y Gabilondo se han reunido y no se han peleado, quedaron en volver a verse y seguir hablando ¿alguien habrá hecho alguna propuesta de las que no se pueden rechazar, como en El Padrino? Dicen que la sociedad reclama el Pacto puede ser; pero los tertulianos cotidianos siguen hablando de la LOGSE, aunque hace años que no existe. No sé, creo que puede haber razones para la esperanza, pero no hemos empezado por el principio. Con luz y taquígrafos o a oscuras, hay que pactar primero con la jerarquía eclesiástica; sin untarla previamente no hay pacto que valga, se vistan de lagarterana, Gabilondo, Cospedal y el mismísimo Zapatero. Aquí no hay problemas de equidad, hay que garantizarla, pero hemos dado pasos de gigante. Hay problemas de calidad; pero claro, la calidad no es lo mismo para unos que para otros. Si los contertulios de los grandes partidos hicieron un buen análisis, habrán hablado del abandono escolar, de la calidad de la Formación Profesional, de la escasa educación infantil en sus primeros años, del nulo reconocimiento de la función docente y de la precisa carrera profesional... Después de ese análisis seguramente llegaron a una conclusión de cajón, es precisa una mayor inversión en educación; pero seguramente discreparon en dónde invertir los cuartos. Si la raya roja se colocó en la Educación para la Ciudadanía, en las notas de religión o en los galones de los profesores, seguramente nos esnafraremos otra vez en el intento. Es decir, hay abandono prematuro, sin cualificación profesional adaptada al mercado de trabajo, por lo tanto se nos puede llenar la boca de que los chicos no estudian, que no se esfuerzan, o podemos poner los medios -con las vestiduras sin un desgarro- para solucionarlo. Es muy fácil, adaptemos lo que hay que enseñar a lo que el alumno necesita, no a lo que guste examinar el profesor. Dicen que las leyes educativas no se pueden evaluar hasta pasados 25 años, hasta que una generación haya dado paso a una nueva ley; la Ley de 1970 comenzó a ser sustituida en 1990, sin estar plenamente evaluada, pero la necesidad era acuciante, no podíamos seguir con la escolarización obligatoria sólo hasta los 14 años, el mercado no lo soportaba. Su sustituta acaba de nacer y no representa grandes cambios, sólo retoques de maqueo y ya hay que cargársela ¡poco sentido! Seguramente hace falta desarrollo normativo, adaptación y que no haya 17 sistemas educativos diferentes; pero no sé por qué me da en la nariz que los únicos intereses de los que han hablado algunos en estas conversaciones giran en torno a la ampliación de los conciertos educativos a los 18 años, el posible cheque escolar que reclama Aguirre, es decir euros para la privada, esa es la madre del cordero, el resto son sólo disfraces. Esto en Madrid, pero en Galicia se podrían ir dando pasitos adelante, siempre y cuando el conselleiro se baje del guindo y abandone esa política de gestos y titulares fáciles.
29 septiembre 2009
¿El conselleiro de Educación ten o corvo dentro?
Hace unos meses opiné en este folio que el conselleiro de Educación empezaba patinando en su andadura al frente de la cosa esta de que las escuelas e institutos funcionen, me pareció que se estaba metiendo en determinados jardines que le podían llevar a la impopularidad. Sin embargo, después tuve que reconocer que terminó el curso empatando el partido, logró pacificar algún conflicto y firmar algún acuerdo beneficioso para la comunidad educativa. Dejo al margen de todo esto la polémica sobre el decreto de gallego y la de los libros de texto, porque no los considero actos de su cosecha, sino estrategias de su partido para romper la cintura de sus adversarios parlamentarios. Nos regaló un verano verdaderamente pletórico de actividad, especialmente los periódicos y sus sufridos becarios veraniegos nunca se lo agradecerán lo suficiente, no había que buscar noticias. Jesús Vázquez no tuvo vacaciones, recortes, alarmas varias, polémicas, fotos a discreción siempre a disposición desde los gabinetes de prensa. Había que marcar las diferencias con los tecnócratas del anterior gobierno, eran déspotas ilustrados que trabajaban para el pueblo, pero el pueblo no se enteraba de que todo era por su bien. El nuevo conselleiro se encargó de dejar claro que a él le traía al fresco la virtud o la justicia de las medidas que tomase; si conseguía un buen titular, la realidad no podría nunca estropeárselo. Los enterados dicen que tiene un equipo difícil, poco compacto, que no saben jugar juntos, que como seleccionador, fracasó. Los más malévolos dicen que en su propia casa le están buscando la ruina. En los mentideros se dice ya que, políticamente hablando, ten o corvo dentro, no comparto totalmente esta opinión. Desde el exterior, y habiendo seguido un poco su trayectoria como diputado en el Parlamento español, se percibe que se trata de un activista partidista. No es una apreciación despectiva, todo lo contrario, sino que lo define como esa especie de delantero osado, intuitivo a veces, obediente otras, que busca el gol sin cesar, pese a que la defensa le acosa, falla casi siempre, pero algún tanto puede anotar a su equipo. No creo que esté amortizado, pese a que la demagógica medida de los libros de texto le haya perjudicado, ni por las caceroladas de las escuelas de idiomas. Todo eso son minucias, aún tiene que aguantar el tirón del decreto de gallego, aún puede servir mucho más a los intereses de su presidente Feijóo. No sé yo, pero le veo más vivo, en la línea del consejero Font de Mora en Valencia con la Educación para la ciudadanía en inglés, del olvidado Lamela, mentiroso inventor de las falsas eutanasias de Leganés. Los neocon de siempre. No sé si al presidente le regalarán trajes como a Camps o hará escuchas como Aguirre, pero tiene un gladiador que creo le durará bastante rato. Podría durar más, sólo si se centrase en su parcela, en alcanzar consensos muy factibles, baratos y beneficiosos para la enseñanza pública
22 septiembre 2009
Potestas y autoritas, señora Aguirre
Para los griegos potestas es el poder que te viene de arriba, el que se te da para una misión concreta para gobernar o controlar; mientras que la autoritas es el prestigio, la capacidad de liderazgo, el respeto que te ganas. Determinados personajes como el que hoy nos ocupa, tienen mucho del primero, pero poco del segundo. Estoy seguro, porque tengo testimonios de primera mano, de que este curso ha comenzado con profesores y profesoras recibidos en el aula con expresiones de alegría, besos y abrazos; se han ganado lo que necesitan: autoritas. También es cierto que en otros casos los bufidos, comentarios y desazón de los alumnos fueron generalizados; como mucho tienen potestas. Y es que hay de todo, hay profesionales que saben su oficio y por lo tanto se ganan el respeto de sus alumnos y hay advenedizos que sólo saben cobrar el sueldo por pastorear una suerte de ganado muy delicado; los primeros no tienen aquella manida vocación, sino voluntad, conocimientos y buenos oficios, los segundos tienen caradura. Esta pandemia me temo que no tendrá vacunas, tampoco es nueva; que los viejos del lugar hagan memoria para poner en los altares sus buenos recuerdos escolares y olvidar sus bestias negras. Pero llegó Esperanza Aguirre y abrió la caja de Pandora, los profesores en lo alto de la tarima -mejor un cristal blindado ¿no?- y los pupilos, prietas las filas, diciendo buenos días señor profesor y usted lo pase bien, y toda esta payasada para solucionar de un buen golpe dos problemas, el primero el suyo con una buena cortina de humo y el segundo, la educación de su región con sus merlinescos remedios; pero lo malo es que hay veces que los altavoces corrompen y perturban con interferencias los sonidos que reproducen. Por ejemplo, ella da dos voces en Madrid y toda España ha de posicionarse sobre sus ocurrencias; con todo lo que tiene que tapar, y a propósito de que la riada de Pozuelo y sus pijos maleducados en colegios privados de buen tono pasa por el patio de su casa, la liberal de toda la vida se propone pontificar sobre la educación con su ocurrencia de bordar a los docentes con galones, barras y estrellas cual agentes de la autoridad, léase: que gocen del principio de veracidad, como los de tráfico, que su versión va a misa si se contradice con la el conductor multado. Un maestro sólo necesita ese privilegio cuando un adulto, por ejemplo un padre desequilibrado, intenta una agresión o frente a un alumno mayor de edad. En el resto de los casos rara es la ocasión de indisciplina que no puede solucionarse fuera de los tribunales. Por otra parte no hay fiscal en este país que desampare a un profesional de la enseñanza agredido, ya es autoridad, por lo tanto dejémonos de demagogias sobre la enseñanza pública y sus supuestas calamidades, si de lo que se pretende es dirimir en los juzgados los problemas de disciplina de las aulas, patios y pasillos, que vayan reforzando las plantillas de los juzgados y vaciando los despachos de los jefes de estudios. Los que están enlodazando la enseñanza pública no creo que consigan convertirla en un patio de vecindad con somatenes plenipotenciarios
11 septiembre 2009
Niño, deja ya de joder con internet
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.
J.M. Serrat
La superioridad del adulto sobre el chaval era fácil de imponer, el sopla mocos o el castigo a todo y para siempre eran armas de destrucción masiva, pero de eficacia limitada. El tierno infante se bastaba y se sobraba para saltarse esa norma del balón, la de las peleas a pedradas y las de las fotos enseñadas a escondidas en el recreo del colegio, el teléfono era artículo de lujo, pero se usaba.
A fin de cuentas saltarse la norma siempre fue muy fácil con un celtas sin filtro a tres patacones o con una china por una libra. El caso es que la sociedad adulta y bienpensante siempre quiso tener atada y bien atada a su juventud con una buena educación que los mimetizara, que los clonizara, que no se escaparan del camino correcto, para ello siempre contó con un aparato educativo sustitutivo o complementario del cabeza de familia para la doma de los retoños.
Cuando eso no era suficiente o simplemente cuando se consideraba preciso ese aparato educativo era sustituido o era complementado en la tribu con la figura del brujo, el poseedor de los poderes, era el que conocía las propiedades curativas o destructivas de las hierbas, el que daba los consejos o las órdenes, pero sin revelar nunca sus secretos; el poder dependía de él y él, sin poder al que servir, no servía para nada.
Teóricamente su poder ha pasado a los centros de salud; pero desde que tienen que poner guardias para que no le zurren a los médicos, el tal poder ha menguado considerablemente.
¿Quién lo ostenta? Está claro que la tecnología. Si la autoridad de la familia sustenta su poder en el aislamiento de los críos del mundo que les rodea, fracasará; si lo sustenta en la pura represión dará un paso al frente al borde del precipicio. Algo parecido ocurre en la escuela, gran parte del profesorado carece de las competencias tecnológicas de sus alumnos y los comentarios en los pasillos sobre los próceres del saber son de traca.
Ahora resulta que los legisladores conservadores buscan votos en el caladero de los padres y profesores desbordados proponiendo leyes que controlen, limiten, prohíban el acceso a internet y las redes sociales que usan jóvenes y menos jóvenes. Legislen, legislen que ya verán lo que les pasa, lo mismo que a los finlandeses que venden alcohol sólo a mayores de 21 años en las franquicias del Estado a precios desorbitados y tienen alcohólicos desahuciados por todos los rincones. Que los menores aprovechan viajes nocturnos en ferry de Helsinki a Estocolmo para hacer sus botellones y que pagan un pasaje baratísimo a Estonia para volver cargados de suministro de licores suficiente para destruir múltiples hígados. A ver si ponemos un poco de sensatez, los padres o los profesores que no sepan hablar con sus adolescentes han de buscar ayuda, pero no en las ocurrencias de diputados capidisminuidos.
03 septiembre 2009
El informe TALIS: ¿los profesores ante el espejo? (y III)
Entramos, por fin, en el comentario del núcleo duro del informe TALIS, es decir, la visión que tienen los profesores de su práctica docente, de lo que debe ser o no ser. Aquí es donde nos caemos con todo el equipo, la dicotomía es la siguiente: o el profesor considera que su trabajo es la exposición de sus conocimientos y el del alumno el de cogerlos al vuelo o, por el contrario, el profesor ha de ir facilitando herramientas para que asimilen y sepan aplicar los conocimientos aprendidos. España e Italia están a la cola, aquí se opta por la solución fácil, ladrillo en clase y deberes para casa, que si con nosotros dio buen resultado, a ver por qué no ha de darlo con los adolescentes de internet. Los buenos resultados académicos búsquenlos en Dinamarca, Austria, Bélgica?TALIS hurga un poco más e investiga lo que pasa en las diferentes asignaturas, de forma que los más tradicionales siguen siendo los de matemáticas y lenguas extranjeras, mientras que en el otro extremo están las tecnologías, las destrezas profesionales. Nada nuevo, el Mediterráneo ya está descubierto. Por otra parte estos profesores de librillo consideran muy importante el intercambio de ideas, pero no están por la labor de la colaboración profesional, el individualismo es pecado muy común de las salas y tertulias de los centros. Lamentablemente muchos profesores se quejan del clima en el aula, del tiempo que han de dedicar a mantener el orden, se pueden atar cabos y TALIS pone de manifiesto que en los países con planteamientos constructivistas hay mejor clima escolar, más disciplina y mayor rendimiento. La conclusión es de blanco y en botella, el profesorado noruego se encuentra satisfecho con su trabajo y lo ve eficaz, el español también cree que hace un buen trabajo, pero que no es eficaz. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el de la evaluación del profesorado. Aquí es palabra tabú, como en Italia, Portugal e Irlanda, países en los que más del 80% del profesorado no es evaluado o no se le informa de los resultados de la evaluación. Tampoco son evaluados los centros en su conjunto, pero lo peor es que no se sabe qué se ha de evaluar. TALIS se centra sobre todo en las prácticas innovadoras, en la formación y desarrollo de los profesores y en los resultados de los alumnos. Pero evaluar por evaluar tampoco sirve de nada, TALIS dice que el profesorado quiere ver recompensas por el buen trabajo y por el esfuerzo, el 75% dice no ver ningún reconocimiento por su esfuerzo suplementario, en España no llegan al 20% los que ven algún fruto, incluso son objetivos y los que ven por el rabillo del ojo lo que hace el prójimo confiesan que sus compañeros merecerían algo más y no se les da. No es que no me lo crea, pero me da en la nariz que los encuestados no son sinceros al 100%, el funcionariado español está acostumbrado al café para todos, para el que se esfuerza como para el que cumple discretamente o para el zángano. En el momento en el que se diga que el que trabaja más ha de cobrar más, veremos lo que pasa. Ojo al parche, pues, si queremos que esto marche, hay que garantizar recursos y profesorado cualificado y reconocido, intensificar su formación, poner todos los medios para crear aulas con el personal de apoyo preciso y los cambios de actitud imprescindibles para la mejora del clima de convivencia escolar y, por fin, estimular la evaluación eficaz y justa de cuyos resultados se pudieran beneficiar todos los integrantes del sistema. No quiero terminar estos folios sin destacar una ausencia en el informntramos, por fin, en el comentario del núcleo duro del informe TALIS, es decir, la visión que tienen los profesores de su práctica docente, de lo que debe ser o no ser. Aquí es donde nos caemos con todo el equipo, la dicotomía es la siguiente: o el profesor considera que su trabajo es la exposición de sus conocimientos y el del alumno el de cogerlos al vuelo o, por el contrario, el profesor ha de ir facilitando herramientas para que asimilen y sepan aplicar los conocimientos aprendidos. España e Italia están a la cola, aquí se opta por la solución fácil, ladrillo en clase y deberes para casa, que si con nosotros dio buen resultado, a ver por qué no ha de darlo con los adolescentes de internet. Los buenos resultados académicos búsquenlos en Dinamarca, Austria, Bélgica?TALIS hurga un poco más e investiga lo que pasa en las diferentes asignaturas, de forma que los más tradicionales siguen siendo los de matemáticas y lenguas extranjeras, mientras que en el otro extremo están las tecnologías, las destrezas profesionales. Nada nuevo, el Mediterráneo ya está descubierto. Por otra parte estos profesores de librillo consideran muy importante el intercambio de ideas, pero no están por la labor de la colaboración profesional, el individualismo es pecado muy común de las salas y tertulias de los centros. Lamentablemente muchos profesores se quejan del clima en el aula, del tiempo que han de dedicar a mantener el orden, se pueden atar cabos y TALIS pone de manifiesto que en los países con planteamientos constructivistas hay mejor clima escolar, más disciplina y mayor rendimiento. La conclusión es de blanco y en botella, el profesorado noruego se encuentra satisfecho con su trabajo y lo ve eficaz, el español también cree que hace un buen trabajo, pero que no es eficaz. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el de la evaluación del profesorado. Aquí es palabra tabú, como en Italia, Portugal e Irlanda, países en los que más del 80% del profesorado no es evaluado o no se le informa de los resultados de la evaluación. Tampoco son evaluados los centros en su conjunto, pero lo peor es que no se sabe qué se ha de evaluar. TALIS se centra sobre todo en las prácticas innovadoras, en la formación y desarrollo de los profesores y en los resultados de los alumnos. Pero evaluar por evaluar tampoco sirve de nada, TALIS dice que el profesorado quiere ver recompensas por el buen trabajo y por el esfuerzo, el 75% dice no ver ningún reconocimiento por su esfuerzo suplementario, en España no llegan al 20% los que ven algún fruto, incluso son objetivos y los que ven por el rabillo del ojo lo que hace el prójimo confiesan que sus compañeros merecerían algo más y no se les da. No es que no me lo crea, pero me da en la nariz que los encuestados no son sinceros al 100%, el funcionariado español está acostumbrado al café para todos, para el que se esfuerza como para el que cumple discretamente o para el zángano. En el momento en el que se diga que el que trabaja más ha de cobrar más, veremos lo que pasa. Ojo al parche, pues, si queremos que esto marche, hay que garantizar recursos y profesorado cualificado y reconocido, intensificar su formación, poner todos los medios para crear aulas con el personal de apoyo preciso y los cambios de actitud imprescindibles para la mejora del clima de convivencia escolar y, por fin, estimular la evaluación eficaz y justa de cuyos resultados se pudieran beneficiar todos los integrantes del sistema. No quiero terminar estos folios sin destacar una ausencia en el informe, echo de menos una valoración de profesores y directores sobre el papel de las familias; es evidente que como decíamos al comienzo, las situaciones son variopintas, distintas culturas, religiones? pero quizá se peque de una cierta consideración de la educación como islote en la sociedade, echo de menos una valoración de profesores y directores sobre el papel de las familias; es evidente que como decíamos al comienzo, las situaciones son variopintas, distintas culturas, religiones? pero quizá se peque de una cierta consideración de la educación como islote en la sociedad
25 agosto 2009
El informe TALIS: ¿los profesores ante el espejo? (II)
Dejábamos la semana pasada el análisis de TALIS, informe de la OCDE sobre el profesorado, haciendo balance de los tramos de edad y comprobando el envejecimiento relativo de las plantillas de los centros en España. Lo reanudamos comentando otro factor de gran importancia, las ratios de profesor/alumno y las de profesor/personal de apoyo. Ambos indicadores arrojarán luz y marcarán diferencias. Si bien el número de alumnos por profesor en España es de 21, ligeramente inferior a la media del estudio, y en el personal administrativo tampoco se alejan las cifras, constatamos que nos alejamos mucho en lo que se refiere al personal educativo de apoyo. Contabilizamos un puesto de trabajo para estas labores de apoyo pedagógico por cada 20 profesores, cuando la media es de 1/14 y en los sistemas educativos nórdicos 1/7 profesores. No es muy difícil extraer conclusiones si se comparan los resultados del éxito escolar en el norte de Europa y en nuestro país, PISA iba por esos derroteros. Es decir, podemos concluir que la atención a la diversidad, la atención individualizada y con el personal específicamente preparado sigue siendo la asignatura pendiente. Otro de los apartados del informe recoge las opiniones de los directores de los centros de Secundaria, unas de sus mayores preocupaciones es el absentismo del profesorado, el 30% cree que es su mayor problema, junto con la escasa autonomía para desarrollar su función en el caso de los centros públicos. Creo que es uno de los casos que menor relevancia tiene el estudio por la diversidad de los tipos de gestión en los distintos países, desde la municipal hasta el centralismo férreo. Es una vieja polémica en España que se está reabriendo con las leyes educativas autonómicas, entre los que son partidarios de la profesionalidad en la función directiva y los que optan por el modelo participativo de la comunidad escolar en la elección de los órganos de dirección. Sin ánimo de profundizar ahora ni de cerrar discusiones, la realidad presenta hechos incuestionables, la complejidad del funcionamiento y gestión de los grandes centros crece rápidamente, en particular los que gestionan proyectos europeos, financiación extraordinaria o los que se ocupan de la formación profesional, en todos esos casos seguramente habrá que buscar equipos formados y estables, con competencias y atribuciones de las que hoy carecen y con el control social y administrativo preciso. Donde los números salen abrumadoramente positivos es en la formación del profesorado, prácticamente el 100% de los consultados declara haber participado en cursos y actividades formativas en los últimos 18 meses, incluso estamos a mucha distancia de los escandinavos. Un poco de reposo en el análisis de este marcador nos dará la clave, es decir, la importancia administrativa de estas actividades, su valoración en concursos, oposiciones, traslados, su carácter imprescindible para cobrar sexenios. Si escarbásemos un poco más tendríamos que averiguar cuánto ofrece la Administración, qué facilidades se dan y, sobre todo, qué repercusión real tiene esta formación en las actividades en el aula. El aislamiento ancestral de la formación del profesorado y la universidad para la actualización científica y el reciclaje sigue siendo asignatura pendiente; la preparación pedagógica sigue siendo la gran ausente, incluso despreciada o minusvalorada por los que siguen teniendo su librillo particular. Un ejemplo claro, no hay más que comprobar que, con Brasil, estamos a la cola en la ayuda y orientación al profesorado que comienza a trabajar en los centros. Los paracaidistas caen en los departamentos, les dan un horario cutre, que para eso son los más jóvenes, y se les aplican novatadas casi cuarteleras o de película de serie B. Su suerte depende de las buenas personas y de los buenos profesionales que se puedan encontrar en el camino, no hay nada programado.
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