10 noviembre 2009

Atenea y el espectrómetro no viven como gallegos

Atenea, Azenaia, nació de Zeus, de su cabeza abierta por un hachazo. Desde entonces, armada de pies a cabeza, vela por las Ciencias, aunque parece que este rincón del noroeste le quedó olvidado. Pese a que ahora está de moda vivir como gallego, ahora que resulta que el banco más viejo del lugar, el que lleva más tiempo exprimiendo las cartillas de los abuelos, se galleguiza por mercadotecnia; ahora que se llora por la galleguidad de las cajas al tiempo que se les echa en cara el dinero invertido en ladrillo levantino en vez de en leiras del país, este hombre no sé yo si quiere vivir como gallego o qué le pasó por la cabeza. Me refiero al investigador de la UDC -sí la universidad de aquí, la mejor de La Coruña-, para abandonar los Estados Unidos de América con un futuro seguro como científico de prestigio, de universidad en universidad, con todos los medios a su alcance, para dar con sus huesos aquí. Pues bien, sabrán que ese hombre salió un día a formarse como geólogo por el mundo adelante y, ya consolidado en la comunidad científica, se le ofrece la posibilidad de venir a esta Universidad a seguir trabajando y, de mil amores, se ofrece a partirse las neuronas en sus proyectos de investigación. El bueno del hombre encuentra acogida en el Instituto Xeolóxico Parga Pondal y consigue fondos europeos y nacionales -nada gratis, todo bien justificado- para financiar un artilugio cuyo nombre no me atrevo a repetir, porque eso de medir espectros suena a encuentros en la tercera fase, viajes en el tiempo? incluso alguna foto publicada semejaba algún túnel por el cual se transmutasen las partículas, brujería fina al fin y al cabo. Lo de menos es que el cacharro costase un millón de euros, que haya ocho en todo el mundo y que si el bueno de su usuario pilla la gripe no hay un interino en toda Europa que le cubra la baja. Pues bien, todo parece indicar que si no resucitan Ramón y Cajal, Severo Ochoa o el mismísimo Parga Pondal este buen hombre se verá obligado a marcharse y su maquinillo será saldado en una feria de segunda mano. Las razones son de lo más peregrino a los ojos de cualquier lego, son puramente administrativas y burocráticas. Nos están rompiendo la cabeza con la ley de la ciencia en proyecto y resulta que no hay un duro para la investigación, que va a ser la cenicienta de los presupuestos de la crisis en todas las administraciones. Los investigadores tendrán que irse otra vez y que les saquen jugo los países listos, que aquí no hay normas ni reglamentos para que se les pague el sueldo cutre con el que se les mantenía hasta ahora, y que conste que yo creo que les da lo mismo que les pague la universidad, la Xunta o el arzobispo. Si supiesen hablar portugués y jugar al fútbol sería otra cosa. Siempre pensamos que eran los poetas, los autores teatrales, los que se morían en la indigencia real o moral, pero sigue habiendo desgraciados también entre los descendientes de Atenea.

05 noviembre 2009

Gabilondo ¿camina o revienta?

La semana pasada el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, sorprendió a la audiencia en los maitines informativos con lo que algunos calificaron como ¡otra ocurrencia! Hablaba el ministro de la posibilidad de ampliar la escolarización obligatoria a los 18 años, como otros países europeos -Portugal entre ellos-; los primeros comentaristas de su propuesta, hecha sin voluntad de inmediatez, son absolutamente ignorantes de que este debate ya es por lo menos tan viejo como el de la LOE, ley que nació coja de presupuestos, como todas. Entonces ya se discutió la posibilidad de esta ampliación, como también se debatió la posibilidad de hacer obligatorio el ciclo de 3 a 6 años, ya prácticamente universalizado. A partir de la supuesta ocurrencia comienzan las especulaciones sobre qué es lo que propone el ministro; como las explicaciones han sido más bien parcas, especulemos un poco con las posibilidades. ¿Cuántos y qué alumnos no están escolarizados hasta los 18 años? La respuesta requiere una pregunta más matizada, porque la madre del cordero está en el adverbio que falta: BIEN, es decir, el problema es si están bien o mal escolarizados. Un alumno normalmente termina a los 17 años su bachillerato con unas expectativas más o menos claras puestas en una titulación universitaria o en un ciclo formativo, las cosas le saldrán según su esfuerzo, sus habilidades, los recursos familiares, las becas o los profesores desaprensivos que se haya encontrado en su camino. Convengamos que aquí entra la mitad de la población escolar sujeta a debate, sabemos también que un porcentaje menor fracasa en la ESO, a los 16 y a trancas y barrancas, con Programas de Diversificación Curricular alcanza la titulación para entrar en un Ciclo de grado medio de FP. Seguramente no el de sus deseos, seguramente no el que tenga salida profesional en su entorno inmediato, pero está escolarizado ¿De quién hablamos entonces? Podemos estar hablando de la posibilidad de volver al bachillerato de tres años, que los profesores del pasado BUP añoran y los de la universidad echan en falta. También podemos hablar de la posibilidad de hacer el bachillerato en 2 ó 3 años, sin fomentar el fracaso voluntario y favoreciendo el esfuerzo de quien no alcance el rendimiento medio. Pero seguramente estamos hablando del fracaso de verdad del que fracasa en secundaria, del que ya no supera la primaria porque no ha tenido los apoyos suficientes. Pero claro, no faltará quien ya esté en estos momentos clamando por la limpieza de supuestos indeseables, de gandules redomados, de discapacitados, retrasados escolares, de inmigrantes, de las aulas de la secundaria y que allí sólo queden JBSP, es decir, jóvenes blancos sobradamente preparados. Las administraciones han de poner todos los medios para que a los 18 años el mayor porcentaje de la población haya superado la secundaria y tenga las herramientas y la oferta necesaria para encauzar su futuro laboral. La teoría ya está inventada, no hay que modificar leyes, hay que hacer realidad el apoyo a la diversidad, con los medios necesarios, hay que potenciar los PCPI, para formar alumnado capaz de terminar con éxito la FP y que no se conviertan en almacenes de fracasados del sistema. El ministro Gabilondo camina, al parecer, por esa senda, puede ser que reviente solo o que las comunidades autónomas, que son las que mandan, le revienten las propuestas. Si logra alcanzar el Pacto por la Educación será buena señal.

27 octubre 2009

Otra más de minifundio localista

Una vez cautivo y desarmado el bipartito, renacen las baronías que nunca habían desaparecido; ni desde las rifas entre boinas y birretes, pasando por las rifas entre las familias socialistas y entre quintanistas y upegallos. No es que vayamos a descubrir ahora algo extraordinario, ni que nos encontremos ante la polémica del siglo, pero da pena que a estas alturas del XXI estemos con las viejas discusiones localistas ya, casi, decimonónicas. No sé a cuántos de ustedes les da alergia la polémica por las facultades de medicina, que si una o tres o dos o si en Cee y Monforte ha de abrirse otra por aquello de los hospitales. Pero claro, es como lo de éramos pocos y la abuela?empezamos con el maldito tema de la capitalidad y a partir de ahí empiezan los tripletes Coruña, Santiago y Vigo. Hacen falta médicos, hay hospitales donde pueden aprender. No hacen falta mafias que se repartan las cuotas de poder en las especialidades para que puedan tener las consultas privadas repletas y compitiendo a ver quién tiene la lista de espera más larga . Todo empezó con la autonomía aeroportuaria, la guerra de los tres aeropuertos fue la más caciquil, pailana y minifundista que se pueda conocer. Los usuarios de, por ejemplo, Alvedro, aún no tenemos una carretera que nos lleve sabiendo cuánto tiempo nos va a llevar. Es una especie de túnel del tiempo, nos podemos poner en Londres o en Barcelona por cuatro duros, pero no sabemos con cuánto tiempo de antelación hemos de dejar el coche en el aparcamiento o cuánto nos cobrará el taxi por la carrera. Los próceres localistas se llenan la boca de soflamas reclamando inversiones localistas, olvidando que no vivimos en una ciudad-estado, ni siquiera tenemos un área metropolitana, un consorcio, una mancomunidad de municipios... somos un gran puzle de aldeas rellenas de cemento gobernadas por las promotoras de la construcción y por las multinacionales del comercio y sus grandes superficies, ahora espacios de pseudoocio, que no tiene ni una línea de autobuses que permita ir al médico desde Sada hasta el Ventorrillo. El presidente Feijóo apuntó maneras cuando esbozó una especie de programa unificador del servicio de las tres terminales aeroportuarias para optimizar las ofertas y los servicios, se le cayeron encima coruñesistas y viguistas, pero es que lo suyo tenía delito, no quería que le costase un duro. Ahora el lío quiere ser continuación de lo que fue el minifundio universitario. Flaco favor nos hicieron las cabezas pensantes que se dedicaron a sembrar Galicia de campus, que campo ya había bastante, a triplicar titulaciones, a mantener multiplicadas algunas con míseras matrículas y todo por pruritos personales, políticos y clientelistas. Se ha demostrado que fue un despilfarro, que los estudiantes lo que tienen es que ver mundo y no quedarse mirándose el ombligo en su terruño y que tienen que favorecer la política de becas. Trasladen esa vieja polémica a la posibilidad de que se duplique la titulación de medicina y será como lo de hacer dos puertos exteriores frente a frente. No sería más lógico aumentar la capacidad de la existente, aprovechar las posibilidades de formación durante el segundo ciclo en los hospitales de referencia, allí donde los hubiere y que los poderes fácticos que mantienen el numerus clausus pierdan influencia, a favor del servicio público.

Debates legislativos pervertidos en la calle

Miles de personas se han manifestado este fin de semana en Compostela y en Madrid, la palabra libertad lucía con esplendor en todos los lemas y consignas coreadas. Pero en un caso se reclamaba libertad para hablar gallego -se supone que en la intención de nadie cabría la posibilidad de que se pudiese vetar ninguna lengua- y en el otro se reclamaba la libertad para seguir pateando los derechos de las mujeres a ser madres cuando lo deseen. Como todas las libertades, la mejor es la que empieza por uno mismo, pero siempre es preciso aunar, animar a los adeptos para lo que hay que argumentar, coordinar objetivos que permitan urdir un entramado asequible y aceptado por la mayoría silenciosa. Para ello nada mejor que buscar una buen y falso debate que soliviante la polémica y descerraje la caja de las iras del susceptible de ser soliviantado. Esa mayoría silenciosa siempre fue en realidad una mayoría acongojada y controlada con el fútbol bien programado y con grandeshermanos consumidos con abundante desequilibrio psíquico. Los debates que provocaron las manifestaciones del sábado y domingo fueron precedidos de actuaciones o amenazas legislativas, fuere por la posible pérdida de poder editorial del gallego en la enseñanza o fuere la aclaración y actualización de la ley del aborto. En ambos casos se aprovecha para pedir la dimisión de los gobiernos, por si acaso. En el caso del idioma podría ser muy fácil llegar a acuerdos lógicos, aceptables por todos, pero va a resultar que las minorías lo estropeen y por lo tanto el personal siga inorando las leyes que se crucen en su camino. En el caso del aborto es distinto, los poderes más o menos visibles, la jerarquía eclesiástica, nunca tuvieron enfrente un gobierno que les recordase cuáles eran sus sacristías o cuarteles y su ámbito de influencia, que les obligase a respetar las normas, como a los niños. Tanto es así que se creen poseedores del derecho a legislar en materia sanitaria. El acuerdo es lógicamente imposible. La educación afectiva, emocional, sexual no se encuentra en niveles mínimamente aceptables, hubo avances, seguramente, comparada con la del nacional catolicismo, pero seguimos teniendo un porcentaje de embarazos no deseados altísimo, y no sólo de adolescentes, que terminan con abortos alegales, clandestinos y peligrosos. Ante tales fechorías sólo caben educación o represión. La clave de bóveda suele estar en el entorno familiar y escolar, ambos pueden poner límites y reglas o pueden prohibir. Creo que ya está bien de tanta hipocresía sobre la tutela paterna a los 16 años para abortar o usar la píldora poscoital. Si esa joven no puede, porque no se atreve, hablar con sus padres antes de tomar esas decisiones, ¿de qué puede servir que el Estado le obligue a ello? Los jóvenes pueden ser irresponsables, pero sus padres lo son mucho más. Manejar a una masa informe e incivilizada es lo que reclamaban los manifestantes el pasado sábado en Madrid, someter conciencias. Por lo demás, y para terminar con el domingo, seguro que a pocos les importa el idioma en el que les entregan la carta de despido, pero los que quieran ejercer ese derecho deben reclamarlo sin desánimo.

13 octubre 2009

Xan María Castro, un hombre de respeto

El próximo viernes Comisiones Obreras organiza un homenaje a Xan María, no creo que sean juegos florales ni una despedida, sino que espero se trate de una de esas oportunidades de encuentro, que cada vez escasean más. Aprovechando el evento no quiero dejar de contarles alguna anécdota. Galopaban los alrededores del 74 o 75 cuando un jovenzuelo desgarbado y exaltado predicaba a diestro y siniestro sus apologías izquierdistas y se esmeraba en tildar poco menos que de beatas ursulinas a veteranos demócratas, sufridos comunistas y sindicalistas curtidos en mil conflictos que buscaban de forma realista una salida del franquismo viable, el salto a la democracia. Ese despistado, en una ocasión, osó contar sus verdades delante del añorado Pita quien, pese a su talante pacífico, a su bonhomía y a su independencia, ciertamente incomodado, le espetó al jovenzuelo en sus mismos hocicos algo así como ¿pero tú de verdad te crees que Juan María no es una persona de izquierdas? Ni que decir tiene que por vergüenza torera el jovenzuelo desgarbado agachó la cabeza e hizo mutis por el foro, supongo que algo habrá reflexionado y habrá llegado a la conclusión de que Xan María es un hombre de respeto. Me sé de campeadores negociadores, de fortachones empresarios, de escurridizos leguleyos que ante la perspectiva de enfrentarse a Xan María en una mesa de negociación temblaban como una vara verde, pero también sabían del valor de la palabra y del compromiso adquirido en caso de acuerdo. Eso es respeto. Peces-Barba, Marín y otros le reprochaban no hace mucho a Zapatero que no contase con el consejo y colaboración de veteranos políticos, que sólo se quedaba con los resultones que le regalaban la oreja con chascarrillos graciosos. No digo yo que los jóvenes no hayan de tener oportunidades ni que los mayores tengan que estar a pie de obra en primera fila hasta la extenuación, pero entre un extremo y otro hay una escala de grises muy variada. Seguramente lo que queda de la izquierda en este país fue y sigue siendo muy injusto con las personas que escribieron la historia de la transición y mucho más injusto con los que siguieron construyendo progreso, derechos sociales y democracia sin parar ni para tomar aliento desde entonces. Este es el caso de Xan María Castro. Tampoco tenemos en las baldas de las bibliotecas obras rigurosas, no tanto memorias, como reflexiones personales serias sobre el próximo pasado de la vida política y sindical; yo sólo lo digo aquí? No sé si, además de la cultura gitana, alguna sigue conservando el viejo espíritu de los senados; para ellos el hombre mayor, experto, es ante todo el hombre de respeto. Algo de esto falta en nuestra sociedad y sin caer en banales cultos a la personalidad, pienso en Xan María, sobre todo como hombre de respeto y respetado. En coherencia con esto lamentaría que, no sólo ya su organización, sino las aulas pobladas por bachilleres y estudiantes de historia, derecho, economía o ciencias políticas, puedan desperdiciar la posibilidad de compartir con Xan María charlas, debates, seminarios; porque no es una de esas figuras de cera al uso, ni una momia de museo, es de los que comienza siendo un trabajador de banca y a partir de ahí no se le escapa ni un ápice de lo que significa estar en la vanguardia del progreso social en Galicia. Por eso le seguimos necesitando, para que nos vaya surtiendo de herramientas para armar un futuro de progreso, para salir de esta crisis, que no es sólo económica.

De posibles pactos educativos

Desde la semana pasada están leyendo, otra vez, letra pequeña sobre el Pacto por la Educación, si han pasado por encima de las noticias, no les culpo, ya huele a podrido desde hace años. Si se han detenido en ellas es porque son optimistas históricos o masoquistas recalcitrantes. Pero el caso es que Cospedal y Gabilondo se han reunido y no se han peleado, quedaron en volver a verse y seguir hablando ¿alguien habrá hecho alguna propuesta de las que no se pueden rechazar, como en El Padrino? Dicen que la sociedad reclama el Pacto puede ser; pero los tertulianos cotidianos siguen hablando de la LOGSE, aunque hace años que no existe. No sé, creo que puede haber razones para la esperanza, pero no hemos empezado por el principio. Con luz y taquígrafos o a oscuras, hay que pactar primero con la jerarquía eclesiástica; sin untarla previamente no hay pacto que valga, se vistan de lagarterana, Gabilondo, Cospedal y el mismísimo Zapatero. Aquí no hay problemas de equidad, hay que garantizarla, pero hemos dado pasos de gigante. Hay problemas de calidad; pero claro, la calidad no es lo mismo para unos que para otros. Si los contertulios de los grandes partidos hicieron un buen análisis, habrán hablado del abandono escolar, de la calidad de la Formación Profesional, de la escasa educación infantil en sus primeros años, del nulo reconocimiento de la función docente y de la precisa carrera profesional... Después de ese análisis seguramente llegaron a una conclusión de cajón, es precisa una mayor inversión en educación; pero seguramente discreparon en dónde invertir los cuartos. Si la raya roja se colocó en la Educación para la Ciudadanía, en las notas de religión o en los galones de los profesores, seguramente nos esnafraremos otra vez en el intento. Es decir, hay abandono prematuro, sin cualificación profesional adaptada al mercado de trabajo, por lo tanto se nos puede llenar la boca de que los chicos no estudian, que no se esfuerzan, o podemos poner los medios -con las vestiduras sin un desgarro- para solucionarlo. Es muy fácil, adaptemos lo que hay que enseñar a lo que el alumno necesita, no a lo que guste examinar el profesor. Dicen que las leyes educativas no se pueden evaluar hasta pasados 25 años, hasta que una generación haya dado paso a una nueva ley; la Ley de 1970 comenzó a ser sustituida en 1990, sin estar plenamente evaluada, pero la necesidad era acuciante, no podíamos seguir con la escolarización obligatoria sólo hasta los 14 años, el mercado no lo soportaba. Su sustituta acaba de nacer y no representa grandes cambios, sólo retoques de maqueo y ya hay que cargársela ¡poco sentido! Seguramente hace falta desarrollo normativo, adaptación y que no haya 17 sistemas educativos diferentes; pero no sé por qué me da en la nariz que los únicos intereses de los que han hablado algunos en estas conversaciones giran en torno a la ampliación de los conciertos educativos a los 18 años, el posible cheque escolar que reclama Aguirre, es decir euros para la privada, esa es la madre del cordero, el resto son sólo disfraces. Esto en Madrid, pero en Galicia se podrían ir dando pasitos adelante, siempre y cuando el conselleiro se baje del guindo y abandone esa política de gestos y titulares fáciles.

29 septiembre 2009

¿El conselleiro de Educación ten o corvo dentro?

Hace unos meses opiné en este folio que el conselleiro de Educación empezaba patinando en su andadura al frente de la cosa esta de que las escuelas e institutos funcionen, me pareció que se estaba metiendo en determinados jardines que le podían llevar a la impopularidad. Sin embargo, después tuve que reconocer que terminó el curso empatando el partido, logró pacificar algún conflicto y firmar algún acuerdo beneficioso para la comunidad educativa. Dejo al margen de todo esto la polémica sobre el decreto de gallego y la de los libros de texto, porque no los considero actos de su cosecha, sino estrategias de su partido para romper la cintura de sus adversarios parlamentarios. Nos regaló un verano verdaderamente pletórico de actividad, especialmente los periódicos y sus sufridos becarios veraniegos nunca se lo agradecerán lo suficiente, no había que buscar noticias. Jesús Vázquez no tuvo vacaciones, recortes, alarmas varias, polémicas, fotos a discreción siempre a disposición desde los gabinetes de prensa. Había que marcar las diferencias con los tecnócratas del anterior gobierno, eran déspotas ilustrados que trabajaban para el pueblo, pero el pueblo no se enteraba de que todo era por su bien. El nuevo conselleiro se encargó de dejar claro que a él le traía al fresco la virtud o la justicia de las medidas que tomase; si conseguía un buen titular, la realidad no podría nunca estropeárselo. Los enterados dicen que tiene un equipo difícil, poco compacto, que no saben jugar juntos, que como seleccionador, fracasó. Los más malévolos dicen que en su propia casa le están buscando la ruina. En los mentideros se dice ya que, políticamente hablando, ten o corvo dentro, no comparto totalmente esta opinión. Desde el exterior, y habiendo seguido un poco su trayectoria como diputado en el Parlamento español, se percibe que se trata de un activista partidista. No es una apreciación despectiva, todo lo contrario, sino que lo define como esa especie de delantero osado, intuitivo a veces, obediente otras, que busca el gol sin cesar, pese a que la defensa le acosa, falla casi siempre, pero algún tanto puede anotar a su equipo. No creo que esté amortizado, pese a que la demagógica medida de los libros de texto le haya perjudicado, ni por las caceroladas de las escuelas de idiomas. Todo eso son minucias, aún tiene que aguantar el tirón del decreto de gallego, aún puede servir mucho más a los intereses de su presidente Feijóo. No sé yo, pero le veo más vivo, en la línea del consejero Font de Mora en Valencia con la Educación para la ciudadanía en inglés, del olvidado Lamela, mentiroso inventor de las falsas eutanasias de Leganés. Los neocon de siempre. No sé si al presidente le regalarán trajes como a Camps o hará escuchas como Aguirre, pero tiene un gladiador que creo le durará bastante rato. Podría durar más, sólo si se centrase en su parcela, en alcanzar consensos muy factibles, baratos y beneficiosos para la enseñanza pública

22 septiembre 2009

Potestas y autoritas, señora Aguirre

Para los griegos potestas es el poder que te viene de arriba, el que se te da para una misión concreta para gobernar o controlar; mientras que la autoritas es el prestigio, la capacidad de liderazgo, el respeto que te ganas. Determinados personajes como el que hoy nos ocupa, tienen mucho del primero, pero poco del segundo. Estoy seguro, porque tengo testimonios de primera mano, de que este curso ha comenzado con profesores y profesoras recibidos en el aula con expresiones de alegría, besos y abrazos; se han ganado lo que necesitan: autoritas. También es cierto que en otros casos los bufidos, comentarios y desazón de los alumnos fueron generalizados; como mucho tienen potestas. Y es que hay de todo, hay profesionales que saben su oficio y por lo tanto se ganan el respeto de sus alumnos y hay advenedizos que sólo saben cobrar el sueldo por pastorear una suerte de ganado muy delicado; los primeros no tienen aquella manida vocación, sino voluntad, conocimientos y buenos oficios, los segundos tienen caradura. Esta pandemia me temo que no tendrá vacunas, tampoco es nueva; que los viejos del lugar hagan memoria para poner en los altares sus buenos recuerdos escolares y olvidar sus bestias negras. Pero llegó Esperanza Aguirre y abrió la caja de Pandora, los profesores en lo alto de la tarima -mejor un cristal blindado ¿no?- y los pupilos, prietas las filas, diciendo buenos días señor profesor y usted lo pase bien, y toda esta payasada para solucionar de un buen golpe dos problemas, el primero el suyo con una buena cortina de humo y el segundo, la educación de su región con sus merlinescos remedios; pero lo malo es que hay veces que los altavoces corrompen y perturban con interferencias los sonidos que reproducen. Por ejemplo, ella da dos voces en Madrid y toda España ha de posicionarse sobre sus ocurrencias; con todo lo que tiene que tapar, y a propósito de que la riada de Pozuelo y sus pijos maleducados en colegios privados de buen tono pasa por el patio de su casa, la liberal de toda la vida se propone pontificar sobre la educación con su ocurrencia de bordar a los docentes con galones, barras y estrellas cual agentes de la autoridad, léase: que gocen del principio de veracidad, como los de tráfico, que su versión va a misa si se contradice con la el conductor multado. Un maestro sólo necesita ese privilegio cuando un adulto, por ejemplo un padre desequilibrado, intenta una agresión o frente a un alumno mayor de edad. En el resto de los casos rara es la ocasión de indisciplina que no puede solucionarse fuera de los tribunales. Por otra parte no hay fiscal en este país que desampare a un profesional de la enseñanza agredido, ya es autoridad, por lo tanto dejémonos de demagogias sobre la enseñanza pública y sus supuestas calamidades, si de lo que se pretende es dirimir en los juzgados los problemas de disciplina de las aulas, patios y pasillos, que vayan reforzando las plantillas de los juzgados y vaciando los despachos de los jefes de estudios. Los que están enlodazando la enseñanza pública no creo que consigan convertirla en un patio de vecindad con somatenes plenipotenciarios

11 septiembre 2009

Niño, deja ya de joder con internet

Niño, deja ya de joder con la pelota. que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca. Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir. Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción. J.M. Serrat La superioridad del adulto sobre el chaval era fácil de imponer, el sopla mocos o el castigo a todo y para siempre eran armas de destrucción masiva, pero de eficacia limitada. El tierno infante se bastaba y se sobraba para saltarse esa norma del balón, la de las peleas a pedradas y las de las fotos enseñadas a escondidas en el recreo del colegio, el teléfono era artículo de lujo, pero se usaba. A fin de cuentas saltarse la norma siempre fue muy fácil con un celtas sin filtro a tres patacones o con una china por una libra. El caso es que la sociedad adulta y bienpensante siempre quiso tener atada y bien atada a su juventud con una buena educación que los mimetizara, que los clonizara, que no se escaparan del camino correcto, para ello siempre contó con un aparato educativo sustitutivo o complementario del cabeza de familia para la doma de los retoños. Cuando eso no era suficiente o simplemente cuando se consideraba preciso ese aparato educativo era sustituido o era complementado en la tribu con la figura del brujo, el poseedor de los poderes, era el que conocía las propiedades curativas o destructivas de las hierbas, el que daba los consejos o las órdenes, pero sin revelar nunca sus secretos; el poder dependía de él y él, sin poder al que servir, no servía para nada. Teóricamente su poder ha pasado a los centros de salud; pero desde que tienen que poner guardias para que no le zurren a los médicos, el tal poder ha menguado considerablemente. ¿Quién lo ostenta? Está claro que la tecnología. Si la autoridad de la familia sustenta su poder en el aislamiento de los críos del mundo que les rodea, fracasará; si lo sustenta en la pura represión dará un paso al frente al borde del precipicio. Algo parecido ocurre en la escuela, gran parte del profesorado carece de las competencias tecnológicas de sus alumnos y los comentarios en los pasillos sobre los próceres del saber son de traca. Ahora resulta que los legisladores conservadores buscan votos en el caladero de los padres y profesores desbordados proponiendo leyes que controlen, limiten, prohíban el acceso a internet y las redes sociales que usan jóvenes y menos jóvenes. Legislen, legislen que ya verán lo que les pasa, lo mismo que a los finlandeses que venden alcohol sólo a mayores de 21 años en las franquicias del Estado a precios desorbitados y tienen alcohólicos desahuciados por todos los rincones. Que los menores aprovechan viajes nocturnos en ferry de Helsinki a Estocolmo para hacer sus botellones y que pagan un pasaje baratísimo a Estonia para volver cargados de suministro de licores suficiente para destruir múltiples hígados. A ver si ponemos un poco de sensatez, los padres o los profesores que no sepan hablar con sus adolescentes han de buscar ayuda, pero no en las ocurrencias de diputados capidisminuidos.

03 septiembre 2009

El informe TALIS: ¿los profesores ante el espejo? (y III)

Entramos, por fin, en el comentario del núcleo duro del informe TALIS, es decir, la visión que tienen los profesores de su práctica docente, de lo que debe ser o no ser. Aquí es donde nos caemos con todo el equipo, la dicotomía es la siguiente: o el profesor considera que su trabajo es la exposición de sus conocimientos y el del alumno el de cogerlos al vuelo o, por el contrario, el profesor ha de ir facilitando herramientas para que asimilen y sepan aplicar los conocimientos aprendidos. España e Italia están a la cola, aquí se opta por la solución fácil, ladrillo en clase y deberes para casa, que si con nosotros dio buen resultado, a ver por qué no ha de darlo con los adolescentes de internet. Los buenos resultados académicos búsquenlos en Dinamarca, Austria, Bélgica?TALIS hurga un poco más e investiga lo que pasa en las diferentes asignaturas, de forma que los más tradicionales siguen siendo los de matemáticas y lenguas extranjeras, mientras que en el otro extremo están las tecnologías, las destrezas profesionales. Nada nuevo, el Mediterráneo ya está descubierto. Por otra parte estos profesores de librillo consideran muy importante el intercambio de ideas, pero no están por la labor de la colaboración profesional, el individualismo es pecado muy común de las salas y tertulias de los centros. Lamentablemente muchos profesores se quejan del clima en el aula, del tiempo que han de dedicar a mantener el orden, se pueden atar cabos y TALIS pone de manifiesto que en los países con planteamientos constructivistas hay mejor clima escolar, más disciplina y mayor rendimiento. La conclusión es de blanco y en botella, el profesorado noruego se encuentra satisfecho con su trabajo y lo ve eficaz, el español también cree que hace un buen trabajo, pero que no es eficaz. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el de la evaluación del profesorado. Aquí es palabra tabú, como en Italia, Portugal e Irlanda, países en los que más del 80% del profesorado no es evaluado o no se le informa de los resultados de la evaluación. Tampoco son evaluados los centros en su conjunto, pero lo peor es que no se sabe qué se ha de evaluar. TALIS se centra sobre todo en las prácticas innovadoras, en la formación y desarrollo de los profesores y en los resultados de los alumnos. Pero evaluar por evaluar tampoco sirve de nada, TALIS dice que el profesorado quiere ver recompensas por el buen trabajo y por el esfuerzo, el 75% dice no ver ningún reconocimiento por su esfuerzo suplementario, en España no llegan al 20% los que ven algún fruto, incluso son objetivos y los que ven por el rabillo del ojo lo que hace el prójimo confiesan que sus compañeros merecerían algo más y no se les da. No es que no me lo crea, pero me da en la nariz que los encuestados no son sinceros al 100%, el funcionariado español está acostumbrado al café para todos, para el que se esfuerza como para el que cumple discretamente o para el zángano. En el momento en el que se diga que el que trabaja más ha de cobrar más, veremos lo que pasa. Ojo al parche, pues, si queremos que esto marche, hay que garantizar recursos y profesorado cualificado y reconocido, intensificar su formación, poner todos los medios para crear aulas con el personal de apoyo preciso y los cambios de actitud imprescindibles para la mejora del clima de convivencia escolar y, por fin, estimular la evaluación eficaz y justa de cuyos resultados se pudieran beneficiar todos los integrantes del sistema. No quiero terminar estos folios sin destacar una ausencia en el informntramos, por fin, en el comentario del núcleo duro del informe TALIS, es decir, la visión que tienen los profesores de su práctica docente, de lo que debe ser o no ser. Aquí es donde nos caemos con todo el equipo, la dicotomía es la siguiente: o el profesor considera que su trabajo es la exposición de sus conocimientos y el del alumno el de cogerlos al vuelo o, por el contrario, el profesor ha de ir facilitando herramientas para que asimilen y sepan aplicar los conocimientos aprendidos. España e Italia están a la cola, aquí se opta por la solución fácil, ladrillo en clase y deberes para casa, que si con nosotros dio buen resultado, a ver por qué no ha de darlo con los adolescentes de internet. Los buenos resultados académicos búsquenlos en Dinamarca, Austria, Bélgica?TALIS hurga un poco más e investiga lo que pasa en las diferentes asignaturas, de forma que los más tradicionales siguen siendo los de matemáticas y lenguas extranjeras, mientras que en el otro extremo están las tecnologías, las destrezas profesionales. Nada nuevo, el Mediterráneo ya está descubierto. Por otra parte estos profesores de librillo consideran muy importante el intercambio de ideas, pero no están por la labor de la colaboración profesional, el individualismo es pecado muy común de las salas y tertulias de los centros. Lamentablemente muchos profesores se quejan del clima en el aula, del tiempo que han de dedicar a mantener el orden, se pueden atar cabos y TALIS pone de manifiesto que en los países con planteamientos constructivistas hay mejor clima escolar, más disciplina y mayor rendimiento. La conclusión es de blanco y en botella, el profesorado noruego se encuentra satisfecho con su trabajo y lo ve eficaz, el español también cree que hace un buen trabajo, pero que no es eficaz. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el de la evaluación del profesorado. Aquí es palabra tabú, como en Italia, Portugal e Irlanda, países en los que más del 80% del profesorado no es evaluado o no se le informa de los resultados de la evaluación. Tampoco son evaluados los centros en su conjunto, pero lo peor es que no se sabe qué se ha de evaluar. TALIS se centra sobre todo en las prácticas innovadoras, en la formación y desarrollo de los profesores y en los resultados de los alumnos. Pero evaluar por evaluar tampoco sirve de nada, TALIS dice que el profesorado quiere ver recompensas por el buen trabajo y por el esfuerzo, el 75% dice no ver ningún reconocimiento por su esfuerzo suplementario, en España no llegan al 20% los que ven algún fruto, incluso son objetivos y los que ven por el rabillo del ojo lo que hace el prójimo confiesan que sus compañeros merecerían algo más y no se les da. No es que no me lo crea, pero me da en la nariz que los encuestados no son sinceros al 100%, el funcionariado español está acostumbrado al café para todos, para el que se esfuerza como para el que cumple discretamente o para el zángano. En el momento en el que se diga que el que trabaja más ha de cobrar más, veremos lo que pasa. Ojo al parche, pues, si queremos que esto marche, hay que garantizar recursos y profesorado cualificado y reconocido, intensificar su formación, poner todos los medios para crear aulas con el personal de apoyo preciso y los cambios de actitud imprescindibles para la mejora del clima de convivencia escolar y, por fin, estimular la evaluación eficaz y justa de cuyos resultados se pudieran beneficiar todos los integrantes del sistema. No quiero terminar estos folios sin destacar una ausencia en el informe, echo de menos una valoración de profesores y directores sobre el papel de las familias; es evidente que como decíamos al comienzo, las situaciones son variopintas, distintas culturas, religiones? pero quizá se peque de una cierta consideración de la educación como islote en la sociedade, echo de menos una valoración de profesores y directores sobre el papel de las familias; es evidente que como decíamos al comienzo, las situaciones son variopintas, distintas culturas, religiones? pero quizá se peque de una cierta consideración de la educación como islote en la sociedad

25 agosto 2009

El informe TALIS: ¿los profesores ante el espejo? (II)

Dejábamos la semana pasada el análisis de TALIS, informe de la OCDE sobre el profesorado, haciendo balance de los tramos de edad y comprobando el envejecimiento relativo de las plantillas de los centros en España. Lo reanudamos comentando otro factor de gran importancia, las ratios de profesor/alumno y las de profesor/personal de apoyo. Ambos indicadores arrojarán luz y marcarán diferencias. Si bien el número de alumnos por profesor en España es de 21, ligeramente inferior a la media del estudio, y en el personal administrativo tampoco se alejan las cifras, constatamos que nos alejamos mucho en lo que se refiere al personal educativo de apoyo. Contabilizamos un puesto de trabajo para estas labores de apoyo pedagógico por cada 20 profesores, cuando la media es de 1/14 y en los sistemas educativos nórdicos 1/7 profesores. No es muy difícil extraer conclusiones si se comparan los resultados del éxito escolar en el norte de Europa y en nuestro país, PISA iba por esos derroteros. Es decir, podemos concluir que la atención a la diversidad, la atención individualizada y con el personal específicamente preparado sigue siendo la asignatura pendiente. Otro de los apartados del informe recoge las opiniones de los directores de los centros de Secundaria, unas de sus mayores preocupaciones es el absentismo del profesorado, el 30% cree que es su mayor problema, junto con la escasa autonomía para desarrollar su función en el caso de los centros públicos. Creo que es uno de los casos que menor relevancia tiene el estudio por la diversidad de los tipos de gestión en los distintos países, desde la municipal hasta el centralismo férreo. Es una vieja polémica en España que se está reabriendo con las leyes educativas autonómicas, entre los que son partidarios de la profesionalidad en la función directiva y los que optan por el modelo participativo de la comunidad escolar en la elección de los órganos de dirección. Sin ánimo de profundizar ahora ni de cerrar discusiones, la realidad presenta hechos incuestionables, la complejidad del funcionamiento y gestión de los grandes centros crece rápidamente, en particular los que gestionan proyectos europeos, financiación extraordinaria o los que se ocupan de la formación profesional, en todos esos casos seguramente habrá que buscar equipos formados y estables, con competencias y atribuciones de las que hoy carecen y con el control social y administrativo preciso. Donde los números salen abrumadoramente positivos es en la formación del profesorado, prácticamente el 100% de los consultados declara haber participado en cursos y actividades formativas en los últimos 18 meses, incluso estamos a mucha distancia de los escandinavos. Un poco de reposo en el análisis de este marcador nos dará la clave, es decir, la importancia administrativa de estas actividades, su valoración en concursos, oposiciones, traslados, su carácter imprescindible para cobrar sexenios. Si escarbásemos un poco más tendríamos que averiguar cuánto ofrece la Administración, qué facilidades se dan y, sobre todo, qué repercusión real tiene esta formación en las actividades en el aula. El aislamiento ancestral de la formación del profesorado y la universidad para la actualización científica y el reciclaje sigue siendo asignatura pendiente; la preparación pedagógica sigue siendo la gran ausente, incluso despreciada o minusvalorada por los que siguen teniendo su librillo particular. Un ejemplo claro, no hay más que comprobar que, con Brasil, estamos a la cola en la ayuda y orientación al profesorado que comienza a trabajar en los centros. Los paracaidistas caen en los departamentos, les dan un horario cutre, que para eso son los más jóvenes, y se les aplican novatadas casi cuarteleras o de película de serie B. Su suerte depende de las buenas personas y de los buenos profesionales que se puedan encontrar en el camino, no hay nada programado.

18 agosto 2009

El informe TALIS: ¿los profesores ante el espejo? (I)

Ya ha sido tratado en estos folios en algunas ocasiones, pero aprovechando más tiempo libre para estos ladrillos nos detendremos en análisis de los resultados de TALIS, un informe de la OCDE que podríamos traducir así: las relaciones entre profesores y alumnos, su comunicación, la eficacia del trabajo de los primeros y el resultado observable en los segundos. El informe se basa en encuestas y estadísticas, por lo tanto hay que poner a remojo desde un principio sus resultados. Son datos obtenidos en realidades sociales y administrativas diferentes, muy distantes; por ejemplo, se comparan los resultados obtenidos en España en centros públicos y privados, abarcando un universo de 4.000 profesores de 200 centros, con los que se observan en Dinamarca, Turquía o Malasia. Al contrario que PISA y otros estudios similares que intentan valorar objetivamente el éxito escolar y sólo consiguen movilizar mercados mediáticos para producir turbulencias y arenas movedizas en los debates electorales y parlamentarios, al contrario, repito, TALIS se fundamenta en opiniones subjetivas de profesores y directores de centros, por lo tanto será una mirada simplificada tamizada por ópticas múltiples y variadas. En un principio hay que constatar que en España los profesores con menos de treinta años no llegan al 10% y que más del 30% tiene más de cincuenta años; el panorama no parece muy alentador. Podemos hablar de la voz de la experiencia y de todos los tópicos que quieran, pero en este oficio, como en todos, hay retrasos que no tienen perdón, no se puede perder el tren y vivir de recuerdos. Hagamos un inciso y recordemos qué ocurría hace veinticinco o treinta años, la aplicación real de la ley 70, la de la EGB y el BUP -de importancia capital en la España que salía de la dictadura y con una economía necesitada de desarrollo-, no se da hasta entrados los años ochenta en los que se produce una real ampliación de plantillas y construcción de centros, se facilitan las jubilaciones y, por lo tanto, soplan nuevos aires en las aulas. Sin ser derrotista cabe suponer que o hay una renovación de los cuadros de personal en los próximos años o la comprensividad y el constructivismo seguirán siendo oscuras incógnitas en la secundaria española. En estos momentos hay posibilidades de jubilación anticipada e incentivada desde los sesenta años para los que lleven treinta años de trabajo, pero se dan dos fenómenos paralelos, por un lado en ciertos sectores del profesorado no se la contempla como una opción atractiva puesto que las condiciones laborales al estar en activo mejoraron sensiblemente en los últimos años y, por otro, se trata de un salto brusco, sin tránsito entre la actividad y el descanso obligatorio sin una preparación previa para la jubilación, es un colectivo que se encuentra sano y en condiciones de seguir al mismo ritmo, a piñón fijo, tal y como hizo toda su vida laboral. Seguramente hay fórmulas imaginativas, que no incrementen el gasto público y que sirvan para aprovechar experiencias y renovar los claustros.

11 agosto 2009

Los monos y las monas aprenden

No sé por qué siempre nos machacaron con lo de no tropezar dos veces en la misma piedra, aún a sabiendas de que íbamos a seguir tropezando. Ya va siendo hora de que reivindiquemos que metemos la pata con la mayor naturalidad y que supongo que se trata de algo congénito, natural en nuestra especie de bichos raros. De ser así entenderíamos los calentones que nos dan a todos cuando nos ponemos a decir la verdad sin cortarnos un pelo. Pero, claro, la vida pública y las repercusiones que en ella tiene lo que los responsables deciden es diferente, se supone que los que aguantan de la rosca, los que dirigen el cotarro son lo suficientemente reflexivos, pausados, metódicos como para no causar males. Por ejemplo, a la señora Cospedal se le fue la olla en un recalentón veraniego, harta de que la hubieran dejado de guardia en agosto y pletórica porque los justicias valencianos apoyasen los donativos textiles a su presidente; puede poner al Estado patas arriba y criminalizar a todo su aparato sin pruebas, pero sólo le queda lo que recomienda su amigo Fabra: ajo, agua y resina. Pero siempre hay algo en lo que apoyarse y nos lo acaba de demostrar un estudio que explica por qué el ser humano aprende más de sus aciertos que de sus errores; es decir, que nuestro cerebro aprende de lo que hacemos bien y no de lo que hacemos mal. Equivocarse no sirve de nada, según una investigación realizada por científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en la que se constató que dos regiones cerebrales concretas se activan sólo cuando hacemos las cosas bien, y no cuando las hacemos mal. Dado que las áreas activas están vinculadas con el aprendizaje y la memoria, los científicos afirman que sólo aprenderíamos de los aciertos. No les estoy tomando el pelo ni saco a relucir las serpientes de verano, al parecer el profesor E.K. Millar y su tropa consiguieron generar por vez primera una instantánea del proceso de aprendizaje de unos monos, demostrando que las células del cerebro, cuando una acción genera un buen resultado, se sincronizan con lo que el animal está aprendiendo. Por el contrario, después de un error, no se produce ningún cambio en el cerebro ni se transforma en nada el comportamiento de los animales. Todo esto tendría que ver con la plasticidad neuronal como respuesta al entorno, y tendría implicaciones para el entendimiento de cómo aprendemos, y también en la comprensión y el tratamiento de los trastornos de aprendizaje. Yo no sé qué diría Paulov de esto; pero bueno, están los ordenadores por medio y malo será que no tengan razón. En esto estaría pensando el señor conselleiro de Educación para seguir con la barra libre de las subvenciones a los colegios del Opus que diferencian, discriminan y segregan a niños y niñas. Ya se han olvidado de las viejas razones, del pecado original de las mujeres, de su peligro natural y de su incapacidad para ser cabezas de familia, puesto que, por naturaleza, son amas de casa. Ahora ya hay nuevas teorías para justificar la segregación: los monos aprenden del ensayo, del acierto-error y las monas también, pero a distinta velocidad; por lo tanto los monos y las monas han de estudiar separados, o no.

05 agosto 2009

De gripes y encuestas para idiotizados

Cuando una administración se empeña en tomarle el pelo al personal, seguro que lo consigue, a ver si no es así lo que está ocurriendo en los dos casos que les paso a comentar. No me digan que no; es cierto que el numerito que están montando con la gripe A es de juzgado de guardia. Se está creando un alarmismo, una psicosis colectiva realmente grave. Es cierto que existe el virus, es cierto que puede llegar a tener mayor riesgo que otros, pero no es lógico ni procedente que nos sirvan el espectáculo mediático-económico que nos están suministrando. Que hay un riesgo, pues que los médicos y hospitales estén preparados para detectar y atajar los casos y que no se acongoje a la población recomendándole que no se dé la mano ni se bese al saludarse. Resultan chocantes dos realidades cotidianas provocadas por la histeria, una es la de la absoluta descoordinación provocada por los múltiples sistemas sanitarios públicos en las autonomías que han de reunirse casi en consejo de ministros para pactar los protocolos a seguir contra la enfermedad y otra la persistencia de la ministra, cual Capitan Trueno, haciendo continuas declaraciones aparentemente tranquilizadoras, pero que no consiguen su finalidad ante el administrado idiotizado, desconfiado por todo lo que le pueda venir encima y considerándose el primer y prioritario grupo de riesgo al que hay que vacunar siete veces y llenarle la despensa de tamiflús y demás antivirales. En resumen, con este virus circunscrito al hemisferio sur, sin un mísero dólar que pudieran llevarse las farmacéuticas, ni nos enterábamos; ahora bien, si el primer mundo puede hacer negocio, por menos que unos pocos salgan de la crisis con buenos dividendos de vacunas y potingues. El otro marasmo de cifras y letras es el que envuelve al ciudadano afectado por la encuesta del gallego. Aún dejando claro que las administraciones son libres para gastar los impuestos en lo que crean conveniente y en hacer las encuestas que quieran, como si creen imprescindible preguntarles a los invidentes qué musiquilla quieren para cruzar los semáforos; muchos de ustedes estarán de acuerdo conmigo en que a la sociedad gallega y a los padres en particular se le ha tomado el pelo con alevosía y mala leche. En un proceso propio del tercer mundo, nos encontramos con lo mismo que ya sabíamos, que las cifras darían pie a lo que le diera la gana al gestor de turno, que los números tanto valen para un roto como para un descosido, que con ellos de podrían diseñar varios sistemas educativos en Galicia con un idioma, con dos o con tres, a gusto del consumidor. Pero se produce el agravante de que la voz que clama en desierto cual mártir de la patria se arma de argumentos más o menos falaces para llevar el ascua a su sardina. En resumen otra vez, el poder político en Galicia podrá legislar después de conocidos los datos de la encuesta como le venga en gana, para eso suma un diputado más que todos sus adversarios juntos. Pero para eso no hacían falta los aspavientos iniciales ni el mutis por el foro protagonizado por el presidente y el conselleiro, dejando solo al responsable del ramo colgado de la brocha.

29 julio 2009

Nos ha dejado Tino, un crítico coherente

Siempre hay que huir de los tópicos; pero, qué demonios, hoy no me da la gana, siempre se van cuando más los necesitamos. Ya no me voy a referir a sus más próximos, a su familia, cómo no lo van a necesitar. Me consta que supo dejar las lecciones bien enseñadas y discriminar bien, concienzudamente, racionalmente a los que no se preocuparon más que de amargarle la vida, sus últimos años de vida. Sabemos quiénes son y nos hemos quedado con su cara. Tranquilos no pueden estar, yo en su lugar no lo estaría. Tino era fiel lector de estas páginas, un lector incondicional y muy crítico desde sus comienzos. Un crítico coherente como lo era en todas las facetas de su vida. Lo suyo era la reflexión, era el mar en el que navegaba como pez incapturable. Era un profesor de filosofía de reflexión muy consciente que siempre le llevó a la acción, a la práctica. Nunca fue un tenor hueco de discurso armónico; mejor, fue un buen divulgador de teoría con fácil aplicación, siempre de los que hilaron fino, con tino -como bromeaba-, de los que no daba puntada sin hilo; cuando tenía que ser el que navegaba contra corriente lo hacía sin cortarse un pelo. Fue minoritario en su pensamiento, pero nunca con vocación elitista, sino todo lo contrario, proselitista, nunca dogmático ni cansino, insistente en sus convicciones, de los que nunca tiran la toalla, evolucionan y predican con su práctica. Les podría poner dos ejemplos extremos de su vida, la condena en Carabanchel en los años difíciles del franquismo o el conversador ágil y hábil con sus alumnos más difíciles, hasta llegar a la extenuación, hasta que entrasen en razón. Quizá fuese la clave de bóveda de su vida, la palabra razón, la razón de los convencidos de que el individualismo, el chalaneo y el cortoplacismo no son buenas fuentes en las que deba beber esta sociedad. Hoy me sigue haciendo falta, porque hoy tenía pensado hablar del diálogo social, del bocado que los empresarios insaciables quieren darle a la hucha de la Seguridad Social, del templagaitismo de Zapatero, del buitre de Rajoy y su carroña permanente, del raquitismo neuronal de algunos dirigentes sindicales. Hoy también querría saber tu opinión, compañero, que nos queda tanto que hablar.

21 julio 2009

Decoro y buena educación en el lenguaje

Hablaban los clásicos del decoro lingüístico, lo que no tiene nada que ver con no decir tacos a mansalva. Pensaban que el decoro era algo así como la adaptación del lenguaje al personaje, que en las obras literarias la verosimilitud fuese tenida en cuenta por autores; todo siempre para conseguir en el lector o en el espectador los efectos deseados, conmover en el caso de la tragedia o distraer en el de la comedia, los dioses y héroes tendrían que usar registros cultos y elevados y las clases inferiores, expresarse como tales. La Celestina lo retoma magistralmente diferenciando los diálogos de Calisto y Melibea de la propia tercera o los criados. Con el tiempo esta aparente rigidez se fue abandonando, tanto en la lengua coloquial como en la literaria se han perdido los corsés. Puede ser que haya quien piense que se ha perdido ese decoro desde que llega a la sociedad el momento interclasista que pudo representar el siglo de oro, el momento en el que el culto repolludo hubo de hacerse entender por el plebeyo, es más, hubo de captar su voluntad. Pedro Crespo o Peribáñez son personajes del pueblo que pueden ascender socialmente defendiendo su honor y sin dejar de usar su registro lingüístico en una suerte de superación de cierta diglosia. El pueblo llano ya tiene con quien identificarse. Más tarde ya no nos queda más remedio que los extremos se toquen y el erudito a la violeta y el nuevo rico sean el hazmerreír de la sociedad en el uso de una falsa cortesía lingüística. Esa cortesía con frecuencia la asocian con lo que ocurre a menudo con el uso de las dos lenguas en Galicia. En Cataluña el comportamiento suele ser modélico, en el momento en el que alguien se da cuenta de que puedes llegar a tener algún problema de comprensión, inmediatamente cambia de lengua y se pasa al mejor castellano en que se puede expresar; creo que puede ser opinión unánime contrastada por los que pasen por allí. Sin embargo, por aquí la situación es diferente, tenemos la situación paralela, el gallego hablante natural no tiene ningún problema en hacerse entender en castellano; pero cuidado con los recién llegados a la normalización; tenemos al sector resentido que no cambia de lengua aunque se esté muriendo y la típica conversación bilingüe en la que se ve que ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer que no considera el cambio de lengua como un gesto de cortesía sino como el luchador que pierde el asalto, incluso el combate. Es una situación atípica y anormal, pero que no se soluciona con leyes normalizadoras, sino con buena educación y bastante sentido común.

La tercera vía lingüístico editorial y los libros de texto

La guerra lingüística está abierta desde hace tiempo y desde este folio se dijo que era una guerra artificial, que al populacho le importaba un nabo y que sólo se estaban ventilando votos entre unos miles de ciudadanos más conscientes o más desocupados, que de todo hay. Hace unas semanas comentábamos la posibilidad de que apareciese el famoso manifiesto programa que días atrás vio la luz como solución entre los insurgentes que desde el Gobierno desenterraron el hacha de guerra lingüística y los portadores del fuego eterno, proporcionado por los dioses del galleguismo y de la pureza y conservación del idioma, que no renunciarán a él porque son sus dueños por los siglos de los siglos y que no consentirán que ningún humano o semihéroe se atreva a considerar que hay otra verdad distinta de la suya. Tal es así que, después de tantos dimes y diretes, después de tantos cafés tomados, después de tantear hasta al Apóstol Santiago para ver si era o no firmante del famoso manifiesto, después de que hubiese pasado por las manos y por el correo electrónico de los ordenadores de miles de personas, vio por fin la luz con 1.300 firmas. El Manifiesto Galego se presenta en Vigo, lo monopoliza el mundo nacionalista editorial moderado con toques centristas y se contraprograma con otro acto de baile de salón entre la Federación de Municipios y Provincias de la mano de la Consellería de Educación. En resumen, los ayuntamientos quieren seguir trincando pasta a espuertas de Normalización Lingüística y la Consellería de Educación, que tan amablemente recoge el guante de la promoción de gallego, se muestra favorable a tal proposición y seguirá tirando de talonario mientras el cuerpo aguante. Claro que no se comentó en su momento, mea culpa, el papel de los editores en la movida y quizá convenga saber quién se moja y quién no se moja. Examinando la presentación viguesa comprobamos que la filial del grupo Anaya está bien representada; sin embargo el grupo Santillana está poco lucido en el acto, aunque en las firmas no falten más que alguno de los intelectuales orgánicos. Líbrenme todos los dioses de proyectar sombra de intereses espurios en la tal iniciativa, que seguro sólo está promoviendo lo que dice promover. Ambos grupos tienen mucho que ganar y que perder en la guerra de los libros de texto en gallego. Si cada año todos los padres han de comprar la colección de ejemplares en gallego, queda claro que el negocio editorial y librero sale bien parado, con o sin subvención de la Xunta; por el contrario si estabas más preparado para el anterior servicio de préstamo a las familias, la cuenta de resultados te puede quedar perjudicada o no, según pinten las subvenciones. También puede influir la capacidad de cada uno de los dos grupos para situarse en la venta de ejemplares según salga el Decreto del Gallego con un porcentaje u otro de asignaturas en cada idioma; incluso pueden llegar a influir los nombres de los autores de los manuales que usen los escolares. Lo que sepamos lo seguiremos contando; pero, de momento, tengan el oído atento.

07 julio 2009

Traducción simultánea normalizada

Asisto a una reunión de trabajo, es una situación frecuente, relajada, de confianza, en la que los conflictos surgen, si es necesario, de la diferencia de criterio y en la que las formas nunca se pierden y, si se pierden, es porque la tensión deviene en risa floja y comentarios distendidos. El caso que les quiero relatar en este contexto, y muy por encima, tiene que ver con la comunicación. Todos los asistentes compartimos lengua y usamos los registros coloquiales o técnicos según mande la circunstancia, procedemos de diversos lugares de España e, insisto, hay confianza suficiente como para obviar etiquetas y protocolos. Pues bien, en ese ambiente de profesionales, universitarios todos, políglotas algunos, estoy percibiendo que determinados compañeros y compañeras tienen ciertas dificultades para expresase con la concreción precisa en español. No es su idioma habitual ni para hablar ni para escribir a diario, tampoco es de lectura imprescindible. De suerte que resulta extraño que alguien no sepa decir más que recull de prensa y no le resulte familiar el término resumen. También puede ocurrir que alguien no sea capaz de decir refuerzo de argumentos o apoyo en las decisiones si no es en otra lengua. En ambos casos el resto de los interlocutores no tuvimos ningún problema de incomunicación, ellos tampoco; ni siquiera significó más que unas brevísimas interrupciones en el fluir de la conversación: pero, claro está, los cafés más personales dan pie a los comentarios sin malas intenciones. Si estas anécdotas sucediesen en una conversación con un alemán o con una francesa que aprenden español, no nos llamaría la atención, sería lo más lógico; pero que esto nos ocurra con un cuarentón que tiene como primer idioma el catalán o alguna de sus variantes valencianas o baleares es más preocupante. Nos lleva a pensar qué puede estar pasando entre la población escolar. No quiero entrar en valoraciones, pero resulta tan extraño como que un gallego hablante use queso por mentón sin ser consciente del calco, que se asombre de que un castellano no le entienda su expresión coger en el colo, o que no use correctamente los verbos quitar o sacar. En todos los casos hay un déficit en la enseñanza del castellano. No tendré ni el más mínimo problema para asistir a esas sesiones de trabajo con traducción simultánea. Ningún problema; pero no nos engañemos, eso querrá decir que sobre la enseñanza de las lenguas y su libre uso habrá algo que decir, así como del cumplimiento de los estatutos, de la Constitución o de las leyes educativas. Es posible que esa sea la voluntad mayoritaria de los habitantes de un territorio, como Cataluña, pero que no se haga con mi financiación. Viene esto a cuento de que el Parlamento catalán acaba de aprobar la Ley de Educación Catalana por amplísima mayoría y mucho me temo que si le dedicamos un folio una de estas semanas nos podemos llevar muchas sorpresas, sobre todo si tenemos en cuenta la afición que se tiene por estas tierras a copiar, previa traducción, lo que por allí se escribe. Y para terminar, quede claro, que desde este momento considero estas situaciones como normales y, por lo tanto, no reclamaré ninguna Ley de Normalización Lingüística.

30 junio 2009

Sin la careta en Barrio Sésamo

Vivieron tiempos de confusión, propios de congresos y de luchas tribales, intestinas, en el mundo nacionalista. Parecieron tiempos de calma chicha esperando a ver quién se llevaba el bacalao y lo partía. Pero todo fue un espejismo, en pocos meses tanto en el mundo sindical como en el político, se vuelve por los fueros viejos y los coroneles de toda la vida están prestos de defendernos de todos los males que, como no podría ser de otra forma, siempre vienen de fóra. Un vez más se les ve en sus diferentes facetas y bajo diferentes siglas, unas más dulces y amables, otras más duras y de discurso rancio. Por ejemplo el pasado 23 de junio diputados nacionalistas y socialistas se despacharon a gusto contra la reforma de la Ley de la Función Pública Gallega y la definieron como un nuevo 18 de julio..., de golpismo contra el idioma; pero lo más alarmante y preocupante fueron las alusiones al desembarco dos de fóra, es decir, a lo desprotegidos que quedan los ciudadanos con vecindad administrativa en Galicia al opositar a cualquier puesto en la administración frente a los murcianos que demuestren ser tan competentes o más en su oficio que los nativos. Dicho sea todo esto después de dar los gritos de rigor, es decir, que todo ciudadano que quiera ser atendido en cada una de las dos lenguas, tenga derecho, lo ejerza y se le respete. No vamos a hacer más sangre en este folio, porque ya es de sobra conocida la opinión de servidor sobre estos conceptos más próximos a Barrio Sésamo y sus viejas lecciones sobre los factores espacio-temporales, dentro e fóra, que marcan límites geográficos, pero también nos sitúan en el tiempo y en la historia. Miguel Delibes escribió un relato entrañable, La hoja roja, no sé si se podrá encontrar fuera de las librerías de viejo en las que aún quedan ejemplares de aquella popular colección, de cinco duros el ejemplar, patrocinada por la TVE franquista y en la que se colaron de rondón autores y obras poco recomendables en las sacristías y en los cuartos de banderas. En esta novelita el maestro hace un paralelismo entre el librillo de papel de fumar en el que la hoja roja avisa de que hay que ir al estanco a reponer suministro y las señales que da la vida con sus particulares hojas rojas que marcan la caducidad y desembocan en la soledad. A lo mejor es buena señal y al nacionalismo le está llegando su hoja roja. Sin ir más lejos se han quedado solos, tarde, pero afortunadamente ya sin la compañía de las centrales de clase en el conflicto del metal; en sus asambleas en los astilleros y demás empresas del sector ya se llega a llamar extranjeros a los trabajadores de Ferrol, lo cual podría ser tomado a cachondeo futbolístico si no fuese porque la frase es seria. Quieren regular el acceso al trabajo a los que no son como ellos, son de fóra; los senegaleses, medio millar en el naval, eran visibles en los primeros momentos del conflicto, solidarios siempre. Ya no se les ve, ni a los mayores de 45, ni a las mujeres... Habrá que preguntarse qué pasa; no llega con ponerse la pegatina-vacuna de progre para no ser xenófobo y, ojo, que son varios los frentes, el político, el sindical, el lingüístico, el parlamentario... Apriétense los machos y analicen su árbol genealógico, no vaya a ser que no sean de dentro.

23 junio 2009

Libros de texto, ordenadores y demás gastos

Cuando el conselleiro Currás empezó con su política de compra de libros de texto para ser usados como instrumento de trabajo en el aula prestado a los estudiantes, llovieron chuzos de críticas. Los primeros fueron los libreros y editores que venderían la tercera parte de los ejemplares, los segundos en quejarse fueron los que pensaban que a los pudientes no se les debería subvencionar ese gasto. El cambio de gobierno no significó cambio de política y se mantuvo el gasto en libros de préstamo, en aras de que la educación obligatoria fuese realmente gratuita. La experiencia seguramente está siendo satisfactoria, pese al aumento de trabajo para los centros y pese al descontento de ciertos padres que terminaron haciendo el desembolso pertinente para que sus retoños tuviesen un juego de libros nuevo en su casa y tranquilizar así su conciencia. Paralelamente se están informatizando las aulas y los domicilios, los programas de alfabetización del profesorado en las nuevas tecnologías van avanzando lentamente y, por lo tanto, en un breve plazo los materiales didácticos tendrán que sufrir un nuevo revolcón como le ocurrió a la enciclopedia Álvarez al verse sustituida por aquellos modernos libros con fotografías en color, uno para cada asignatura. Pero llega el conselleiro Vázquez a poner todo patas arriba sin el menor sentido de la medida, en sesenta días recorta los cuadros de profesorado en la enseñanza pública, se inventa encuestas de las que ya sabe las respuestas y sitúa al gallego como el mayor problema de la enseñanza en Galicia. Por si no llegase la desorientación en la que se maneja nos sale con el supuesto ahorro que supondrá becar solamente aquellas familias necesitadas para adquirir los libros de texto anualmente, no como cada cuatro años, como hasta ahora. Esto no será ahorro. El papel está en crisis, La prensa escrita y publicada de forma tradicional tiene los días contados; a los libros de texto les pasará lo mismo. Los editores se lo saben y cada vez son más ágiles ofreciendo materiales multimedia y formación red; pero nuestras autoridades no se enteran de por dónde vienen los tiros y venga a comprar papel cada vez más caro y caduco. Otro tijeretazo se viene encima con el recorte de gastos en formación del profesorado. Toda cuanta asociación sin ánimo de lucro, movimiento pedagógico, sindicato? que ofreciese cursillos, seminarios, jornadas y recibiese una raquítica subvención, que se vaya olvidando, el profesor que quiera formarse que se lo pague de su bolsillo. Pero el conselleiro no quiere quedar de tacañón y va prometiendo dinero por otros sitios; empezó este fin de semana en el congreso de la patronal de la enseñanza privada asegurando prebendas y colaboración sin fin. En el mismo foro se habló de las subvenciones retiradas a los centros segregadores por razón de sexo. Seguro que con los ahorrillos hay dinero para desfacer tamaño entuerto y asegurar que los niños y niñas del Opus no se mezclen entre sí y mucho menos que se mezclen con el resto de sus semejantes. Cada vez se le ve más el plumero al conselleiro Vázquez.

17 junio 2009

La escala de grises

Están sobrevolando Galicia negros nubarrones de mezquindad. Hay que leer al Galdós de las novelas de tesis, de las de buenos y malos durante la Restauración, el bueno del canario tachado de garbancero por su sinceridad tomaba partido sin cortarse un pelo, quien no llegue hasta ahí puede quedarse en Marcial Lafuente Estefanía, en Cabanillas o en el señor aquel del himno de los imbéciles e escuros. Pero a lo que íbamos, el Gobierno recién elegido optó por la estrategia más fácil, la de inventarse una oposición irreal, a lo Second Life. El señor presidente al mejor estilo vaquero dice: esto es blanco. Irremediablemente alguien en las antípodas, ante este radical aserto, sale diciendo que, sin lugar a dudas, el imperialismo colonialista español nos sigue asoballando cuando dice que es blanco lo que claramente es negro. Ambos personajes se necesitan y su discurso se retroalimenta, no pueden vivir el uno sin el otro, es como Rajoy Y Zapatero, pero con una diferencia abismal, entre el presidente Feijóo y Francisco Rodríguez -o quien quiera que mande ahora en el Bloque- hay más de un 30% de apoyo electoral. Pero ambos están cómodos y les va bien y les irá todo mejor si nadie hace nada y el presidente sigue con sus ganchos de izquierda populista en el hígado de su esparrin nacionalista. Ya tenemos héroe y antihéroe, la epopeya está servida y que los dioses se apiaden de nosotros. La semana pasada estaba bastante optimista, desde estas mismas páginas, desde sectores parlamentarios razonables y de todos los colores se estaban haciendo llamamientos a la cordura y al aislamiento de la irracionalidad nacionalista y a la demagogia del Gobierno. Hubo pasos ciertos y seguros, algunos intentos de que fuesen los mismos sindicatos mayoritarios los que jugasen otra vez ese indispensable, pero siempre poco reconocido, papel de celestina, de terceros en el conflicto, de mediadores, de buscadores de las tonalidades grises en las que son especialistas cuando negocian los convenios, los que marcasen las líneas de la tregua entre los radicalismos. Hoy ya no le veo salida al callejón, entre todos la mataron y la segunda fuerza política de Galicia, los socialistas, aparecen como una segunda marca del nacionalismo más intolerante; disueltos como un azucarillo trátese el tema que se trate: el artículo 35 de la Ley de la Función Pública Gallega y la obligatoriedad del gallego en las oposiciones, de la derogación del Decreto del gallego en la enseñanza, de la encuesta a los padres sobre eso mismo?Aquí no hay más posturas que esa especie de bien y mal cuando el margen de la duda metódica abre abanicos de grises de gran riqueza; pero claro, es más fácil solucionarlo todo llamando facha al de enfrente. No sé si adelantarán las elecciones generales, pero así no podemos seguir, con un gobierno de pin y pon dirigido por el pensamiento raquítico de Feijóo y con los boinicéfalos más esquemáticos que del racionalismo sólo se quedaron con la cuadrícula de los crucigramas, vamos de popa.

09 junio 2009

El parto de los montes: la encuesta del gallego y el quebrantahuesos

Vengan a mí todas las alforjas, todos los viajes, incluso todos los burros, que aún no sé para qué hicieron maldita falta. Para saber qué pasa en las escuelas, para saber qué se habla y qué se escribe no hacía falta toda esta parafernalia. Pero bueno, este gobierno también se gasta los cuartos en lo que cree conveniente, tiene contento a su electorado y usa a sus funcionarios como le viene en gana. Quede claro que la mayoría de los profesionales de la enseñanza pública le hubiesen informado fiel y verazmente de cuál es la situación lingüística de los pupilos a su cargo, que todos se entrevistan regularmente con los padres -sobre todo con las madres- de su alumnado, usan ese par de lenguas oficiales en presunto conflicto. Vaya por delante que me parece un menosprecio a los docentes, a los equipos directivos, un paso en falso del que se puede arrepentir en cualquier momento y una dejación de responsabilidades como gobierno; de la OTAN y su referéndum se pudo aprender bastante. Aprovechemos el folio para dejar constancia de cuatro simplezas sociolingüísticas, que es lo que está de moda. El gallego no se muere, se mueren sus hablantes, pero olvidémonos de las conspiraciones. Tardará en desaparecer y ninguno de nosotros lo verá. Tratar al gallego en peligro de extinción como al quebrantahuesos o a las ballenas no le hace ningún favor, como mucho surgirán más organizaciones conservacionistas, pero eso no significará que su uso se extienda geográfica ni socialmente. Los que no queremos ni imposiciones y suicidios observamos que es muy distinta la situación de ambos idiomas en el uso oral y en el escrito, los alumnos castellanohablantes no utilizan el gallego oral en ninguna asignatura y a la inversa sucede lo mismo, se callan y nadie les obliga a otra cosa. Ni el decreto viejo ni el nuevo van a solucionarlo. La ley de normalización fracasó de cabo a rabo. Podemos seguir echando la imaginación a paseo -a la luz de la experiencia- y concluir que es imprescindible dejar de crear somatenes lingüísticos confrontados para conservar una legalidad ineficaz o para dictar normas demagógicas. Se pueden dar pasos, por ejemplo, dándole a los centros la autonomía suficiente para organizar la programación de todas las materias a lo largo de las etapas con la obligación de alcanzar los objetivos marcados. Es decir, el alumnado ha de alcanzar la competencia oral y escrita en ambas lenguas a los 16 años que termina la ESO, pues bien, que el propio equipo docente programe, actúe y evalúe con la inspección y control que sea necesario. ¡Conselleiro, no se olvide de los medios y recursos! Y una última píldora sobre el prestigio social del gallego: las liturgias está demostrado que no sirven para nada, todas las posturas de los que fingen ser bilingües y hablan otra lengua en la que no se desenvuelven hacen el ridículo. Ningún chaval se volverá gallego hablante por escuchar a su ídolo perpetrar cuatro frases mal hilvanadas en traducción simultánea.

04 junio 2009

¿Habrá que educar a Mayor Oreja?

¿La Conferencia Sectorial de Educación es un aquelarre o una timba? Mire usted, señor Gabilondo, he acudido con interés a la lectura de su comparecencia en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, me he leído el texto de cabo a rabo y no me queda más remedio que llegar a la conclusión de que es usted el pagano y de que otros se están gastando la pasta que usted tendría que estar administrando si quisiera llegar a conseguir los loables objetivos que se propone en su programa de acción al frente del ministerio. Son todos conocidos, pero, por ejemplo, dice que hay que invertir más dinero en la educación infantil hasta los tres años, bien dicho, usted pone la pasta en el Educa 3 y cada autonomía hace lo que le viene en gana con ella, por aquí aún no sabemos qué pasó con las galescolas del Consorcio; que, por cierto, están sin convenio colectivo. Nos cuenta que hay abandono escolar prematuro, me gustaría saber qué seguimiento se ha ido haciendo desde su ministerio de la pasta gansa que dedica a esa especie de permanencias escolares que algunos centros gastan atendiendo a los alumnos que corren riesgo de abandono escolar. No podía faltar, después usted nos cuenta que la FP va fatal, que los alumnos van a los ciclos medios como al matadero, que eso sólo les sirve para encontrar empleo barriendo talleres, que los ciclos superiores no encuentran pasarelas con la universidad, venga ya, otro impulso. Pero el colmo llega con lo que usted llama Escuela 2.0 y que lo concreta en repartir maquinillos portátiles entre estudiantes y profesores, en dotar a los centros de pizarras digitales y cañones de vídeo. En primer lugar no tiene usted ni la más remota idea de la cantidad de aparatos inservibles que hay almacenados en los centros escolares, poco o nada sabe de lo que los conselleiros de las taifas se han venido gastando en licencias para engordar a Bill Gates comprando Windows a mansalva, no tiene ni repajorera idea de lo que cuesta reponer una lámpara de cañón de vídeo cuando se funde; pero ancha es Castilla y venga pedidos. Extremadura o Aragón nada tienen que ver con Andalucía, por poner un ejemplo. Haga recuento de los profesores analfabetos informáticos, póngalo como prioridad en su agenda, meta en cintura a los consejeros autonómicos de la Conferencia Sectorial y procure no perder competencias, ya no le digo nada de recuperarlas. Por último, usted es profesional de la enseñanza de la metafísica, no sé si será labor suya; pero si es posible que nos eche una mano, trate de charlar un rato con Mayor Oreja, déjelo para después de las elecciones europeas. Más que nada me preocupa que un hombre que siempre ha mantenido una postura comprometida y difícil en el País Vasco ahora me venga diciendo que las violaciones, los abusos sexuales a menores en los colegios religiosos irlandeses... son pellillos a la mar, como dice el ministro vaticano Cañizares. No sé yo, el sistema educativo actual será mejorable, pero el que padecieron estos dos sujetos es manifiestamente reprobable.

26 mayo 2009

El piquete lingüístico

Desierto de los Monegros, al mando del teniente Villanueva una sección de infantería hace ejercicios, su misión es tomar una colina o similar en una maniobra envolvente, un objetivo fundamental para su compañía y su regimiento. Hete aquí que este señor bajito, oculto tras su bigotito, analfabeto funcional y macarra vocacional, aparece con toda su tropa agotada a varios kilómetros del punto de encuentro marcado por sus superiores. Su interpretación fue que el mapa tuvo la culpa, menos mal que el Sol no había abandonado la galaxia. Fue un error táctico o estratégico donde los haya. Aquí hay quien piensa que tenemos una suerte de teniente Villanueva al frente de la autonomía y se equivoca de cabo a rabo. Creo que tenemos a un estratega con gran dominio del arte de colocar la artillería en su sitio, un profesional que sabe cuándo debe entrar a trabajar el fuego aéreo, que tiene grandes dotes para las maniobras de distracción, incluso para la guerra de guerrillas, no teme el cuerpo a cuerpo en contextos discretos. Si no se lo creen, pasen y vean informativos. Puede estar ardiendo el metal en Vigo, se puede ir a tomar viento Pascual en Lugo, Caramelo en Coruña, sigan y sigan que hay para todos ¿qué? ¿Cuál es el problema? ¿De qué tenemos que preocuparnos? Vaya hombre, ¿no sabe usted que el mayor problema de Galicia es la reforma del artículo 35 de la Ley de Función Pública de Galicia? Está usted en las nubes, perdóneme, pero así no hay quien haga país. El problema es si los aspirantes a funcionarios han de hacer una prueba o no en gallego. Seguro que es una buena estrategia a corto y medio plazo; no le preocupa a nadie que no sea aspirante, que esté preparándose para opositar; pero al mismo tiempo afianza réditos electorales -que el día 7 está muy cerca- puesto que nuestro presidente de la autonomía aparece como Cid Campeador sobre los nacionalistas radicales y deja con cara de póquer a los socialistas, colgados de la brocha, sin saber si seguir pactando en los ayuntamientos o empezar a hacer política por su cuenta. ¿Es o no es una buena estrategia desmovilizadora? Además el presidente, creo que conscientemente, tiene bien situada a su brunete particular, un rol que está jugando la Consellería de Educación. Le afecta lo anteriormente citado, pero sólo de refilón, las oposiciones de profesores siguen estando blindadas legalmente; pero siempre puede colaborar con comandos autónomos, incluso con piquetes con misiones específicas. Inocentemente, servidor hablaba el martes pasado de la posibilidad de que hubiese un papa lingüístico, conciliador, como el recién nombrado responsable del tema del gallego. A día de hoy no le he leído aún ni una sola declaración pública trascendente; pero el caso es que su jefe, el conselleiro Jesús Vázquez, sí actúa como un general con mando en plaza. Hasta ahora nos mareaba con el decreto de gallego, que si te derogo, que si no te derogo; mientras tanto a los colegios llegan circulares de los inspectores acogotando las plantillas para el año que viene, mientras tanto te cuelo de rondón 14 nuevas titulaciones de FP sin que te dé tiempo a decir ni pío. En los institutos tiemblan con la que se les puede venir encima. Lo que yo te diga, un torero.

19 mayo 2009

¿Precisamos un Papa lingüístico?

Cuando a mi amigo Curro se le asoma un contertuliano con la fresca, al anochecer, proponiéndole cualquier aventura fuera de lo normal, bien sea un fin de semana en Ayamonte o una simple manzanilla en el Habana de Sanlúcar, pueden pasar dos cosas, que estemos a día diez y la cosa no vaya mal o que estemos a día diez y Curro tenga problemas, como él dice, "ecuménicos", es decir, que tenga un par de imprevistos y, por lo tanto, su capacidad de conocer mundo se vea capitalmente disminuida. Bromas aparte, lo de conocer mundo está bien y el Papa de los católicos es un buen viajero; no sé yo si será tan buen diplomático; pero bueno, es cosa suya y de los suyos. Estos días de ahí atrás estuvo por Israel y me dio la impresión de que se metió en camisas de once varas. No sé a qué clientela perseguía, pero esa especie de misa concelebrada con un rabino de medio pelo y un imán del que no se sabe ni el nombre no dan la impresión de un éxito ecuménico ni económico. Porque, claro está, estas misiones diplomáticas nunca son inocentes o bien buscan la unificación territorial, doctrinal en este caso, o buscan el ecumenismo petrolífero. No le veo yo resultados que promuevan los fuegos de artificio. Esto de tener un Papa esta bien, no me digan que no. A fin de cuentas, contar con un Botín, o un Ortega, o un Obama, con un buen dedo para dirigir es un chollo; pero estos tres ejemplos que les cuento no son buenos ejemplos, porque se les caen los palos del sombrajo a la mínima que se despisten. Aquí necesitamos otras categorías; en Galicia somos otra cosa, el coche y la hipoteca ya nos los facilita Zapatero con esas subvenciones remasterizadas. Nuestra necesidad ineludible es la lingüística, es que no sabemos qué hablar, ni qué escribir. Zumba que te zumba están a diario con las monsergas, es cierto que el pueblo municipal y espeso se abstiene de opinar, porque habla en la lengua que le da la gana y es libre de decir lo que le venga en gana. Pero a cada instante anhelo más la llegada de un Papa lingüístico, alguien que nos revele la verdad absoluta, alguien que nos diga si este 17 de mayo lo hicimos bien o mal, alguien que nos diga si en Galicia tenemos que ser monolingües, si tenemos que ser bilingües o si cada uno puede ser lo que quiera con el permiso y el respeto debido a los demás. Esto es complejo, insisto en el modelo religioso, porque a los católicos les va dando buen resultado lo del Mesías, los profetas y demás mitos; a los demás monoteístas también les va bien; pero bueno, por quedarnos con lo más cercano, quedémonos con los que hacen milagros, es lo que nos hace falta. No creo que el buen hombre que se ha hecho cargo del asunto este de la Política Lingüística tenga esas gracias divinas, pero esperemos que sea capaz de templar gaitas entre los cuatro aprovechados que sacan rendimiento editorial y académico anual tal día como anteayer, los iluminados que le siguen buscando las esquinas a la Mesa Camilla de Ramón Piñeiro y los ciudadanos con vecindad administrativa en Galicia.

12 mayo 2009

Del ´noxo´ y de la xenofobia

Hace bastantes años el término xenofobia empezaba a ser utilizado con cierta normalidad; aunque su significado no era siempre bien conocido y, por lo tanto, su uso no siempre era el correcto. Recuerdo haber oído una conversación entre dos adultos, eran buenos amigos, pero surgió un motivo de disgusto, una desavenencia, no recuerdo la causa de la discusión. El caso es que el más ofendido quería recriminar a su circunstancial enemigo y manifestarle su desagrado, su rechazo. Su vocabulario de gallego hablante le llevaba a usar la expresión "das noxo"; pero en un ataque de innovación léxica se arrancó con un "das xenofobia", le sonaba a gallego, sabía lo que era la fobia, pero no albiscaba el odio a los xenos, esa verdura raquítica e insípida. Los dos eran blancos, sus diferencias raciales se limitaban a la diferencia de estatura. Lógicamente, los espectadores poco pudieron hacer para contener la risa y quizá la vergüenza ajena. Pero el bueno del hombre sí era consciente de que la xenofobia era mala, no sabía la razón, pero era mala. Creo recordar que podríamos estar saliendo de la crisis de los primeros noventa. A partir de entonces llagaron porque hacían falta y contribuyeron a llenar las arcas de la Seguridad Social, cotizaron para la Formación Profesional, para pagar el desempleo, como todo hijo de vecino. Pero, no sé, seguramente exagero, me da la impresión de que hay quien considera que esa dedicación no debe dar pie a recibir las compensaciones generadas por el trabajo realizado, que éstas han de conservarse -que la crisis viene muy dura- sólo para los nativos. Seguramente nuestro personaje, el descrito más arriba, diría hoy algo así como que da noxo tanta xenofobia. Fíjense en los grandes tertulianos que braman pidiendo el despido gratuito y demás beneficios sociales, se quejan de que los trabajadores rumanos en España ganen más cobrando el paro en España, que malviviendo de hambre en su país; es que tienen unas cosas estos rumanos, mira que querer lo que es suyo ¡en qué cabeza cabe! Más cercano fue el episodio protagonizado en Vigo por sindicalistas nacionalistas que pusieron en duda la legitimidad de contratar a inmigrantes que se encuentran en la lista de espera a la que se van a buscar nuevos trabajadores. Sin comentarios. Esta es ya una sociedad enferma, estamos a un paso de Berlusconi y con Aznar cual Ave Fénix llamando a la puerta. Mientras tanto Ibarretxe se permite el lujo de insultar a la mitad de sus vecinos y no pasa nada; eso sí, siempre humillado ante su dios. Los sesudos pensadores, buscadores de salidas justas a la crisis se afanan en hallar respuestas a las grandes preguntas, quieren decirnos cómo será la nueva sociedad que salga de la crisis, qué posdemocracia nos espera una vez que el liberalismo ha demostrado que no sirve. Pero me temo que hay problemas más urgentes que la posdemocracia, la predemocracia es el fundamental. Las actitudes que en este noroeste empiezan a verse ya son viejas conocidas en regiones más desarrolladas donde huele a podrido desde hace tiempo. Es un virus que tiene algo de puerco y nada de porcino, no provoca fiebre, pero sí noxo.

06 mayo 2009

De puercos y teclados

Podríamos empezar a hablar de puercos en sentido figurado, pero hoy no creo que valga la pena. Podemos hablar de teclados, los de los viejos profesionales y los de los mercenarios con su viejo cané de periodista; unos durante años y años dieron ejemplo de seriedad, rigor y de toda la imparcialidad posible; otros, lo usaron de la forma más vil al servicio del mejor postor. Por diferentes razones siempre he admirado a ambos prototipos. A unos por sus dilemas ante el teclado, a los otros por su sangre fría a la hora de hocicar ante un editor. Hay que verse en el pellejo. No me estoy cuestionando hoy las viejas polémicas sobre la ética informadora o sobre la reserva de las fuentes o sobre todos los watergates habidos y por haber. Trato de situarme en los zapatos del periodista que maneja datos, muchísimos datos, de las más variadas fuentes interesadas y que ha de tomar decisiones arriesgadas que cambiarán las vidas de sus lectores, oyentes? Pongámoslos en el caso de la nueva gripe, ya ni le pondré calificativos, en su mano está la información científica, a su servicio se ponen los intereses políticos, ni que decir tiene que de ellos dependen los intereses farmacéuticos, los servicios médicos son sus esclavos. Todo porque de su profesionalidad y responsabilidad depende que lo que pueda ser una simple precaución se transforme en alerta o se precipite hacia el alarmismo. Cada vez es más imprescindible tener más información, pero también más y mejor criterio para discernir lo fundamental de lo accesorio, sobre todo cuando se trata de temas que afectan a la vida cotidiana más inmediata, sobre todo a la salud. Ni México es la cuna de todas las infecciones víricas, ni los cerdos son los peores enemigos del hombre. Prudencia y cautela, cada vez más. A todo ello se le añade el ingente trabajo de documentación al que pueden tener acceso, que si hubo gripes, que si mataron, que si se pusieron todos los medios precisos para atajar los efectos. Pues bien, sólo esa responsabilidad, pero toda esa responsabilidad, es la que está en manos de los profesionales de la información y sus teclados, de un titular infortunado puede depender que se desate un episodio de pánico como el de La Guerra de los Mundos en forma de asalto a las farmacias a la búsqueda de mascarillas o Tamiflú. De unos datos mal explicados puede depender el futuro económico de los productores de pollo o cerdo. De una alarma mal controlada puede depender el colapso de los servicios de urgencia merced a un protocolo médico mal diseñado fruto de una decisión política condicionada por dios sabe qué poco confesables intereses. Y todo ello bajo la humillación de contratos basura, de precariedad, de presión abusiva, de salarios menguantes y horarios crecientes; con cuerdas flojas sobre las que caminar y horcas caudinas bajo las que subyugarse. El día 7, este mismo jueves, cuando leamos las nuevas sobre los efectos de la gripe, acordémonos de que detrás de ellas están periodistas que pierden la vida como Couso o que la sobreviven como la multitud de anónimos que nos sirven a diario.

29 abril 2009

Un conselleiro que patina en sus primeros pasos

Parece ser que el nuevo Gobierno gallego ha situado en punta de lanza al conselleiro de Educación. Fue en estas mismas páginas en las que el señor Vázquez Abad, aún sin equipo definido, entraba en flagrantes contradicciones; por un lado predicaba consensos, consultas a diestro y siniestro y, por otro, se comprometía a cumplir al dedillo su programa electoral. Lo segundo es comprensible, loable, incluso ejemplarizante; sería de los primeros en cumplir su compromiso con los electores. Conozco bien ese programa electoral y les daré buena cuenta de su promesa. Difícil le será, por lo tanto, llevar a buen puerto ese compromiso de diálogo; quizá hubiese sido más prudente abstenerse de hacer declaraciones de principios antes de hacer público su equipo y de ponerse en contacto con todos sus futuros interlocutores. Me consta que este no es el estilo del presidente de la Xunta. En la citada entrevista hace referencia al tema del Decreto del gallego, era de esperar, ya están dando marcha atrás, siguen manteniendo la promesa de consultar a padres y profesores, pero ¡ojo con la vinculación!, veremos si les obliga o no. Al final serán las editoriales las que manden, como siempre, si tienen stock de libros habrá que venderlos, ¿se los van a comer? Mientras se siga usando el idioma como adarga o estilete, el beneficio será de los pescadores en río revuelto y no de los usuarios. Pero más preocupantes son sus declaraciones sobre la subvención a los centros que escolarizan de forma segregada a niños y niñas. Desde este rincón, desde viejo, se viene clamando en contra del uso del dinero público para fomentar la discriminación en las aulas, por razón de sexo, de color de piel, de lengua materna... y menos aún cuando se usa la biología como excusa. Claro que niños y niñas son distintos, aprenden a distinto ritmo, tienen distintos intereses; faltaría más, pero, por eso mismo, aprender a convivir con el distinto es enriquecedor, es lo que prepara para el mundo real. ¿Le preguntará el conselleiro a los padres si quieren que sus hijos aprendan informática, gramática o los puntos cardinales? Seguro que no. Ampararse en que los padres han de tener libertad para decidir lo que sus hijos e hijas han de aprender es un sofisma de tamaño natural. Un engañabobos. Me ha defraudado el joven conselleiro. También lo hizo siguiendo a los valencianos, pues parece que sigue sus teorías sobre la Educación para la Ciudadanía, usando como todo argumento que no hay asignaturas que sirvan para ser bueno. No hacían falta alforjas para eso. Aquí hay un error de bulto del profesor de economía, no hay que buscar buenos alumnos o buenos hijos; hay que formar buenos ciudadanos que convivan responsablemente con el vecino de la escalera de su portal hasta con el colega, compañero de seminario de doctorado. Esta sí es labor en la que la escuela y esta asignatura, se llame como se llame, pueden aportar su granito de arena. Y si también hay que enseñarles que la disconformidad y la rebeldía son imprescindibles para ser un ciudadano crítico, pues habrá que hacerlo.

24 abril 2009

Abandono escolar y salidas falsas

Hay temas recurrentes, casi perpetuos, a veces provocados por la época del año, otras por la propia oportunidad política. Uno de ellos es la escuela, el fracaso y el abandono prematuro de sus usuarios. Las estadísticas brotan como hongos en los despachos, me refiero a los despachos de las agencias de noticias. Previamente se cocinan en otros despachos más interesados en que florezcan, bien que sean baratos champiñones, producto de baratillo estadístico sin mayor credibilidad, bien que se recolecten sabrosos boletus bien escogidos, incluso trufas, con serio contenido político y abundancia de datos de buena cosecha. Uno de aquellos, de los que se sirven con mayor abundancia y frecuencia y aderezado con las más variadas salsas es el que anuncia que el porcentaje de abandonos crece sin disimulo y huye de anunciarnos cualquier razón científica ni metodológica que sirva de apoyo ni explique las razones por las que a los 18 añitos cerca del 30% del alumnado no haya titulado en el sistema educativo reglado y ahí se queda, a su suerte. Como con todas las setas y similares este dato combina muy bien con otros productos en revueltos, espárragos, ajetes, el huevo roto. Ligado todo como los números de verdad que se suman y restan, se mezclan sin el menor criterio con tal de que el resultado sea resultón, y perdón por el burdo poliptoton. A nadie importa qué mezclamos: retrasos escolares, absentismo familiar, mala gestión educativa, profesorado poco formado o saturado de trabajo, porcentaje de inmigración? Después vienen las variantes regionales de los revueltos de setas, que si los andaluces fracasan mucho más, que si los gallegos mejoraron; como si los cocidos conociesen fronteras y los guisos de cifras y vegetales supiesen de acentos, dialectos y lenguas, discriminasen cunas. Soy un escéptico redomado, la composición de las morcillas es muy similar, la sangre no puede faltar, en este caso el informe al respecto del Consejo Escolar del Estado atinaba poniendo el dedo en la llaga: "Se debe asegurar la igualdad de oportunidades para su permanencia en el sistema". Esa es la sangre de la morcilla y el estado de las autonomías ha de darle una vuelta a lo que estamos haciendo. No veo que se pongan soluciones al problema real. Pero lo que me preocupa más es algo que vengo observando desde hace tiempo, lo cuento en alto porque no sé hasta que punto es cierto. No me explico de dónde sacan para tanto como destacan las academias por correspondencia, como se las llamó toda la vida. Unas siglas misteriosas, llenas de consonantes de imposible descodificación, con grandes volúmenes de publicidad radiofónica que garantizan la felicidad permanente, grandes éxitos, puestos de trabajo sin fin y a la carta, de magnífica cualificación y segura remuneración. Sí estoy seguro de dos cosas, una es que me da que las administraciones públicas están haciendo dejación de funciones a la hora de que la formación profesional de los adultos sea una realidad y otra es que el timo funciona, es decir, que por muy raro que sea el producto, es consumido, tiene adeptos, sufridores o víctimas de la estampita, el tocomocho y derivados

14 abril 2009

Ver y no creer

Después de ver y convivir en un ambiente luterano, de sobrias catedrales, sin la más mínima concesión al adorno, con esa profesión de fe privada que lleva a pecar en la intimidad, incluso a bordear los límites de la ley en la intimidad -está feo ser consumidor de alcohol en público, pero no en privado-, después de todo, decía, no sorprende que la que fue candidata a la vicepresidencia de los EEUU por el partido republicano frente a Obama, la gobernadora de Alaska Sarah Palin, haya propuesto a Anthony Ross como fiscal general del Estado, ya que según sus palabras, "con su vasto conocimiento legal, experiencia e integridad será un excelente fiscal general", a un sujeto que es autor de frases como: "Si un hombre no puede violar a su propia esposa, ¿a quién violará entonces?". "El problema de la violencia doméstica se acabaría si las mujeres aprendieran a mantener la boca cerrada". Pero no tienes más que aterrizar en la realidad sabiendo que si parte de tu ocio depende en mayor o menor medida de la programación televisiva, no tendrás más remedio que tropezar con todo cuanto culebrón de romanos y trasfondo católico te puedas imaginar. Seguramente sin intenciones proselitistas, sino simplemente por atender a la clientela que se queda en casa in poder usar sus días de descanso en otras actividades más costosas en tiempos de crisis. Mas esa tarea de observación a ratos muertos te lleva a conocer más de cerca la realidad del terremoto en el centro de Italia, de ver de cerca esa pantomima de funeral de Estado, presidida por un cardenal católico y con un Berlusconi, de hoyo en hoyo, hablando de fines de semana de cámping, comidas de pic-nic para los niños, intentando camuflarse entre la masa, él, que es el dueño de la mayoría de los medios de comunicación italianos, y españoles, intentando parecer que pasa desapercibido y se rinde a la neurosis colectiva y llora en público como cualquier fariseo; un sepulcro blanqueado más en medio de la multitud que trata de rehacer su duelo con la ayuda de la medicina y así aislarse de toda suerte de propagandistas clericales, vendedores de sueños; por cierto, no faltaron a la cita de la propaganda los imanes musulmanes, que también reclamaban a sus clientes de entre la catástrofe. Sí faltaron a la cita de las honras fúnebres los de la asociación de constructores y contratistas subcontratadores, capataces y listeros del gremio de las obras públicas que malconstruyeron las viviendas y timaron a sus compradores ¿irán a algún infierno? Mientras tanto, pasa por aquí Vázquez para recordarnos que "hay en estos momentos un ordenado y planificado ataque contra la Iglesia desde distintos sectores del pensamiento" y que es un ataque "ordenado y reflexionado y perfectamente coordinado", lamentablemente se nos ocultan las fuentes, el mismo Vázquez nos las oculta cuando no desenmascara a los culpables del tal ataque y nos quedamos sin saber qué clase de conspiración judeo-comunista, se supone, está detrás de las intrigas para tergiversar las declaraciones del Papa sobre la utilidad de los condones para evitar los contagios, no ya de sida, sino del virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero. Mientras tanto prepárense para la avalancha de anuncios para que matricule a sus criaturas en clase de religión y no se pierda ninguna procesión de las de lazo blanco.

11 abril 2009

El litio, el compromiso, el francotirador José Agustín (y II)

Como la piedra, amigos,/ como el canto rodado,/ en perpetuo combate/ con el agua y los años./ Sí, sed como las piedras,/ como los cantos rodados:/ libres ante la fuerza/ duros y empecinados Claridad. Hablábamos la semana pasada de los diez años sin José Agustín Goytisolo, quizá el mejor poeta del medio siglo. Para muchos, no era un ser menos atormentado que la media, todos los han de vivir con la obligación de ser felices, no han de exteriorizar sus dolores, puesto que el duelo ha de combatirse con la química y la farmacopea. Llega a decir a los setenta años: "Si tuviera que vivir todo lo que he vivido, preferiría no volver a vivirlo". Goytisolo se confiesa muchas veces, sin pudor. Muere de forma trágica, la caída de ese balcón de su casa, difícilmente considerada como accidente, contradictoria con la alegría que aparentemente le producía la preparación de los recitales con Paco Ibáñez, en los que ofrecería esos poemas desnudos de florituras superfluas, los urbanos, los intimistas, los políticos, siempre los melancólicos, recogidos en más de veinte libros. "La gente se muere igual que un geranio", dijo una vez José Agustín, "a mí me gustaría morir con la cabeza clara y sin dolor". No sabremos nunca si su deseo se cumplió. Podríamos hablar algo más de su obra, pero como adelanto vean cómo en una reciente recopilación de sus colaboraciones en la prensa leemos: "Aceptar el silencio y someterse al miedo es denigrante para la sociedad y mortal para la democracia... Callar ante una falsedad o un abuso de poder, por temor, es silencio cómplice". También nos sirven aquellos versos: "Así es el viejo oficio / del poeta, que comienza / en la idea, en el soplo / sobre el polvo infinito / de la memoria, sobre / la experiencia vivida / la historia, los deseos, / las pasiones del hombre. / La materia del canto / nos la ha ofrecido el pueblo / con su voz. Devolvamos / las palabras reunidas / a su auténtico dueño". Ante este resumen, sobran las exégesis y todo alejamiento de la hermenéutica se vuelve peligroso. Cuando ya habíamos sobado la edición de Carme Riera de su Poesía, ella misma nos anuncia para estos días la presentación de Poesía completa y de Más cerca, sus artículos y colaboraciones. Es buen momento para empezar a degustar con calma, en ratitos de ocio, las píldoras que nos receta José Agustín, escogiendo el momento y sin prejuicios morales ni academicistas. Siempre habla alto y claro, para terminar no viene mal recordar Llega el litio: "Mucha tristeza nunca le humilló / pero temía el hondo pozo oscuro / que él envolvió en sus aguas cenagosas. / Mucho haloperidol; pinchazos de antabús / probó electroterapia veinte veces / y salió disparado hacia una vida / que ahora ya no recuerda: quince años / hasta que llegó el litio: quince años perjudicando a todos los que amaba / pues gastó su dinero y el ajeno / en alcohol en viajes y en delirios. / Pero el litio llegó y está en su sangre / y ahora es su compañero de por vida / hasta la oscuridad o la luz total". De Las horas quemadas. 1996.